Tercera derrota electoral o rectificación

Otro nuevo escenario electoral se acerca. Las elecciones municipales a celebrarse, según lo ha anunciado el CNE para el 26 de mayo. Pero cuidado, por tratarse de un evento a nivel local, no es menos importante que los anteriores procesos electivos, sobre todo, por el alcance de la disputa por el poder de base a que esto conlleva. No debe olvidarse que las alcaldías y sus parlamentos, los concejos municipales, son los gobiernos más cercanos a las comunidades.

Los procesos electorales del 7 de octubre y 16 de diciembre, fueron, quien lo duda, de gran importancia geopolítica e histórica, para afianzar la Revolución Bolivariana en Venezuela. Muchos errores estratégicos por parte del Comando de Campaña Venezuela llevaron a su candidato a lo que se avizoraba como una eminente derrota, razones, muchas, entre otras: un candidato prefabricado, con un discurso desconectado de la clase popular, sin contenido semántico; pero peor aún, sin identidad emocional, ni creíble, con el reconocimiento y sentimiento de apego y adhesión de los pobres, para con las políticas de atención y desarrollo social, lideradas por el Presidente Chávez. Por otra parte, una campaña elaborada sin el más mínimo conocimiento de la idiosincrasia venezolana, sin tema central de campaña, amén de una promesa de un progreso que nadie sabía cómo se concretaba, una oposición debilitada por graves disputas internas y atrapada en un aberrante clientelismo político, decretó la ya conocida derrota de la derecha, frente a la propuesta del socialismo revolucionario.

Si a ver vamos, en realidad la oposición venezolana se ha dedicado, casi enteramente, a la práctica política del “reality show televisivo“. Vale decir, hacer de la política su propio e iluso escenario virtual; y no en la brega y acompañamiento social dentro de las comunidades. A ello se le suman, errores políticos. Todo este “corolario”, o más bien calvario de derrota en derrota, producto de su de ceguera política, y por tanto desenfoque estratégico, volvieron a ponerse de manifiesto, en la aplastante derrota política y moral que en muy corto espacio de tiempo, entre un evento y otro, le propino la opción revolucionaria chavista el 16 de Diciembre.

Ahora bien, las elecciones del 26 de mayo son fundamentales para el desarrollo de los municipios del país. Por un lado, la oposición "negociadora" no cumple con los requisitos para ganar la mayoría de las Alcaldías. Patear las calles se les hace cuesta arriba. Su visión es la del negocio lucrativo, y no de la sensibilidad social para con el pueblo. No tendrán en su mayoría el apoyo popular.

Pero el chavismo, tiene en la renovación de una importante porción de sus alcaldes o alcaldesas, una responsabilidad igualmente histórica, en el contexto de sustantivar la decisión consultada, participativa y auténticamente democrática de sus bases en conjunto con el poder popular organizado, lo cual necesariamente comporta revisar los liderazgos municipales ya existentes, en algunos casos, con rechazo en sus gestiones del 50 y 60%, e incluso más.

Una autocrítica honesta, política e ideológica es la vía. No queda de otra, las candidatas o los candidatos del Chavismo, tienen que ser legitimados por decisión de las bases. El mecanismo, o los mecanismos de consulta, (que bien pueden ser mixtos), deben garantizar la idoneidad y trasparencia de la escogencia y elección interna, incluido el gran polo patriótico. No hay excusa posible: el que hizo el trabajo desde abajo, identificado y comprometido con el pueblo, tiene que ser tomado muy en cuenta para optar a la elección de la propuesta revolucionaria. El panorama político avizora una tercera derrota para el bloque opositor, pero si a lo interno, los chavistas no rectificamos y ampliamos el espectro a la decisión del pueblo, los resultados pueden venir cargados de sorpresas desagradables y de claro retroceso político.

TWITTER: @PeriodistaReyes

Esta nota ha sido leída aproximadamente 677 veces.