Una tesis para el debate:

Construyamos la Gran Democracia Revolucionaria

La revolución bolivariana, luego de la gran victoria popular del 07 de octubre del año 2012, atraviesa por un momento estelar en su desarrollo histórico que permite una profundización de sus contenidos y un mayor avance hegemónico en el conjunto de la sociedad. Creemos que el presidente Chávez ha sabido muy bien interpretar el sentido del momento histórico que estamos atravesando y sus últimas alocuciones así lo demuestran, especialmente en lo que se refiere a la necesidad de la crítica y la autocrítica, la contraloría social por parte de los trabajadores y trabajadoras y otros sectores organizados de la sociedad, las llamadas “inspecciones sorpresa” y el llamado a la eficiencia o nada en la gestión gubernamental, y por último el importantísimo paso de la discusión popular constituyente del Plan de Gobierno o Plan Patria para el periodo 2013-2019. A dichas políticas se suman las reflexiones públicas del novísimo ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, en torno al papel protagónico que deben tener los sectores populares en la batalla comunicacional de la revolución.

Con estos pasos, se viene tomando la iniciativa táctica por parte de los sectores patriotas y revolucionarios, replegando a la derecha a un papel defensivo y carente de iniciativa en la batalla hegemónica permanente sobre la cual se viene desarrollando desde hace 13 años el proceso revolucionario.

La posición de los dirigentes opositores en torno al llamado a discutir el plan de gobierno de la patria para el periodo 2013-2019, diciendo que no van a sumarse a esta discusión a pesar del llamado del Presidente de la República reelecto por el pueblo, dice mucho de la pobreza intelectual y propositiva que tienen los mismos, actuando claramente como representantes de la burguesía y del imperialismo norteamericano. Los argumentos para no sumarse a discutir sobre el país que queremos para los próximos seis años, se caen por su propio peso: que ellos no van a discutir sobre estado comunal y socialismo, que es una trampa para eliminar las gobernaciones y alcaldías, que el gobierno está llamando a una nueva asamblea constituyente, etc.

De esta manera, la derecha le está dejando toda la iniciativa táctica a los sectores que apoyan el proceso revolucionario, sumando uno más a los múltiples errores que en política han cometido durante 13 años. Este paso es equivalente al que tomaron cuando llamaron a votar NO a la nueva constitución en el año 1.999, cuando se fueron por la vía insurreccional y violenta durante los años 2002 y 2003 con el golpe de estado, el sabotaje petrolero y la guarimba, cuando cantaron fraude en referéndum revocatorio de 2004 el cual reafirmó a Hugo Chávez como presidente de la república, y por último cuando decidieron en el año 2005 no presentar candidatos a la asamblea nacional. Son pasos que los alejan de la política real y los hacen perder peso hegemónico en la sociedad.

Sin embargo, creemos que en el pasado no hemos sabido aprovechar en todas sus dimensiones estos errores tácticos de la derecha y muchas veces nuestro propio accionar ha ayudado a que vuelvan a tomar fuerza.

Pareciera que no terminamos de convencernos de que el futuro de este país, como una patria independiente libre y justa, depende de que las fuerzas reaccionarias, de la extrema derecha vinculada al imperialismo yankee y a la oligarquía criolla, sean liquidadas -en cuanto a su peso hegemónico en la sociedad y su poder político y económico- dando paso a una nueva política y a nuevas formas de democracia más profundas y más constructivas para el país.

De esta manera, la tesis que sostenemos es que ha llegado el momento adecuado para soltar las riendas de lo que aspiramos a construir como democracia revolucionaria, bolivariana y socialista. Es decir, que en la batalla hegemónica deben soltarse al debate todas las corrientes y sectores que apoyan el proceso revolucionario, desde los movimientos sociales, los partidos políticos que apoyan el proceso revolucionario , y los sectores organizados como los trabajadores y trabajadoras, campesinos y campesinas, mujeres, jóvenes, medios comunitarios, ecologistas, indígenas, comunas en construcción, sectores culturales, sexo género diversos, etc.

