Carta de respuesta a Yoel Pérez Marcano a propósito de mi artículo "La amnistía y reconciliación, pueden convertirse en licencia para la impunidad, el sesgo de la verdad y la injusticia"

Querido camarada y mejor amigo:

Como siempre, me honran tus reflexiones y puntos de vistas acerca de algunas opiniones que cada cierto tiempo expongo para la lectura de propios y extraños con miras a provocar debates en el plano de las ideas y particularmente de la manera como conducimos este proceso de cambio político y de transformación.

Como sabes, tengo probablemente el defecto de expresarme sin tapujos ni cortapisas sobre algunos temas y hago el esfuerzo por no agregarle pasión ni emoción a mis escritos con miras a buscar en nuestros interlocutores más aproximación que rechazo, más coincidencias que disidencias, más sumar voluntades que segregarlas con obstinación.

Pero ese esfuerzo intelectual a veces resulta traicionado por la naturales confrontaciones que en mi "yo interno" se mueven y a lo mejor esa dicotomía entre lo que estimamos como "el deber ser" y lo que termina ocurriendo no me permite reaccionar con la frialdad y crudeza que impone tamaña realidad.

Tengo sin embargo el empeño o la suerte de conseguir de quienes me adversan o me critican, posturas que enaltecen mis propósitos y por supuestos los temas llevados al plano de la discusión sana y esclarecedora al punto que si ello conlleva a tener que rectificar lo haría con el mejor de los gustos.

Se que tus apuestas por este proceso y por los hombres y mujeres que lo lideran son más optimistas que las mías, sin embargo no claudico ni pierdo la esperanza de que este tercer periodo de gestión de gobierno del incansable y perseverante ductor de este proceso HUGO CHAVEZ FRIAS, sirva para no solamente afianzar las cambios necesarios en los distintos planos que demanda esta Sociedad sino para reorientar la estructura y funcionamiento de nuestro Estado, profundamente anacrónico, anquilosado y burocratizado que no solo no responde a la razón de ser de su creación, sino que por el contrario se ha convertido en una franca e insalvable pared para construir la Sociedad con la que hemos soñado.

Claro está, en este periodo debe debe ser tenaz y oportuna la irreversible tarea de "decantar" y "pulverizar" todo vestigio de corrupción, improvisación e ineficiencia gubernamental que ha hecho que las principales banderas de quienes abrazamos este proyecto sean una penosa "entelequia" y además, sirva de argumentos para que la oposición nos acuse a veces con razón de haber reeditado de manera aún más indecorosa la graves prácticas Cuartarepublicana que antes no eran motivo de difusión noticiosa pero que ahora se ha convertido en un tema que los medios privados le conceden grandes espacios de opinión y destacados titulares.

Estamos en una "guerra no declarada de cuarta generación" y nuestros enemigos de clase así como sus facciones de "colaboracionistas" ubicados en la renegada horda de cuasi-izquierdistas que hace tiempo saltaron la talanquera por no ver satisfechos sus propósitos personales, no van a cesar con sus objetivos tácticos y estratégicos para revertir este proceso revolucionario y retomar el Poder, cueste lo que cueste aún con el sacrificio de vidas inocentes.

Sin embargo, de ellos siempre espero lo peor y lo que realmente me preocupa son la cantidad y calidad de funcionarios y militantes que dicen estar y trabajar por la revolución, con poder de dirección política y administrativa para tomar decisiones dentro del Estado (Caballos de Troya), cuando sus verdaderas prácticas y quehaceres diario revelan posiciones francamente bochornosas que parecen apuntar a crear las condiciones mínimas para que este proceso IMPLOSIONE.

Me preocupa que el Ejecutivo o el Gobierno Nacionales y sus distintas esferas de Poder, se conduzcan o por lo menor intenten conducirse por un carril hacia el cambio y la transformación, y los otros Poderes Públicos que conforman el Estado no solamente no avancen, como ocurre con el Ministerio Público, el Poder Judicial, La Contraloría General de la República, la Defensoria del Pueblo, sino que parecieran sentirse cómodos y placenteros con sus anacronismos del PASADO sin mirar ni buscar las indispensables y urgentes reformas que deben experimentar para estar a la altura de los grandes desafíos que demanda nuestra masa popular consciente y pensante; logro sin lugar a dudas de esta Revolución.

Yoel, reitero mi amistad por ti y me complace de sobra que te hayan ratificado en tu misión diplomática en Belice y espero que allende fronteras este llegando la palabra y el pensamiento de este proceso tan admirado y odiado a veces por quienes desde lejos nos observan y respetan.

Saludos fraternales

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Nota: El autor se refiere al artículo publicado http://www.aporrea.org/actualidad/a155054.html



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Ignacio Ramirez Romero


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