¿Cuál reconciliación?

De nuevo se pone en la agenda política venezolana el tema del “dialogo y la reconciliación”. El tema no es nuevo. Después del golpe de Estado en Abril del 2.002, el Presidente Chávez con un crucifijo en la mano hizo un dramático llamado a la oposición al diálogo fecundo. La oposición simuló acogerse a esa petición, pero a los pocos meses le dieron una patada a la mesa y se fueron por la paralización de toda la industria petrolera y la economía en general. El país perdió más de 20 mil millones de dólares en tal criminal acción delictiva. El pueblo no pudo ser doblegado y con paciencia y heroísmo derrotó semejante conjura de la partidocracia política, CTV, Fedecámaras y la canalla mediática. En aquella oportunidad los grupos opositores entendieron el llamado de Chávez como una muestra de debilidad y conciliación. Que equivocados estaban. Desde allí las guarimbas y acciones desestabilizadoras no han cesado. No obstante el Presidente con esa visión humanista y de estadista que tiene sigue llamando a los sectores de la oposición a que asimilen la ética política y se conviertan de verdad en una oposición seria, constructiva y responsable. Sobre este tema hay que actuar con mucho realismo, objetividad y sin perder la perspectiva ya que nos movemos en el marco de una constitución que el pueblo mismo aprobó. Nada de alarmismo ni falsas expectativas. No hay nada nuevo en el firmamento. Simplemente hay dos posturas o visiones de país que recientemente fueron a un debate nacional y el pueblo habló con los votos. Esa es le democracia. Una mayoría y una minoría. El pueblo mayoritariamente votó por la propuesta de inclusión social, soberanía petrolera, independencia y unidad suramericana. El pueblo derrotó la propuesta neoliberal - capitalista y privatizadora. Ahora, ¿qué ha pasado? Simplemente que estamos en presencia de una dirigencia opositora irresponsable, cipaya y poca honesta. En vez de reconocer de verdad que perdieron y ser críticos y autocríticos para buscar las causas reales del revés electoral, han salido de nuevo como zamuros hablando estupideces como “ventajismo electoral” y lo peor echándole la culpa al pueblo llamándolos caleteros, lavacarros, pedigüeños, buhoneros, marginales, cachifas, analfabetas, tierruos y otros denigrantes calificativos. Es decir, para ellos los ocho millones y tantos de votos que obtuvo Chávez responden a esa categoría social. Por supuesto su cretino análisis es eminentemente clasista con secuela de racismo. Esto demuestra además un profundo desprecio al pueblo. Con una dirigencia opositora que piense de esa manera, ¿cómo va aperturarse un proceso de reconciliación y dialogo? Imposible desde todo punto de vista, ya que no hay sinceridad, humildad, responsabilidad y honestidad. Ellos (oposición) no reconocen que hay un estado de derecho, por lo tanto han recrudecido su campaña terrorífica y mediática contra los poderes constituidos, especialmente contra el órgano electoral, CNE. Para esto cuentan con el 85% de los medios de comunicación que están día y noche tratando de imponer absurdas matrices de opinión. No hay dudas que la oposición sigue en desbandada con su barranco afectivo con consecuencias impredecibles. Ya quisiera esa dirigencia perdedora opositora que el país volviera a la época cuarto republicana, donde se reunían el ejecutivo nacional, CTV y Fedecámaras; y tomaban decisiones cupulares a espaldas del país. Que se bajen de esa nube, ya que no habrá conciliación. Aquí hay un mandato del pueblo y Chávez lo cumplirá al pie de la letra. Como alerta el camarada Gustavo Márquez Marín “la conciliación en temas programáticos o estratégicos nos conduciría a navegar en las aguas del eclecticismo, desdibujando el carácter anticapitalista, antiimperialista y nuestro americano por el que nítidamente optó la mayoría de los venezolanos. Ceder ante esa demanda de la derecha sería la vuelta al puntofijismo y una traición al pueblo”. El país seguirá su curso. Esta es una lucha de largo alcance. Estamos en el fragor de una lucha de clases, donde los poderosos se resisten a ceder espacios y apelan a todo su poder para torcer el rumbo de la historia. El Presidente Chávez nos ha llamado a todos a rectificar y a ser más eficientes. Así son los procesos sociales. La libertad está en manos de los trabajadores cuando este se dispone tomar el cielo por asalto. Como decía Carlos Marx “Que la libertad ha existido siempre, pero generalmente como privilegio de pocos y raramente como derecho de todos……el hombre debe ser el ser supremo para el hombre”. Como dijo nuestro insigne poeta Aquiles Nazoa “solo el pueblo salva al pueblo”. Sigamos avanzando por el camino de la mayor suma de felicidad para los venezolanos y venezolanas. El presupuesto 2.013 privilegia lo social por encima de todo. Eficiencia o nada. ¡Viviremos y Venceremos!

Legislador del P.S.U.V (*)
Twitter: @EuribesGuevara

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