¡Qué flaco tan bello!

Falsos conceptos deambulan libremente fuera de la maleta, viajan estos conceptos de boca en boca, quizás por no tener mucho que hablar, es preciso decir lo que sea. El termino bello carece por lo general de una verdadera apreciación, se limita a la objetividad por desconocer el significado del concepto, se habla por hablar sandeces igualmente afloran.

La palabra bello, se limita a un supuesto patrón físico, y si hacemos la comparación igual, podríamos señalar a un palo vestido y con unos cuernos de alce, y llamarlo que palo tan cornudo.

Si nos remontamos a la época de nuestro abuelos, nos tomaban de sus brazos y nos decían: “este niño, si que es bello, gracioso y juguetón, pero cuando sea grande será más feo que un ratón recién nacido. Ya de grandes, nos hacemos feos, si nuestros conceptos de vida han perdido su valor.

La verdadera belleza estriba en un corazón humano, desprovisto de maldad y repleto de bondad, de una visión humanista y un corazón noble, aclaran en mis ojos el buen colirio que nace de un buen proceder limpio, embelleciendo el rostro, la luz del alma y del amor, invitándonos a ver más allá de una pícara apariencia y volviendo al término que nos indica si hay belleza y sabor.

Habría entonces que señalar, que tan bello es el palo que se lo lleva por los cuernos, una pirueta y un tambor.

No debemos olvidar que la belleza es efímera, pasa pronto, pero lo verdadero y duradero de un corazón son las acciones, el roble, y el buen perfume que en esencia nos muestra una dirección, un proceder digno y sin remordimiento, sin aspaviento de conciencia a tracción.

“El ángel de la oscuridad se viste como ángel de luz” tengamos cuidado...

La autora es: Lic.

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