En 1992 el PCV pactó con AD-COPEI a elecciones regionales y denostó contra Chávez

La diferencia de planteamientos de unos y de otros respecto a una misma realidad es la diferencia de percepciones de cada cuales. Ante la diversidad de acontecimientos que ocurren en nuestro entorno social y político es muy natural y lógico que afrontemos la más variada crítica acerca de cada caso.

Cuando diversos observadores comentan el mismo suceso, sendos criterios no suelen ser coincidentes y eso nos lleva a una pregunta: ¿por qué?

Todos pudiesen inclusive describir el hecho con una parecida connotación pero donde aflora la diversidad de interpretaciones es en el ángulo donde se está ubicado.

Todos podemos coincidir en la descripción de un mismo problema pero no en el origen de las causas ni en la posibilidad de las soluciones. Ahí está el quid de la cuestión.

De por medio está de manifiesto una complejidad enorme si pretendemos ir más a fondo al porqué de las cosas, así que vayamos sólo a la superficie. Por ejemplo cuando en 1992 Chávez entrompó como un búfalo contra el establecimiento, en contrario el Partido Comunista de Venezuela se aliaba coyunturalmente al viejo modelo cuarto republicano con la excusa ruin de penetrarlo y desde adentro minarlo.

¡Yo te aviso chirulí!

Fue así como mientras AD-COPEI llevan prisionero a Chávez a la cárcel de Yare, al mismo tiempo hacían un pacto con el Partido Comunista para elegir gobernadores y de esa manera el PCV accedió a la comparsa a cambio de algunas migajas, entre ellas, algunos cargos de porteros con el gobernador Ovidio González, adeco de uña en el rabo pero que había tenido una pasantía por el MEP.

En la ocasión, se trató de un pacto diseñado por Eduardo Fernández (COPEI) y Freddy Muñoz (MAS) y que denominaron “Alianza Ética”.

En esa oportunidad el “maseco” Muñoz y el “copeyeco” Fernández tuvieron de aliado muy cercano a un “adeco” cuyo nombre no recuerdo ahora pero sé que trabajó a la sombra en un pacto a tres. Si recuerdo que uno de los financistas fue el desaparecido Fucho Tovar (Copey), propietario de los Ferrys de Margarita, por lo que el pacto de marras era francamente una “Operación Olas” en vez de “Alianza Ética”.

En algunas regiones del país la alianza del PCV fue con AD pero en otras fue con COPEI. Y ese mismo PCV que ayer denostó contra Chávez aun estando Chávez prisionero, es el mismo que apela al chantaje y arremete contra Rangel Gómez en Bolivar y contra otros candidatos de la revolución.

El Partido Comunista Venezolano actual y la ultra recontra archifascista Primero Justicia de Julio Borges y Capriles, en el fondo son como un cubito de hielo y una gotita de agua que, en esencia son la misma sustancia sólo que se diferencian en la forma de presentarse ante el pueblo.

Puertas adentro, en el PCV, desde entonces, se descalifica a Chávez, me consta, nadie me ha echado el cuento; además, públicamente un tal Jerónimo, alto dirigente comunista y con el coco avellanado se la pasaba (no sé ahora) echando pestes contra el Comandante.

El PCV debe dejar la farsa y sincerarse; la significativa votación de creo que cerca de 500 000 votos obtenida en el pasado proceso electoral se debió no a sí mismos exclusivamente sino a muchos otros factores entre los cuales el más destacado fue la figura de Chávez; a ello añádasele la propaganda que gratuitamente a cada mañana -(indirecta y al parecer no deliberadamente)- hace Venezolana de Televisión, VTV, la televisora del pueblo, a la figura del gallito, símbolo de la tarjeta del PCV, que no a la tarjeta del PSUV.

Mucha gente del PSUV votó por el PCV a (in)consciencia de que daba lo mismo, no siendo tal.

Es decir, que algunos compañeros se confundieron de tarjeta y no era para menos porque a la hora de la verdad –y, valga que lo digo de veras- el color no es un simple efecto cromático.

Sería de poca monta alegar el detalle si la dirigencia del PCV no fuera tan obcecadamente balurda, dogmática y chantajista pero es hora de decir las cosas por su nombre.

De nuestra parte queda posicionar debidamente la tarjeta del PSUV para evitar confusiones que luego se traduzcan en pesca de ríos revueltos.

Lo que pasa es que el PCV actual no reconoce con franqueza el liderazgo y la estatura política de Chávez, o acaso reconoce de los dientes para afuera y con tapones en los oídos, que Chávez encarna a un pueblo grande.

El viejo y verdadero Partido Comunista de Venezuela hoy es agua que de molino fue pero lamentablemente una caricatura mal dibujada de sí, queda en su estela; y, por cierto, pretende gato por liebre.

