La Tragedia como bandera politiquera

Ahora los acontecimientos toman otro rumbo, sin duda alguna. Unos los añoraban, otros lo deseaban y otros quizás lo soñaban. Como anillo al dedo surge la imagen clara del señor que laboraba en X empresa de la ciudad. En una oportunidad le oí decir lo siguiente: “Si mataron a Lincoln y a Kennedy como no pueden matar a este ser que nos gobierna”. Que ironía, a los pocos meses ese mismo señor fallecía, víctima quizás de un infarto por alta tensión. Dios le perdone tales pretensiones. A lo que podemos agregar el señor que al apenas probar un café marrón recién hecho, hace una mueca como si estuviera muy caliente. Me atreví a decirle: “parece que está muy amargo. El fulano se encoleriza y me espeta lo siguiente: “Más amargo es este gobiernooo”. Enseguida me aparto del sitio, no fuera ser que le diera un patatús.

Lo cierto es que hay quienes andan en esta onda. Otros añoran acontecimientos o eventos terribles, que involucran pérdidas materiales y hasta humanas. En fin les anima un amplio espíritu de malignidad que raya en un exacerbado sadismo. Unos cuantos añoran hechos terribles con tal que fulano desaparezca, se muera o caiga en desgracia. Como el de la señora fulana de tal cuando manifestó: “Una buena noticia, exploto el tanque N° 3”, al referirse a la explosión en Amuay. Lo que sucedió en el Complejo Refinador de Paraguaná, le encajó como anillo al dedo a unos cuantos que añoraban un evento de tales características. Pues sus mentecitas carroñeras así lo exigen o suplican. Indigna y llama a la reflexión tales especímenes.

El pasado 25 de agosto día de la tragedia en Amuay, me tocó compartir en pequeña reunión familiar las mezquinas y oportunistas apreciaciones de un diputado servil, el cual manifestó su preocupación por la tragedia de Paraguaná, pues podía ser convertida en bandera política. Ay nené que mal te veo. Este diputadillo me hizo recordar de inmediato lo que aconteció una mañana radiante en el mercado municipal de la ciudad de Valera. En cuestión de segundos, la nave central de éste lugar se conmociono ante la veloz carrera que llevaba un joven que gritaba: “Agárrenlo, agárrenlo”. Detrás de él iba un policía. Hay que ver la audacia, la viveza del fulano corredor, así la gente se apartaba y él se salía con la suya. Si retrocedemos el video nos damos cuenta que el diputadillo es el que se aprovecha de la tragedia de Amuay, para enarborlarla como bandera politiquera. Este es el tema que alimenta las conversas de ciertas damas y caballeros, cuando asumen las tragedias para despotricar a diestra y siniestra, con una superficialidad que eriza.

Resulta indignante y hasta pesada esa tareíta de levantar banderas politiqueras, cuando de catástrofe se trata, para sacarle provecho político a eventos que sirvan para desprestigiar la gestión de un mandatario, que la tarde y noche del día viernes 24 de agosto, acompañaba al pueblo de Cumanacoa en medio de toneladas de lodo, de amenazantes lluvias para supervisar y planificar las acciones pertinentes y así enfrentar el desamparo, las molestias e incomodidades de centenares de familias damnificadas a consecuencia de las recientes lluvias en ese histórico poblado del estado Sucre. Luego partiría a Maturín en similar gestión. En conclusión el ciudadano Presidente no estaba de parranda en el Country, ni en Cumbres de Curumo, ni en el Hotel Tamanaco con Osmel Sousa y las chicas del Miss Venezuela, ni festejando con sus ministros el fin de semana, ni de asueto vacacional en Miami o en Orlando.

A los cipayos del desespero, de las manías y las fobias les cayó como anillo al dedo la tragedia de Paraguaná, para de inmediato salir a ondear, cual héroes patrioteros la banderita de las 7 estrellas, porque al Padre de la Patria le tienen más miedo y temor que al mismísimo Frankenstein.

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