de ahí que darle papel.

Mucho razonamiento es malo para avanzar, se debe ser un poco loco y esa virtud es del joven

Es extraordinario que Chávez le asigne cada vez más un papel protagónico a los jóvenes porque cada jovencito es un poco loco, ingrediente sine qua non para entrompar bien en una revolución, si es verdadera.

Cuando tú lo piensas y lo repiensas antes de dar un paso, pierdes el tiempo y es mejor meter la pata que achantarse.

Naturalmente que cuando digo loco significo estar bien lejos del concepto clínico y sí a lo audaz, porque la audacia es una sana locura. Con remilgos y repiensos no se llega a ninguna parte más allá del estancamiento.

No basta dar protagonismo a la juventud, es necesario que los pasaditos de años y, en particular sesudos analistas, se hagan a un lado.

Ha sido reconfortante observar el protagonismo de esos muchachos en los cierres de campaña del Comandante en Jefe, además que esos muchachos batallan tan bueno que da gusto verlos; eso está muy bien.

La revolución bolivariana es un inédito proceso político social económico y hasta psicológico y psiquiátrico (porque Chávez tiene locos de bola a todos esos carajos escuálidos) que no tiene prueba final, todas las pruebas son temporales y siempre habrá una pila de preguntas que hacernos y siempre habrá un montón de vainas sin contestar porque los criterios de validez de cada razonamiento no están cifrados sobre una piedra (estamos inventando o errando).

Si nosotros nos plantamos a razonar demasiado vamos a fracasar, así que cuando metamos la pata hay que meterla toda, no a medias, y rectificar sobre la marcha, en movimiento, y luego avanzar hasta dar con la felicidad del pueblo.

No olvidemos, sin embargo, que las preguntas y las respuestas que nos hagamos están ligadas a una clave: La independencia y la soberanía nacional.

Tampoco dejemos de considerar que la validez de determinado razonamiento que hagamos en batalla no depende de la verdad o del embuste porque pa´ enemigo mañoso, mañoso y medio.

Pero, al grano:

Demos el mayor protagonismo posible a la juventud, aunque sin dejar de orientarlos porque burro viejo mañas tiene y de algo han de servir, en batalla.


Observación: Todas estas consideraciones son estrictamente para, “en batalla”, tal vez para otra etapa de menor turbulencia no sean válidas.


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