Chávez fundó el Movimiento Quinta República -MVR- en 1996 y los llamó a compartir y, se burlaron; Chávez disolvió el MVR y le dio paso a un nuevo y gran partido, el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 -MBR 200- en 1983 y, los llamó a compartir y, de nuevo se burlaron; Chávez disolvió en el año 2008 al MBR 200 y, de manera expresa, públicamente y en reiteradas ocasiones y maneras convocó al PCV a que se uniera con todo sus derechos, al gran partido de la revolución, todavía entonces por fundarse, y de nuevo el PCV ignoró que Chávez es el líder de la revolución, piense lo que piense y diga lo que diga la caricatura del verdadero PCV ya desaparecido por finitud ontológica.

Y nació el PSUV con los brazos en alto y con las puertas abiertas pero el PCV decidió atrincherarse en el dogma que lo ahoga y así seguir jugando -como diría la compatriota Antonia Muñoz- a la candelita, al chantaje prepotente y ciego de toda ceguedad.

A los pocos amigos que todavía tengo en el PCV les hago un llamado a que dejen la mamadera´e gallo y asuman su responsabilidad para bien o para mal pero que no sigan por ahí porque cuando el camino es equivocado nunca se llega al objetivo; “revolucionarios” que viven tratando de protegerse del sol y de la lluvia hay muchos pero esos pierden el tiempo -valga perífrasis- por no ver un poquito más allá de sus narices.

Hasta ahora todos los gobiernos habían planificado en función de los modelos burocráticos, es Chávez quien tiende a romper con esa tendencia nefasta, a despecho del PCV que parecía plegarse abiertamente a migajas de cuotas de poder, entonces, en vez de propugnar un cambio radical del que ahora habla blá blá bla.

Sucede que crujen los valores del viejo modelo sin que todavía emerja de un todo, de manera contundente, el nuevo; y en ese ínterin, Chávez se ve forzado a mover los trebejos sin apasionamiento, con aplomo, y el PSUV en tanto que gran partido de la revolución juega un papel de compromiso muy superior -hay que decirlo sin medias tintas- al del resto de los partidos que nos acompañan de una u otra forma, e inclusive el PCV en determinados lugares no en todos.

Para escoger una candidatura a gobernador, en estos momentos, tiene que haber habido un estudio minucioso, Chávez analizó no solamente factores internos sino que -muy importante- factores externos a la candidatura en sí y de eso se trata; no obstante el PCV al torpedear cualesquiera de nuestras candidaturas a gobernadores está retando al Comandante en Jefe a que se subordine a quienes desconocen su autoridad.

Y es que el PCV está envalentonado por la apreciable votación de octubre y, como la zorra que borra sus huellas con la cola cree que Chávez es pendejo.

Basta abrir el libro de la historia reciente del PCV y cualquiera de sus hojitas al aire dirá la dirección del viento.

Valga recordar, además, que las elecciones regionales de gobernadores y alcaldes, entre otros, estaba pautada en la constitución de 1961 pero eso fue letra muerta hasta 1989 (28 años de mora).

Durante todo ese tiempo de “democracia” (IV Republicana) fueron los presidentes Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera y Jaime Lusinchi, respectivamente con la anuencia de las direcciones nacionales de sus partidos Acción Democrática y Copei, quienes designaron a gobernadores y alcaldes, violando el expreso mandato de la para entonces vigente Constitución de 1961 y que por cierto fue cocinada en los cenáculos del bipartidismo.

¡Y, sin embargo, el PCV no tuvo escrúpulos para aliarse a esa mafia!

El PCV tenía que saber de anteojitos que, precisamente fue el caracazo de principios de ese año 1989 lo que determinó que el bipartidismo AD-COPEI decidiera avalar la primera elección de gobernadores y que ocurrió en diciembre de ese mismo año, si mal no recuerdo.

Chávez, en cambio, con una claridad fenomenal, trazaba sin decir, el camino de la patria: De entrada, el gran proceso Constituyente cuyo fruto es la “Constitución de la República Bolivariana de Venezuela”.

El Chávez de entonces era la hormiguita que, como tal, predicaba sin decir; hoy en día esa hormiguita es la misma hormiguita pero con la fuerza de un búfalo.

Chávez se atrevió a más, antes de juramentarse definitivamente, bautizó a la Constitución de 1961 como “moribunda” porque él sabía que ahí todo era letra muerta.

Y, sin embargo, el PCV fue incapaz de descifrar ese ABC.

¡Burros es lo que son! ¡Ah, pero ahora pretenden darnos clases, en vez de ir a lavarse ese bicho (ese paltó)!

Todos los veintitrés candidatos y candidatas de la revolución se atienen al proyecto de patria que hoy se discute en los espacios abiertos, mal puede la inquina del PCV arrojar sombras de dudas, tal “la gatica de María Ramos” que tira la piedra y esconde la mano.

Sí no topamos con la realidad toda definición de ella es un limbo, la teoría carece de objetivos si no está relacionada con la práctica, el PCV quiere ser mucho y termina por no ser nada a la hora crucial, ¡qué vaya a mojarse el culo si quiere comer guaraguara!

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