Goldman Sachs o el Arañero

Se ha planteado la ampliación de la base política del Gobierno. También la consolidación de la base social de la revolución. Trabajando con ideas del Arañero de Sabaneta, el presidente Chávez, proponemos la unidad de los oprimidos más allá de las fronteras partidistas y la alianza con opositores partidarios de la soberanía nacional y la preeminencia del Estado ante el mercado.

En el mundo, la socialdemocracia y el socialcristianismo rompieron con el Estado de bienestar, el papel regulador del Estado sobre el mercado, la defensa de la soberanía, del salario, la salud, la educación… garantizadas por el Estado.

El socialismo puede hacer alianzas con los que retomen esas posiciones. Con los opositores agentes del capital financiero, destructor de la soberanía y privatizador de todo, las conversaciones serán para obligarlos a respetar las instituciones y las decisiones del pueblo, una batalla nacional-mundial por la paz contra la guerra.

El límite es el neoliberalismo y sus resultados: más acumulación de capital, pobreza de la gente y de la tierra. Como la presión imperial aumenta, hay sectores insinuando alianzas, tratando de entrar por la ventana, pues no pudieron abrir las puertas que el pueblo cerró el 13-4-02 y el pasado 7-O. El dilema es si Goldman Sachs, banco de bancos, toma el control de nuestro proceso o si el Arañero de Sabaneta sigue al mando.

Como bien sabemos, el mercado no es sólo un espacio económico. Es un espacio de poder antidemocrático y totalitario, que impone la guerra permanente y el capitalismo del desastre para recolonizar el mundo y consolidar la dictadura mundial del capital.

Es necesario, pues, reforzar el poder popular y la formación del Estado comunal. Las leyes del Poder Popular fundadas en el art. 5 de la Constitución nacional son límites para la negociación. El poder reside en el pueblo y es indelegable. El pueblo otorga mandatos para el desarrollo de la democracia participativa y protagónica. Lo sabe bien Nicolás, quien tiene nuestro pleno respaldo.

Las alianzas y la profundización de la revolución avanzan cuando el pueblo no es consumidor de promesas sino constructor de futuros que se realizan hoy.

Al cierre, envío mi solidaridad a todos los gobernadores chavistas ganadores el 16-D y un gloria al bravo pueblo.

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