La candidatura de Félix Rodríguez a la Gobernación del estado Sucre, ¿es otra opción chavista?

En un artículo anterior, realicé una exposición de mis consideraciones acerca de las bondades que representaba la candidatura de Luis Acuña a la gobernación del estado, fundamentalmente sobre la base de sus cualidades humanas, sus capacidades académicas y en gerencia pública, y sus vinculaciones con el Alto Gobierno. Estos aspectos garantizan pulcritud en el ejercicio de gobierno, eficiencia gerencial y recursos para las grandes obras que escapan al alcance del situado constitucional. A pesar de ello, como es normal, para algunas personas estos atributos parecieron no ser suficientes. En este sentido, luego de ser nombrado Luis Acuña como el candidato del PSUV, y por lo tanto de Chávez, un sector decidió inscribir la candidatura de Félix Rodríguez en una muestra de inconformidad.

En ese contexto, de la inconformidad de quienes no vieron representadas sus aspiraciones en la designación hecha o, en el mejor de los escenarios, no se encontraron satisfechos con las cualidades de Luis Acuña, la candidatura de Félix Rodríguez pudo ser entendida por algunos. Pero todos nosotros, quienes tenemos amigos dentro de ese grupo descontento, esperábamos (y seguimos esperando), luego que las aguas subjetivas de emociones y deseos reprimidos volvieran a su cauce, que este grupo de amigos reconsiderasen su posición y procedieran a retirar su opción, plegándose a la opinión compartida por el comandante Chávez.

Con relación a lo planteado, hay que analizar varios elementos importantes. Esta revolución ha sufrido aciertos y desaciertos, ha alcanzado grandes logros pero no ha sido capaz de resolver algunos aspectos necesarios para avanzar más todavía. Esas cosas inconclusas, esas cuestiones no resueltas, han sido resumidas claramente por el Presidente en la necesidad urgente de mejorar la eficiencia. A manera autocrítica, se ha entendido que buena parte de los votos chavistas que se perdieron el 7 de octubre se deben, en gran medida, a dificultades de eficiencia en la gestión de gobierno. El descontento dentro de los sectores revolucionarios con algunas gestiones regionales ha sido evidente en los últimos años y se ha puesto de manifiesto en distintas contiendas electorales. Gran parte de este descontento se debe a una significativa ineficiencia en ciertos espacios regionales y locales. A pesar de ello, la figura del comandante Chávez sigue erigiéndose como el pilar que sostiene este proceso, como el principal elemento unificador y como el liderazgo más arraigado en el pueblo. Los resultados de las pasadas elecciones son contundentes en tal sentido.

Este liderazgo no es cualquier cosa, es un liderazgo que trasciende las fronteras y pasa a ser ejemplo en el mundo. De tal manera que la izquierda venezolana, los progresistas de este país, aun cuando estamos en el derecho y en el deber de criticar y cuestionar incluso las decisiones del mismo Chávez, tenemos que reconocer que, en estos momentos, un panorama sin Chávez resultaría incierto. Por lo tanto, el hecho de que los candidatos del PSUV sean los candidatos de Chávez, tampoco es cualquier cosa. ¿O es que confiamos en Chávez y en las decisiones del Alto Gobierno en algunos casos pero en otros, sobre todo cuando afectan nuestros intereses particulares, nos declaramos en rebeldía?

Una candidatura de izquierda que se mantenga a estas alturas es, definitivamente, una opción contra el Presidente Chávez. Y esto no es un simple eslogan. Cualquier voto en Sucre contrario a Luis Acuña será contrario al comandante, a su decisión y a sus deseos de sacar al estado adelante. Cualquier voto contra Luis Acuña, o cualquier abstención por parte de los chavistas, representará votos para la oposición y contrarios al esfuerzo de eficiencia, adecentamiento y desarrollo, que está poniendo Chávez en hombros de Luis Acuña. Así, la candidatura de Félix Rodríguez, definitivamente, no es una opción chavista en el estado Sucre.

Luis Acuña se levanta como un candidato nuevo, que rompe con esquemas del pasado criticados por muchos, con una profunda solvencia moral y ética, con capacidad académica y gerencial, y con el respaldo absoluto del presidente Chávez. Al pueblo del estado Sucre, ese pueblo que le otorgó tan amplia victoria al comandante el 7 de octubre, con casi 100 000 votos en el estado por encima de Capriles Radonski, no le debe quedar la menor duda para el 16 de diciembre: ¡Luis Acuña será el próximo Gobernador y el presidente se verá representado en este estado!


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