Lo que nadie le ha dicho al candidato Aristóbulo Isturiz

Después de Zulia, Miranda, Distrito Capital, Carabobo, Lara y Aragua, el estado Anzoátegui ocupa el séptimo lugar como la entidad con más electores registrados ante el CNE, vale decir, un millón de votantes.

El pasado 7 de octubre de 2012 el candidato Hugo Chávez logró 409.499 votos que representaron un 51, 58% del total de sufragios emitidos, mientras que el abanderado del oposicionismo alcanzó 378.345 votos que a su vez constituyeron 47, 65%.

El escenario materializado en esa jornada comicial presidencial revela claramente que el proceso bolivariano con la participación de su máximo dirigente, Comandante Chávez, mostró su más elevado índice electoral en dicho estado y que tal como lo hemos advertido en informes anteriores, las elecciones de formato distinto a las presidenciales difícilmente motivaran una participación mayor de votantes chavistas.

La diferencia de apenas 31.154 votos que le otorgaron la victoria al Candidato de la Patria en Anzoátegui es prueba objetiva de la reñida contienda que se avecina para las elecciones de gobernador y diputados al consejo legislativo en este estado oriental.

A dicho factor cuantitativo se agregan elementos de índole cualitativo como la necesidad de incrementar el contacto personal entre la población de esa zona y el hoy aspirante del PSUV, Aristóbulo Isturiz, sobre todo al considerar que su candidatura fue lanzada tan sólo dos meses antes del evento comicial estadal.

Como se sabe, Isturiz ha concentrado su carrera política en Caracas y su viaje a Anzoategui representa un desafío complejo en en materia electoral que ya sufrió obstáculos importantes en escenarios desventajosos y particularmente frente a candidatos socialdemócratas (adecos) como Carlos Ortega, Antonio Ledezma y ahora Antonio Barreto Sira.

Nadie niega el coraje de este militante de La Causa R y el PPT, pues a pesar de derrotas anteriores, hoy protagoniza una nivelada disputa en un estado complejo como Anzoátegui el cual arrojó resultados negativos para el chavismo en las elecciones parlamentarias de 2010.

Seguramente nuestro país atraviesa una transición hacia un nuevo concepto electoral donde lo predominante sea el compromiso con una doctrina social y un programa de gobierno para ejecutarlo, y no la vieja trampa liberal de que los votantes prefieran candidatos autóctonos en cada región y que la aparente elección por las bases luzca como recomendación obligatoria excluyendo otras modalidades.

Por lo pronto, y ante la cercanía de la fecha electoral estadal, puede afirmarse que Anzoátegui es uno de los escenarios de batalla política que más requiere espaldarazo propagandístico de máximo ente revolucionario aunque por ahora ello no sea posible por circunstancias que van más allá de lo político.

Constitucionalista. Profesor de estudios políticos e internacionales UCV.


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