Sin triunfalismos es mejor

Mayor demostración de fuerza por parte del pueblo venezolano, y plena consolidación de un liderazgo, no puede haber. Esto con referencia a la salida en masa de quienes de una manera alegre, conscientes, dejando entrever que distan mucho de estar siendo obligados u obligadas, ni mucho menos amargados, acuden frenéticamente a todas y cada una de las giras que está realizando el comandante Chávez con ánimos de darle cabal cumplimiento al período establecido por CNE para efectos de la campaña electoral presidencial.

De este modo el pueblo venezolano ratifica los resultados de todas y cada una de las encuestas que dan ganador al Presidente Chávez, mediante lo cual reafirman de forma rotunda con la avalancha roja que plena calles y avenidas, el deseo de aplastar las políticas de la muerte que algunos sectores minoritarios de la oposición utilizan como recurso postrero para llevar adelante sus acciones completamente antagónicas a lo que debe ser la forma de hacer política con la merecida y necesaria altura democrática, esperando para ello que su adversario muera.

A propósito de esto, recuerdo cuando un amigo me comentó: ¿Has observado la manera cómo Chávez con lo de su enfermedad está movilizando más gente hacia las iglesias que los obispos integrantes de la Conferencia Episcopal? –Pensativo me quedé aquel día- y hoy me pregunto: ¿Será por eso que los obispos cupulares se decidieron a conversar con el gobierno? ¡Vaya usted a saber!

Al respecto opinamos que esta realidad, la del triunfo del chavismo, debe ser vista y analizada desde dos escenarios diferentes por quienes apoyamos el proceso revolucionario bolivariano. El primero de ellos nos coloca ante una inminente posibilidad de alcanzar el gran triunfo en la Batalla de Carabobo del venidero 07 de octubre del año en curso.

El segundo escenario lo representa la generación de inconvenientes aires de triunfalismo que, obviamente, si le damos curso, se convertirían en una peligrosa brecha que estaríamos sirviendo en bandeja de plata al impredecible adversario que no pierde la mínima ocasión para el ataque artero y cobarde como ya es su costumbre.

A propósito de esta reiterada conducta ultraderechista, estamos obligados a profundizar más cada día nuestras convicciones con relación a que realmente transitamos por el camino cierto con el Presidente Chávez a la vanguardia, en la ruta hacia el socialismo humanizador que se empina cada vez más en el mundo, por encima del modelo contario: El del hambre y la injusticia social plena y generalizada representado por el capitalismo privatizador que el señor Capriles encarna.

Actualmente quienes realizan el trabajo sucio en pro del imperialismo yanqui, incluyendo claro está, las empresas privadas de comunicación, equivocadamente llamados medios, se dedican furiosa y desesperadamente a la tarea de tratar de confundir al pueblo con engañosas matrices de opinión favorables al majunchismo, pero luego nos clavan la puñalada trapera mediante la siembra del terror generalizado.

A propósito de esto último, les advierto que poco falta ya para la implementación por parte de los sectores productivos privados, de un desabastecimiento selectivo y rotativo que consiste en crear escasez ficticia de rubros correspondientes a la cesta básica, medicinas, etc.

De este modo generaían enormes descontentos en el seno de nuestra población, que es la estrategia concebida amigo lector, amiga lectora, para crear zozobra, desaliento, dudas, etc., e intentar lograr así, de una manera inducida, que sea usted capaz de echar pestes de todo calibre en contra del gobierno nacional.

Un llamado de alerta a tiempo es lo aconsejable en este caso, pues recuerden ustedes, compatriotas fieles, lo que indica la conseja popular: “Después de ojo sacado no vale Santa Lucía” De todo esto se desprende, que el triunfalismo debemos echarlo a un lado y acudir masivamente el 7 de octubre a votar por el auténtico candidato del futuro, ese que nunca perteneció a la cuarta república como sí lo hizo Capriles Radonsky, el cual no es otro que Hugo Rafael Chávez Frías, tu fiel compañero de siempre, y de este modo darle la definitiva lección que merecen los engañadores de oficio quienes a gobernar este país, ¡MAS NUNCA VOLVERÁN., pero para ello el triunfo debe ser avasallador y contundente de modo tal que no deje la menor duda con relación a quién es el real “papá de los helados”.

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