¡La educación es un medio para ideologizar, de otra manera no es educación!

¿Por qué a veces nos empeñamos en justificarnos ante los enemigos de la revolución?

La expresión “la educación como instrumento para ideologizar” ha servido, a unos, para arremeter contra la nueva concepción del sistema educativo que se viene impulsando en este proceso histórico político venezolano y a otros para justificar cualquier cosa en nombre de la Revolución. Analicémosla a propósito del debate que, en buen tiempo, ha generado la resolución 058 del Ministerio del Poder Popular para la Educación.

En primer lugar, de forma precisa, por ideología entendemos el cuerpo de ideas predominantes y hegemónicas fundamentales sobre las que se sustentan y sostienen los sistemas socio-político-económico-culturales. Ese cuerpo de ideas se legitima en teorías, momentos históricos; concepción de lo social, cultural; en las creencias, valores, predominancia religiosa, tecnología, música, arte en general, relaciones humanas, relaciones sociales de producción, en fin, en todo, son ideas que permean a toda la sociedad sin distingo de condición social. Así, un pobre defiende con igual o más vehemencia y pasión la propiedad privada (que no tiene) como lo hace el gran capitalista. El trabajador se enajena hasta el punto de reivindicar su posición de explotado; esa enajenación se manifiesta en lo cultural (loro viejo no aprende a hablar, los ricos están completos), en lo mágico religioso, en todo.

En segundo lugar, un sistema social, económico, cultural y político, puede definirse como el conjunto de relaciones entre los individuos y la naturaleza, entre los primeros y los medios de producción, entre sí mismos, social e históricamente engendradas por las contradicciones entre las distintas fracciones sociales y determinadas por el dominio de una de esas fracciones, aquélla que se apropia por la fuerza de los medios de producción.

Así, en su oportunidad, la sociedad esclavista se caracterizó por una relación de sometimiento a la fuerza de una clase social (la esclavista) sobre otra (los esclavos). Los primeros eran propietarios de los segundos y de las tierras. Superado ese estadio societario la nueva sociedad, la feudal, se caracterizó por la concentración de la tierra en pocas manos, por la proliferación de muchas fracciones sociales y el sometimiento de los siervos a los señores feudales. La consolidación de la moneda como medio socialmente aceptado para el intercambio, la aparición de los burgs y burgueses, el desarrollo del comercio y finalmente La Revolución Industrial, dieron paso a un nuevo sistema social, económico y político: El Capitalismo. Y así como el feudalismo fue en su momento la conquista de un estadio societario superior, el capitalismo también lo fue. Lo que nos lleva a la conclusión lógica de que existe un estadio societario que superará al Capitalismo, que no es otro que el Socialismo. Y esto lo descubrieron varios pensadores, filósofos y científicos sociales, entre los primeros que le dieron carácter científico, están Carlos Marx y Federico Engels.

Cada uno de esos estadios se sustentaban en ideas sobre como debían ser la economía y las relaciones sociales de producción que de ella se derivaban. Es decir, en cada uno había una ideología predominante, que se imponía, que regía la sociedad.

Un tercer aspecto es que la ideología la impone la fracción social que tenga el control de los medios de producción. ¿Los seres humanos esclavizados querían ser esclavos, añoraban el látigo, el vejamen, su miseria?. ¡Claro que no!. Su esclavitud era la consecuencia de su situación respecto a los medios de producción, en aquél entonces, con la tierra, el arado, los animales de trabajo, es decir, el esclavo no era dueño de esos medios, ¡él era un medio más, tan igual que el buey, incluso de menor valor!. Entonces la idea (ideología predominante) de que unos hombres tenían el derecho de esclavizar a otros, no era de aceptación voluntaria, era una imposición de la fracción social dueña de los medios de producción. De la misma manera el hombre que se presentaba ante el señor feudal “…con una soga al cuello y un penique en al cabeza…” para convertirse en su siervo, no lo hacía por que eso lo hiciera feliz, o porque fuese de su aceptación voluntaria. ¡No!. Era la evidencia del sometimiento ante quien tenía propiedad del principal medio de producción: la Tierra; era la forma como el siervo se aseguraba, para él y su familia, la posibilidad de trabajar, después de trabajar la del Señor, el pedazo de tierra que éste le daba para vivir, el más estéril de la posesión del Señor.

En el capitalismo el trabajador no va con la soga y el penique, pero ¡va y vende su energía, su fuerza de trabajo! a cambio de una paga, del salario que le permita comer y reproducirse, salario que es mínimo además, o sea, a cambio de lo estrictamente necesario para que adquiera la comida que le permite reponer las energías para volver a trabajar al día siguiente, hasta que se haga inservible, y para su apareamiento ya que es necesario la producción de los reemplazos. Tanto en el feudalismo como en el capitalismo imperan ideas predominantes: quien se apropia de los medios de producción, socialmente producidos, impone su manera de concebir las relaciones entre los hombres y entre estos y la naturaleza, el contenido y carácter de la educación, o sea, las ideas, la ideología.

El detentor del poder político en una sociedad, para reproducir, difundir y cimentar las ideas que le dan sustento al sistema social, se impone y legitima utilizando a la educación, las expresiones culturales, la religión, los medios de comunicación, la tecnología.

Entonces puede aseverarse que junto al nacimiento de una nueva sociedad, producto y parto de las propias contradicciones socio históricos que se gestan entre quienes poseen y no poseen los medios de producción y la consecuente apropiación de los excedentes sociales, nace una nueva ideología que también hegemonizará la conciencia social mediante la educación, las expresiones culturales, la religión, los medios de comunicación, la tecnología.

Por lo tanto, si en Venezuela no asumimos colectivamente la histórica tarea de construir un ideología que cimiente fuerte las bases de la nueva sociedad más justa, mediante la educación, las expresiones culturales, la religión, los medios de comunicación, la tecnología, simplemente fracasaremos, en esto no puede quedar dudas. De ahí que junto a la tarea de organizar(nos) al pueblo es determinante y crucial para el futuro socialista de la patria, que construyamos nuevos modelos educativos que derroten lo viejos valores del egoísmo, la mezquindad, la falta de solidaridad, el miedo, la sumisión, la deslealtad que impuso el capitalismo como mecanismo para garantizar su existencia.

He ahí la importancia de la resolución 058 del Ministerio del Poder Popular para la Educación



* Diputado PSUV/AN (Portuguesa)

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