Una visión histórica(1908-1998)

Apuntes sobre el Penitenciarismo Venezolano.

Mediante el presente artículo, se pretende a grosso modo evaluar cómo fue el régimen penitenciario en Venezuela desde la era pre y post-gomecista (1908-1958) hasta el período de la pseudo-democracia representativa (1958-1998); con el propósito de tener un balance que nos permita comprender los antecedentes remotos e inmediatos de la situación carcelaria en el país. Ello, con miras a investigar y escribir nuevos artículos donde se analice el régimen penitenciario de la Venezuela actual (1998-2012), es decir, en qué se ha avanzado y en que se ha retrocedido, en esta materia. En definitiva, pretendemos indagar sobre este hecho que afecta a un significativo número de venezolanos, procedentes en su mayoría de los sectores menos favorecidos y más excluidos de la sociedad venezolana.

I-. El sistema penitenciario venezolano en casi un siglo (1908-1998), evolucionó en proporciones mínimas, debido a que las reformas legislativas en materia penal no lograron durante este período histórico su objetivo, por factores de diversas índole, sin embargo, se puede denotar ciertos cambios durante el período de la democracia representativa con relación a la política carcelaria implementada a principios de siglo, en cuanto a la estructura jurídica e infraestructura de las cárceles.

A-. La política penitenciaria implementada durante los años 1908-1935, tuvo una orientación de carácter político, puesto que el gobierno de entonces, era de tendencia dictatorial, lo cual permitía todo tipo de atropellos contra los reos, además, carecían de infraestructura adecuada y leyes que los favorecieran.

Los presos políticos eran torturados y condenados a trabajos forzosos, sin contemplación alguna, por parte del régimen existente, violando los derechos humanos de la manera más vulgar y descarada. Gran parte de las carreteras elaboradas durante el período 1908-1935, se debió a la participación de los presos, que en su mayoría eran opositores al régimen dictatorial de Juan Vicente Gómez.

La Rotunda, se convirtió en un verdadero centro de tortura y de muerte para los enemigos del “Bagre”, como se le conocía al dictador. Le colocaban a los presos unos grillos de hasta 90 libras, así como también, camisas de fuerza y otros implementos denigrantes que atentaban contra la humanidad de presos políticos y comunes.

Los centros penitenciarios en su mayoría eran castillos que no gozaban de la infraestructura adecuada acorde con las necesidades básicas de los internos, lo cual denotaba lo reducido, viejo e inhumano de las cárceles. El castillo Libertador, La Rotunda, y Las Tres Torres de Barquisimeto, constituían las primeras cárceles políticas del país.

Es importante destacar que los castillos carecían de aulas, talleres, áreas de recreación y de salones para el funcionamiento de los servicios necesarios a un régimen penitenciario humanitario. El procedimiento terrorista en los castillos fue una amenaza para los enemigos políticos de Gómez, dichas fortalezas carecían de luz, aire y por el contrario, los calabozos eran húmedos, deplorables y reducidos. Sólo basta leer la obra de José Rafael Pocaterra, “Memorias de un Venezolano en la Decadencia”, para comprender la dimensión de opresión y vejación que vivieron los presos políticos durante la dictadura gomecista que se prolongó por casi tres décadas.

Durante ese período 1908-1935, se dictaron tres (03) leyes que no llegaron a suplir las necesidades básicas que tanto imploraba la población reclusa, la de 1.915, 1.916 y 1.926. La Ley de 1.915, ordena una clasificación de los internos según la edad, sexo y el delito. La Ley de 1.916, no añadió ninguna modificación importante con relación a la anterior. Por último, La de 1.926, rebajó a un cuarto de la pena el aislamiento militar.

II-. La segunda periodificación del régimen carcelario venezolano podríamos ubicarla entre 1935-1958, con notables mejoras mediante el proceso de divulgación, renovación, humanización y mejoramiento de las cárceles que definen una nueva etapa en el campo jurídico, arquitectónico y de formación de recursos humanos.

A-. En 1937, con el Dr. Tulio Chiossone se le da una orientación distinta al régimen penitenciario, partiendo de las reformas en materia penal que favorecen a los reclusos y descartan los modelos penales extranjeros que antes predominaban. Con el Dr. Chiossone, se crea la inspectoría de cárceles y penitenciarias, encargada de velar por la buena marcha de los establecimientos. De igual manera, se crea un status especial para el detenido político y además se impone la conformidad con el código penal, el aislamiento militar celular no mayor a tres (03) meses.

