Hombres de la revolución (parte I de III): Luis Beltrán Prieto Figueroa

Nuestra presencia formal sobre La Tierra no es permanente, la vida humana es demasiado breve y no todo lo que uno emprende puede concluirlo pero, si los caminos emprendidos quedan abiertos para que otros los transiten algo así como en una gran obra en la que cada quien pega un ladrillo, es que se va bien.

Si queremos patria, el sacrificio de los revolucionarios  debe ser infinito y eterno pero debemos saber que no somos eslabones aislados, otros antes que nosotros han marcado pautas que han de revisarse.

Que otros cataloguen a Luis Beltrán Prieto Figueroa; yo sólo pretendo exponer aquí algunos criterios que sirvan de acicate para el análisis político de la Venezuela contemporánea y nada mejor que hacerlo a partir de hombres de carne y hueso que determinaron de alguna manera el curso de los acontecimientos previos al surgimiento de la Revolución Bolivariana actual.

Prieto, no obstante que adeco, fue un hombre que soslayó el fanatismo y se inscribió en una lucha tenaz a favor de provocar la transformación de la sociedad venezolana, era un gran Maestro, nunca se recreó en el reposo, todo lo contrario, era un creador.

El Maestro Prieto Figueroa no asumió la cultura de la clase dominante, él bregó por aclarar las condiciones políticas y sociales que guiaran a Venezuela y a otros pueblos de América Latina hacia los caminos de la liberación de toda opresión.

Cuando el 14 de diciembre de 1947 se celebran elecciones por primera vez, para  elegir al Presidente de Venezuela-Rómulo Gallegos- y a un Congreso, 16 años antes ya Prieto había fundado la Federación de Maestros de Venezuela y, a no dudar, esa tentativa de organización social repercute en el espíritu de los trabajadores petroleros quienes en 1936 realizan una huelga en condiciones primitivas, uno de cuyos principales reclamos consistía en el derecho a tomar agua fría durante las jornadas de trabajo. Para entonces, quienes posteriormente fundan el partido Acción Democrática eran de apariencia progresistas y desde allí el Maestro Prieto promovía, incansable, la idea de implantar un sistema educativo avanzado, como forma  de promover el conocimiento y preservar la incipiente democracia.

La educación privada, que era eminentemente católica se siente amenazada y decide contraatacar desde sus rancias posiciones de poder y logra frenar la modernización del sistema educativo nacional venezolano. Gallegos asume la presidencia en febrero de 1948 y diez meses más tarde es derrocado por militares derechistas asociados a la iglesia católica, lo que impide el progreso educativo del pueblo pobre. Diez años permanecen en el poder las oligarquías religiosas y los militares derechistas ya que en 1958, el pueblo insurgente junto a un grupo de militares patriotas, descontentos con la barbarie, derrocan a Pérez Jiménez.

Prieto sigue empinándose como la figura de mayor proyección cultural y ética dentro del panorama político nacional venezolano. Es de recordar que en octubre de 1945 cuando militares jóvenes y de baja graduación, encabezados por Mario Vargas y Marcos Pérez Jiménez, entre otros, derrocan a Isaías Medina Angarita, Acción Democrática apoya a los golpistas con la finalidad de cerrarle el paso a López Contreras y al remanente del gomecismo.

Prieto, junto con Rómulo Betancourt, Gonzalo Barrios, Raúl Leoni y Edmundo Fernández son los civiles que integran la Junta de Gobierno cívico-militar acompañados de los coroneles Mario Vargas y Delgado Chalbaud. La inteligencia de Prieto es lo que entonces mueve los resortes de la cuestión desde el punto de vista de la estrategia, es por lo que Acción Democrática se apodera de la Junta de Gobierno y la hace presidir por Rómulo Betancourt a quien consideran el más conveniente para el momento. Prieto debía llevar el peso de otras decisiones muy delicadas.              