Creemos que en los actuales momentos de la sociedad venezolana podemos desarrollar una gran democracia, como la que propugnaba la insigne Rosa Luxemburgo, para el desarrollo de la revolución socialista. Una irrestricta libertad de prensa, decía ella, lo cual a nuestro parecer consiste en la multiplicación de medios de comunicación independientes, comunitarios libres y alternativos, así como el acceso de todos los sectores sociales organizados a los medios de comunicación del Sistema Nacional de Medios Públicos, para que se hagan las críticas y autocríticas y se den todos los debates que están planteados en nuestra revolución, en torno al papel de los sectores organizados anteriormente nombrados, en torno al país que queremos construir, el papel del estado y del gobierno, la construcción del estado comunal, el modelo productivo socialista, etc.

Si además evidenciamos que todos estos sectores, con todas las diferencias que puedan tener entre sí y a veces con el mismo gobierno o con sectores y políticas concretas de este, reconocen el liderazgo del presidente Chávez como un liderazgo nacional y popular, vital en la batalla contra el imperialismo y la oligarquía y en la construcción de la unidad latinoamericana; podríamos estar encaminados hacia una gran democracia interna que desplace casi totalmente, sobre todo en la batalla hegemónica, a los sectores de la oposición tradicional adeco-copeyana y pro imperialista, que ante estos debates se ha quedado siempre sin iniciativa táctica.

El vicepresidente boliviano Álvaro García Linera ha hablado de las contradicciones creativas, y en el pasado Mao Tse Tung hablaba de las contradicciones en el seno del pueblo. Son aquellas contradicciones y debates que permiten avanzar a las revoluciones, que evitan quedarse estáticos, o cantar victorias y victorias que sin embargo no se aprovechan para profundizar y avanzar en el camino revolucionario.

Creemos en ese sentido en la necesidad de un viraje, táctico y estratégico, hacia la revolución socialista entendida esta como el mayor acto democratizante que pueda tener una sociedad. Lo cual a nuestro parecer tendría dos inmensas ventajas: la primera es que ayudaría a revitalizar y profundizar la revolución bolivariana y sus contenidos más libertarios, justicieros y emancipatorios, como el poder popular, el control obrero, el feminismo, la revolución cultural, las juventudes rebeldes, el papel protagónico de los y las indígenas, las experiencias agroecológicas; y un larguísimo etcétera de ideas-fuerza, personas y movimientos que vienen construyendo y profundizando, desde espacios y luchas concretas, la revolución y el socialismo. La segunda es que pensamos que esta democracia interna, lejos de debilitar al proceso revolucionario lo va haciendo más fuerte en la medida que deja sin poder hegemónico a sus enemigos históricos, como son los sectores antinacionales o coloniales de la política venezolana.

El ministro Ernesto Villegas, hablando de comunicación, decía que el protagonista debe ser el pueblo y no el funcionario. Creemos que esto es enteramente válido y no sólo para la política comunicacional del gobierno sino para toda la construcción revolucionaria. Debemos reconocer que la revolución bolivariana, que defendemos a capa y espada y por la cual daríamos la vida, está infectada con tres tumores internos que amenazan con acabarla bien porque de estos se aproveche la derecha para retornar al poder, o bien porque los mismos terminen por imponerse quitándole los contenidos verdaderamente revolucionarios al proceso. Hablamos de tres tumores como son la burocracia (entendida no como la mera función pública sino como el secuestro representativo que se hace de la soberanía popular muchas veces en función de intereses particulares o grupales que no son los intereses del pueblo), la corrupción, y el reformismo o conservadurismo en la toma de decisiones. Estos deben ser superados en el mediano plazo y para ello no hay mejor camino que darle voz y participación protagónica al pueblo organizado.

Ojo que, como decía también Rosa Luxemburgo, esta democracia interna no debe de dejar de reprimir a la burguesía y a los intereses imperialistas en todo lo que se los pueda reprimir, ya que también de ello depende la profundización revolucionaria y socialismo. Es decir que en ningún momento confundamos democracia con reformismo. Al contrario, democracia es devolverle el poder al pueblo, quitarle definitivamente el poder a la oligarquía y al imperialismo, y construir libremente nuestro propio destino.

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M.R.-Solidaridad

Independencia y Patria Socialista,

Viviremos y Venceremos!!!


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