¡Cayó por inocente!

Al igual que "apostar aguinaldos", el hacer "caer por inocentes" tuvo mucha significación por estas tierras antes de la globalización usurpadora. Diversión sana de las familias y comunidades pequeñas, fue reemplazada por el "amigo secreto" y los titulares de prensa engañosos que pretenden hacer "caer por inocentes" el 28 de febrero, como si los restantes 364 días no se dedicaran a "creernos inocentes" y bombardearnos con falsedades. Seguro estoy de que esos titulares estúpidos que aparecerán hoy, no harán ni parpadear a los venezolanos curtidos por la exposición al proceso bolivariano.

Había que cuidarse desde la madrugada del 28. Las chanzas podían comenzar por los "puros" (primer café de la mañana) con sal, pastelitos rellenos de algodón u otra comida falseada, pero el ingenio podía llegar hasta hacer tomar una "purga" (laxante) o provocar animosidades entre personas. Chanzas de cierto calibre se planificaban desde el día anterior, y por muy precavidos que se amaneciese el 28, de alguna no se podía escapar, sobre todo de las preparadas en equipo. Todo se olvidaba desde el mismo momento cuando el afectado caía en cuenta de que había sido “agarrado por inocente”.

No a caer, sino a hacerse pasar por inocentes se dedica la oposición bobalicona que esparcen infundios, insultos, descalificaciones, que al descubrirse actúan como si hubiesen sido otros los falsarios: "yo, ¡inocente!" y continúan su vida asistida. Es la práctica revertida de gentusa como Dieterich que adelantó al 20-12 la inocentada, o de partidos que con la misma lógica jugaron a la candidez del pueblo para cometer tropelías el 16-D.

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