Sin tratar de enjuiciar lo acontecido entre 1945 y 1948 y mucho menos la postura de Prieto Figueroa a ese respecto, es justo señalar que él instrumenta y pone en marcha la Ley Electoral que concede el voto a todos los venezolanos mayores de 18 años. Asimismo es el creador de la Ley de Castigo para los peculadores de la cosa pública. Digamos que en este período se abren las compuertas de la “democracia” y es así como nacen URD y COPEI. Se convocan elecciones para crear una Asamblea Nacional Constituyente la cual redacta la Constitución Nacional, siempre bajo la mirada atenta de Prieto, quien hace esfuerzos para que dicha Carta Magna esté en función de los ideales democráticos y el 5 de julio de 1947 es promulgada dicha Constitución Nacional.

Se adelantan planes para intentar asumir, aunque tímidamente, el rescate de la soberanía petrolera y un sistema educativo a gran escala y con miras a frenar el espantoso analfabetismo que sólo es abatido luego de la llegada de Chávez al poder.

Prieto desempeña el principal papel en la confección de todos estos proyectos pero es en el plano educativo donde su labor se hace sentir con mayor entusiasmo y vitalidad. Puesto que para 1931 él había fundado la Federación de Maestros de Venezuela, ahora, en 1946, los organizados educadores presentan planes concretos y en los cuales destaca con notable acierto la demanda de asistencia social al niño. Desde luego, con el poder en las manos la cosa se facilita  y se emprende la construcción de los primeros edificios escolares, la formación de maestros y se decreta la Ley de Educación en el año 1948. Esta ley no recoge cabalmente las brillantes propuestas de Prieto. Los demás corredactores tenían miedo de avanzar con audaces reformas, principalmente, miedo a la escuálida iglesia católica que, incesante, acusaba al Dr. Prieto de comunista, es por lo que los demás no asumían los visionarios alcances de las propuestas del Maestro, es decir, que desde entonces el fantasma del anticomunismo hizo un irreparable daño a las siguientes generaciones de venezolanos que no tuvieron acceso a la educación.

El Maestro Prieto exponía la tesis del Estado-docente y el espíritu de una educación orgánica, democrática y moderna que preparase al hombre para abrirle caminos a la vida y engrandecer la patria con su espíritu creador. Es de hacer notar que las esclarecedoras ideas de Pío Tamayo habían sembrado el germen de la inquietud social y política en la mayoría de los jóvenes del año 28 y entre los cuales figuraba Prieto.

Del 48 al 58, Prieto no descansa y desarrolla una importante etapa de su enorme creación humana, emprende acciones para derrocar a la tiranía, al tiempo que escribía sus obras y proclamas a favor de la libertad y una vez derrocada la dictadura perezjimenista emprende nuevas acciones tendentes a perfeccionar el  Sistema Educativo Nacional. En 1967, separado ya de Acción Democrática-no podía ser de otra manera-por discrepancias irreconciliables acerca de la manera como ese partido conducía los destinos del país, las cosas se le hacen más difíciles pero el Maestro no se amilana frente al reto de abrir caminos de futuro.

El Dr. Prieto entiende que el desarrollo científico, tecnológico y social debe darse a partir de procesos complejos de investigación que abarque a todos pero también se percata de que  ello sería imposible de lograr bajo la presión de necesidades prácticas urgentísimas de resolver, es por lo que se empeña en  crear un organismo que capacite la mano de obra calificada. Su visión está orientada en ese momento hacia el impulso de la economía, incorporando a un gran sector de población que de otra manera  tendría las puertas cerradas, ante las inmediatas demandas del desarrollo. De otra forma, las circunstancias habrían requerido la apertura de una inmigración calificada, de tal mano de obra. Así nace el INCE-Instituto Nacional de Cooperación Educativa, bajo la batuta rectora del Dr. Prieto Figueroa.         

Prieto, a mi modo de ver, entendió la democracia socialista en su justa dimensión, había que conversar a solas con él, yo lo hice por algo así como unos “valiosísimos” minutos cuando lo visité en la casa de uno de sus familiares, si mal no recuerdo, en los primeros días de diciembre de 1988, estaba un poco enfermo, reposaba ahí, en esa acogedora casa de la calle Simón Rodríguez de Puerto la Cruz, me dijo de entrada que él sólo deseaba descansar al lado de algunos de sus hijos quienes lo acompañaban. No obstante, hablamos un poquito de varias cosas.

