Sobre la masacre de la Monumental de Valencia

¿"Luto activo"?


El domingo 21 de octubre de 2001 el canal terrorista “Venevisión” organizó un espectáculo denominado “La V de Oro” a realizarse en la Plaza Monumental de toros de Valencia, y en horas de la tarde la gente (a la que habían prometido dejar ingresar a las 14:00 horas) cansada de hacer colas y agobiada por el calor comenzó a inquietarse por la tardanza en su ingreso al coso taurino, y las personas que se hallaban al final de la cola comenzaron a empujar a quienes se hallaban delante --a cuya causa se desmayaron algunas jovencitas-- originándose así cierto desorden que los cuerpos de seguridad local pretendieron aplacar con el único lenguaje que tan bien conoce el gobierno regional: el fuego de sus armas.

El irresponsable uso del equipo bélico produjo pánico y la consiguiente huida de la masa humana que allí estaba congregada, a resultas de lo cual murieron las siguientes personas:

YELÍN SÁNCHEZ MONSALVE, de 10 años, residenciada en el barrio Monumental;
ENDER HERNÁNDEZ MORALES, de 7 años, del barrio Alicia Pietri de Caldera de Los Guayos;
WINDRY JESÚS LÓPEZ GONZÁLEZ, de 12 años, residenciado en el barrio 13 de Septiembre;
VALERY DEL VALLE OJEDA, de 10 años, habitante del barrio Bello Monte II;
DARLYN DAYANA ZERPA CÁRDENAS, de 20 años, residenciada en la urbanización Trapichito, y
WILMER ENRIQUE RUIZ, de 33 años.

Hubo también más de sesenta (60) heridos, muchos de ellos menores de edad.

Que sepamos, nunca hubo una cadena ni campañas de medios de difusión que mostrara dolor por esa desgracia enlutadora de familias venezolanas.

Ningún banquero decidió suspender labores en protesta por esas muertes, que muy bien pudieran ser atribuidas al uso indebido de armas de fuego, causa de la estampida de gente aterrada.

Tampoco vimos lujosos autos con pintas de “Luto Activo, fuera el gobernador”.

¿Es que para los dueños de los medios de difusión y para los “periodistas” militantes de su proyecto golpista hay venezolanos de primera y otras categorías?

El canal regional NCTV, por ejemplo, a cuyos programas suelen invitar a militares golpistas, a politiqueros corruptos, a sindicaleros deshonestos, ¿por qué no acogen con el mismo agrado a los sobrevivientes y familiares de hechos como ese de la Plaza de Toros, cuyos resultados en vidas tronchadas parecen no importarles mucho ni poco?

Y esos ciudadanos que hoy salen como muertos vivientes, ‘todos de negro hasta los pies vestidos’ y portando velas encendidas por las calles de “El Trigal”, ¿podrían agregar a sus oraciones (si es que los murmullos que producen lo son) a esas víctimas de la Plaza de Toros de Valencia; a los dirigentes agrarios asesinados por sicarios en Táchira y Zulia; a los venezolanos asesinados por la Policía Metropolitana de Caracas los días 11, 12 y 13 de abril de 2002?

Y si sus sentimientos en verdad son sinceros y cristianos, pidan también por el descanso de los ciudadanos asesinados por la Policía Técnica Judicial mientras dormían en la Pensión “Luna de España” en la calle Páez de Valencia; por los estudiantes asesinados por el gobierno de Carabobo el 04 de febrero de 1992 en el Barrio “Canaima” de Valencia; por los pescadores asesinados por militares y policías aliados de terratenientes en “El Amparo”, Apure; por ALÍ JOSÉ HERNÁNDEZ, asesinado en la DIGEPOL en Valencia en 1962; por DONATO CARMONA, dirigente campesino “desaparecido” hasta hoy luego de ser secuestrado por los cuerpos represivos de AD y COPEI, esos mismos partidos cuyos dirigentes --algunos con caretas nuevas como “Proyecto Venezuela” y “Primero Justicia”-- hoy se disfrazan de “humanitarios y democráticos” y los manipulan a ustedes para derrocar a un gobierno que está tratando de resolver todos los problemas que ellos, durante cuatro décadas, causaron.

Los medios de difusión masiva, en una incesante campaña de generación de peste emocional, han tratado de imponer una visión deformada del país presentado las opiniones interesadas como si fueran noticias y ocultando lo que en realidad sucede.

Las personas que repiten los estereotipos impuestos por los medios difusores y que además actúan en consecuencia, se convierten así en víctimas de la psicología de masas del fascismo.

¿Luto activo para algunos y luto pasivo para otros?

Deberían reflexionar, toda vez que servir de masa de maniobra para un golpe fascista justificando acciones de terrorismo contra la principal empresa del Estado, es decir, de todos, y participar en hipocresías organizadas como esa del “luto activo” los convierte en cómplices activos de la desigualdad y de la injusticia.




Ángel Cristóbal Colmenares E. diciembre 19 de 2002 [email protected]

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