Importante mencionar, que se logra a su vez toda una política de modernización penitenciaria representada en la cárcel nacional de Trujillo y San Cristóbal, la cárcel modelo de Caracas, la colonia móvil de trabajo en el Dorado. Con esta nueva visión, se adopta una capacidad máxima para 300 reclusos por establecimiento.

A su vez, se amplían los espacios dentro de los establecimientos y se incorporan escuelas, talleres y canchas deportivas. También se adoptan un sistema de celdas individuales, para los establecimientos de cualquier tipo. Por último, en la formación del talento humano se comenzó a trabajar en la formación de una institución para formar el personal penitenciario, creada años más tarde, con el impulso del abogado y experto en materia penitenciaria, Elio Gómez Grillo.

III-. A partir de 1958, se inicia una nueva etapa histórica de la evolución de nuestro penitenciarismo, con la aprobación de la nueva Ley, sin embargo, la mala administración de justicia, la carencia de recursos, el no cumplimiento de la Ley, el hacinamiento, la corrupción en los penales, son algunos factores que frenaron el proceso penitenciario en nuestro país, durante el período 1958-1998.

En 1961, se aprueba la nueva Ley inspirada en las mínimas normas de las Naciones Unidas, se establece en Venezuela el sistema progresivo-concesión de beneficios al recluso de acuerdo a su conducta. Reemplaza al sistema celular-petrificación de la pena impuesta sea cual fuera la conducta del recluso. Sin embargo, la programación coercitiva de las actividades del recluso, anulan toda manifestación de iniciativa y libertad en este.

Se dan cambios importantes en la gestión penitenciaria de Luis Herrera, aún cuando no logró mejorar la situación reclusora nacional, aplicó una política carcelaria positiva. Según Gómez Grillo, Herrera Campins construyó veinte (20) cárceles, reformó la Ley del régimen penitenciario, aprobó la Ley de sometimiento a juicio y suspensión condicional de la pena, sancionada el 01-03-80.

Por el contrario, los gobiernos posteriores estancaron el proceso, convirtiéndolo en un nido de completo vicios y envilecimientos. El peor gobierno penitenciario desde 1936, corresponde al de Jaime Lusinchi, con Manzo González en el Ministerio de Justicia, el cual acabó con el Instituto de Capacitación Penal, acabó también con Oritupano y con la cárcel abierta de Caracas.

Los gobiernos del procolombiano y asesino Carlos Andrés Pérez y Ramón J. Velásquez, quienes sus respectivas administraciones agudizaron la problemática penitenciaria, convirtiendo las cárceles en una verdadera cacería humana, un ejemplo de ello, lo constituye la masacre del Retén de Catia, en Caracas (1992) y la masacre de sabaneta en el penal de Maracaibo, en 1994.

El hacinamiento, la mala administración de justicia, la carencia de recursos económicos, son algunos de los factores que frenaron y obstruyeron un eficaz y eficiente sistema penitenciario en nuestro país durante la IV República, convirtiéndolo en uno de los peores del mundo. Los 31 establecimientos penales existentes en el país para mediados de La década del 90 del siglo pasado, fueron elaborados con una capacidad para albergar 12.000 reclusos, no obstante, los presos sobrepasaron esa capacidad calculándose para esa fecha, 1995, alrededor de 31.000 presos comunes.

En ese entonces, el 62% del total de internos (17.236 para enero de 1993) estaba en calidad de procesados y sólo el tercio restante recibió sentencia definitiva. Con el 0,5 % del presupuesto nacional para los entes del Ministerio Público: Ministerio de Justicia, Consejo de la Judicatura, Corte Suprema de Justicia y el Poder Judicial; no se logra buenos resultados en este campo tan importante.

Cómo se puede palpar, el sistema penitenciario con todas las variantes y cambios suscitados en los últimos años en materia de reforma de leyes, edificaciones carcelarias, entre otros factores, no logró realmente un verdadero progreso, debido a la carencia de una política criminal, el hacinamiento, la corrupción, funcionarios mal pagados, el mal funcionamiento de la administración de justicia, la ausencia de planes de expansión de la infraestructura carcelaria, y la poca inversión en el sector justicia, han obstaculizado el mejoramiento de las cárceles venezolanas. Para próximos artículos abordaremos la situación carcelaria durante la denominada Quinta República. Invito a abrir el debate en esta materia, bienvenidos todos, a aportar con sus investigaciones, análisis y propuestas al mejoramiento de esta problemática que aún padece el sistema penitenciario venezolano.


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