Por ejemplo, en atención a su  confesa desafección a los credos religiosos el Dr. Prieto refirió que  ello nació fundamentalmente de la posición de su padre y de la de un tío pero que, se fue acentuando en la medida en que iba adquiriendo conocimientos técnicos y científicos y, en ese sentido me expresó que sus estudios fundamentaron su manera de ser y de pensar. “He sido estudiante toda la vida”-prosiguió- no se es estudiante porque esté en un establecimiento educativo sino porque se tiene una preocupación de saber acerca de los fenómenos sociales, políticos y naturales, todo hombre debe plantearse un porqué y todo porqué necesita una respuesta. Hay que buscarla.                         

De joven, el Maestro jugo béisbol y era shorestop, de esa actividad le quedó una lesión en el dedo índice de su mano izquierda que él me mostró sonreído, no obstante, como queriendo decirme que lo que le tiraran políticamente, el sabría recogerlo, para eso era un Short.

De los poetas dijo: “Los poetas son idealistas que hacen de la palabra un canto para estimular o agradar a los otros miembros de la sociedad. Muchas veces la gente tiene de los poetas un pensamiento despectivo y decir poeta,  para  algunos, es decir vagos y sin oficios. La poesía es la forma natural de expresión de los sentimientos humanos. No digo que no haya otra forma de expresión pero, esa es la más hermosa”- y a continuación agregó que “Escribo poesías desde mi adolescencia, algunas no se han publicado y acaso no se publiquen nunca pero son mías y están ahí”

Otras cosas de las que hablamos, cafecito y jugo mediante, aquella mañana de diciembre del 88 y que todavía recuerdo, fue acerca de Krisnamurti. A Krisnamurti no lo he frecuentado-me dijo el Maestro- porque expresa una filosofía  desprendida de los fenómenos propios de la vida general que viven los pueblos del mundo, él es un idealista de la élite hindú, por cierto, un pueblo empobrecido y con mucha miseria y no es fácil cantarle a la miseria si no se le combate que es lo propio.

Le pregunté al Maestro Prieto su criterio acerca de miseria y pobreza, a lo que respondió que miseria y pobreza son diferentes en grado pero hay hombres miserables sin ser pobres porque su miseria viene de adentro, es de la falta de calidad de su espíritu y sin embargo, es rico.

Hablamos de Platón. De éste me dijo que se trataba de otro idealista que fundamenta junto con Aristóteles, la forma de expresión del pensamiento griego que se hizo universal porque los filósofos que vinieron detrás de él consideraron que muchas de sus ideas eran favorables al desarrollo del espíritu y la creencia de un sentimiento de conciencia humano. Aristóteles- me señaló el Maestro Prieto-fue menos idealista, se fundamenta en la ciencia y la tecnología, sin que quiera decir que éstas fueron extrañas a Platón.

Recuerdo vagamente que me dijo algo como que, no hay conciencia ni hay sentido-¿qué es una piedra dura?- a lo que yo no supe responder.

El Maestro que era el Dr. Prieto Figueroa asumía el arte como un resquicio apropiado para recultivar la sensibilidad desgastada en una larga y áspera lucha política, así la poesía y la sindéresis manan de su proverbial esencia personal.

Cualquier fragmento de la obra del Maestro Prieto expresa la esencia de su propósito fundamental: La educación del pueblo. Prieto es un precursor de la revolución bolivariana puesto que es en mucho el artífice del inicio de desmontaje del bipartidismo. Supo quitarles la careta con lo que abrió un camino, un verdadero camino, no esas necedades que la ultramontana oposición actual esgrime para engañar al pueblo venezolano.

Yo dedico estas modestas reflexiones, de modo especial, a toda la juventud venezolana pero de manera específica a la juventud de mi partido, el PSUV,  para que las coteje y procese y estoy seguro que habrá de sacar sus propias conclusiones a medida que el proceso revolucionario bolivariano que hoy dirige el Comandante Chávez, se afiance y se proyecte.

No es casual que el alto clero haya derrocado al Presidente Chávez en 2002 y que ahora, actualmente, se disponga a tratar de hacer lo mismo el 7 de Octubre de 2012.

Así que la Juventud revolucionaria debe elaborar sus propias ideas al respecto y, en consecuencia, analizar quienes le han hecho tanto daño.

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