El silencio traduce el mensaje y mi conciencia se aquieta

Enfilé mis sueños hacia las verdiazules montañas andinas, bañadas de tierna neblina en el pié de monte de Sanarito. Montes frescos, brisa de ensueños y cantos de azulejos, que hacen eco a los conotos en el cedro de las meditaciones. Allí, bajo su sombra serena, la que alivia mis inquietudes de ser inconforme, cierro mis ojos, vivo el encuentro y la poesía viajera de mis guamos en flor, dibuja la reflexión de la montaña, del viento y de la lluvia. El silencio traduce el mensaje y mi conciencia se aquieta:


Volando para caminar en las nubes,

Sintiendo la vida desde sus senderos inciertos.

Emerge la luz de los encuentros,

Se disipan los caminos que el desandar cubre.


Cambia el todo para que la nada se manifieste,

Vibran los pensamientos elocuentes.

Se desatan los efímeros sentimientos,

que confunden el pasado con el presente.


El mundo está en crisis,

Allí en la noche, en el recodo incipiente.

Algunos lo creen,

Otros lo presienten.


Ecos de la primavera silenciosa,

En Estocolmo, Río y Kyoto.

En Copenhague se les dificultó la cosa,

Porqué Chávez y Evo, reiteraron que el capitalismo es un saco roto.

Intenciones para aliviar al enfermo,

Al planeta tierra,

El sistema de la muerte lo quiere entero,

Para carcomerle sus entrañas y cambiarlas por dinero.


Otra cumbre,

Río más veinte.

¡Economía verde!

Grita el sistema que se muere.


Bonos de carbono,

para atraer más clientes.

Bonos de biodiversidad,

Para producir más muertes.


Agricultura inteligente,

Con soluciones transgénicas.

Fertilizando el mar,

Para fabricar especies endémicas.


Cambiemos el sistema,

Nos lo dice la conciencia buena.

No hay otra vía,

Salvemos nuestra Madre Tierra.


Clima, sociedad y ciencia,

Caminos para reconocernos.

Luces que alumbran nuestro interno aposento,

Para despertar la conciencia.


Inequivoco el presente,

Llamaradas de alerta.

Incierto el futuro,

Pero el Amor nos despierta.


No es lo que sabemos,

Lo que nos inquieta.

Es lo que desconocemos,

De los saberes que nos aprietan.


Este oprobioso sistema de mercados,

Causa de la miseria manifiesta.

Deja sus huellas en el clima,

Deja sus huellas en mi tierra.


Son las huellas del dinero,

Del desarrollo corporativo.

De las transnacionales de la miseria,

Que ofertan y demandan todo lo vivo.


Ese mercado que condiciona,

Que vende y compra lo que del Amor emerge.

Ese mercado,

Que la guerra le apasiona.


Ese mercado,

ese sistema, esa cultura del desperdicio.

Eso es lo que tenemos que cambiar,

Ahora, desde nosotros, desde el desprendimiento hasta el último sacrificio.


Desde el SER que ya SOMOS,

Viajando al interior de nosotros mismos.

Encontrándonos en los caminos,

Inventando el regreso al divino cosmos.


Rescatemos la memoria ecológica,

Vivamos desde el paradigma del Amor.

Cambiemos el sistema que nos causa dolor.

Es ahora, ¿No oyes a la Madre Tierra, melancólica?


Es la hora de la reconstrucción,

De la emergencia de los saberes libertarios.

Desde mi patria, Bolivariana es la Revolución.

Desde mi conciencia, el Amor y la libertad, son mis idearios.


Por eso hago,

Lo que me corresponde hacer.

Busco,

Encuentro,

y con mi padre Bolivar,

vuelvo a nacer.


Crisálidas de primavera,

Néctares de flor en miel.

Cánticos serafines,

Como preludios del despertar del SER.


La armonía es profunda,

Porque puedo comprender.

Los senderos se vuelven caminos,

Son los caminos que voy a recorrer.


El cedro es la nube,

la nube es el cristofué.

El cristofué es la lluvia,

Que baña al cedro otra vez.


Siento la brisa en mi rostro,

Es la caricia tierna,

Es el beso silencioso,

Es el Amor de mi Madre Tierra



[email protected]

(*) Profesor UBV-PFG Agroecología-Sanare






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