Una carta necesaria

El 12 de noviembre se cumplió un mes del fallecimiento, asesinato, muerte natural por edad, o cualquier calificativo que se le quiera dar a una perdida tan grande para las y los Ugueto.

Encarnación Ugueto de 89 años perteneciente a una familia longeva que llegar a los 90 años de vida es cosa normal, mujer perfectamente lúcida, gozante de una buena salud con algunos pocos achaques de su edad, ingresa el jueves 11 de octubre a una conocida clínica en el Paraíso en la avenida Loira, con una lesión en la rodilla, fue operada exitosamente, luego de la operación almorzó, pero cuando comenzó a despertar de la anestesia local que le había sido suministrada, manifestó dolor y le pusieron un “calmante” que la llevó a terapia intensiva e instantes después estaba muerta.

Hace unos meses comentábamos el caso de una persona muy allegada a nosotras, que nació y vivió hasta sus 90 años en Francia, cuestionamos duramente como el sistema de salud francés decide no sólo no asumir responsabilidades en cuanto a los altos costos humanos que los pacientes pagan por negligencia médica, sino que además, luego de lesionar seriamente a la gente deciden, con su desidia cuanto tiempo le queda de vida… esta persona anciana tuvo una caída y se fracturó la clavícula, durante la operación le lesionaron los pulmones, gracias a esta mala praxis estuvo hospitalizada en 3 oportunidades en recintos médicos pagos, porque cada día más en Europa la medicina deja de ser gratuita, y cuando correspondía la hospitalización número 4 en varios hospitales argumentaron que no la podían atender ya que estaban priorizando a la gente que podía permanecer con vida y no a pacientes vulnerables, así que recomendaron a los familiares llevarse a casa para que muriera entre ellos, a las pocas semanas así fue, ya no estaba viva.

En el caso de Encarnación Ugueto lo dantesco del hecho son las justificaciones de la mala praxis médica, era muy mayor, estaba débil, su corazón ya no era fuerte, tal vez fallaron sus riñones o su hígado, quizá el páncreas o el baso etc. Etc. Etc. En ningún momento se dijo que fue una sobredosis de morfina suministrada para calmar el dolor, pero ¿un medico, enfermera o personal de salud no está al tanto de la dosis que se le debe suministrar a una paciente de casi noventa años?

La pregunta sigue abierta ¿hasta cuándo tiene que pasar esto? Encarnación Ugueto fue una mujer que luchó duro para levantar a su familia de 6 hijos, convirtiéndose en el punto de unión familiar a la muerte de la hermana mayor, Auristela Ugueto… hasta cuándo los mercaderes de la salud decidirán el tiempo de vida que tiene la gente, otra de las cosas terribles de este suceso fue la no declaración inmediata de su muerte por parte de médicos y enfermeras, primero se cercioraron de que se cumpliera el horario del día siguiente para poder cobrar el seguro, extendiendo la permanencia del cadáver dentro de la sala de terapia intensiva.

Creemos que ya es hora de detener esto, no se trata de una eutanasia solicitada, no se trata de ponerle fin a una vida para evitar mas sufrimientos, en todo caso este tipo de práctica siempre será decisión de los familiares mas cercanos.

El caso de Encarnación Ugueto se repite en muchos cuentos de personas que acuden a clínicas con el fin de recibir rápidamente la atención requerida, la medicina pública, más allá de que se está haciendo todo el esfuerzo desde el estado, no se está dando abasto con tantos padecimientos de la población, a veces el control de citas es muy largo, se debe esperar mucho para ser atendido, y esta es una de las razones principales por las cuales la gente acude a la privada, pero si en la privada no hay garantía de vida qué se puede hacer, si la negligencia, la mala praxis, la mercantilización de la salud son las prácticas cotidianas de estos centros de salud, qué podremos hacer y regreso a la pregunta inicial ¿hasta cuándo?

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