La rifa de los petrorinocos (III y última)

Al fin entendí. Ya, gracias a Dios. Porque él no comprender la estrategia me desesperaba; que junto a la ansiedad por cobrar mi dinero, a la injusticia e inequidad de este vergonzoso reparto, me hieren profundamente. Sí, hablo del proceso de entrega de los pasivos laborales al personal jubilado de las universidades nacionales.

Resulta mis estimados profesores universitarios, que dado el nivel académico y jerárquico del personal involucrado en dicha selección, no esperaba un proceso de entrega de los bonos petrorinocos tan desorganizado, tan desconsiderado, tan hipócrita, tan desesperanzador de la gestión administrativa del gobierno. Si queremos hacer un gobierno eficiente, ¿cómo hay gente a la que se le permita actuar así?

Tratando de ser ponderado pero objetivo, no puedo más que ratificar que no hay un orden aparentemente lógico y razonable en el listado semanal de beneficiarios de la deuda; de tal manera, que nadie puede saber cuál es la jerarquía establecida y menos imaginarse cuando podrá aparecer en el "listado de los lunes". Por supuesto, mucho menos enterarse previamente del monto a cobrar algún día. Ante lo cual sigo denunciando que el pago es, evidentemente, una burda rifa.

No he refutado el hecho de que aparezcan en los "listados semanales", personas "enfermas graves o de avanzada edad"; me refiero a que siguen apareciendo personas sanas, de menor edad y jubilados recientemente.

Además, descaradamente, hemos sido excluidos quienes nos jubilamos en el período 1998 al 2001, cuando ya habíamos recibido un adelanto de dicha deuda. La lógica indica que deberíamos haber salido primero, por antigüedad e, inclusive, menor monto.

También han sido marginados quienes prestaron servicio en la administración pública previo al desempeño en la Universidad, no importa en que año se jubilaron. Increíblemente se les castiga por haber servido al país en diversos estratos y entes gubernamentales. ¡Qué desfachatez!

¿Por qué no aplicaron el procedimiento lógico y universalmente aceptado de seleccionar según el ¨orden de llegada¨, tal cual se ha hecho siempre, incluso en los peores gobiernos?

Es lógica la exclusión temporal de quienes su historia laboral haya sido objetada y devuelta a las universidades; pero, quienes no aparezcamos en esas objeciones tenemos el derecho de cobrar a tiempo.

También preocupa que los gremios regionales y nacionales no se hayan pronunciado ante tan viciado proceso de selección que lleva a cabo la OPSU. Pareciera un silencio temeroso ó cómplice.

Para que la ansiedad no se me convierta en depresión, no seguiré  denunciando esta osadía del MPPES; aunque esto es un problema de todos, activos (futuros jubilados) y jubilados, a quienes exhorto a fijar pública posición al respecto.

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