Con o sin indicios la prudencia se impone ante la tragedia de Amuay

Es poco lo que puede agregarse a lo ya escrito sobre este lamentable hecho que hoy nos tiene unidos deseando la pronta recuperación de los heridos y solidarizándonos con todos los afectados en el hecho.

La actitud carroñera de la MUD era de esperarse, pero termina siendo incluso sospechoso lo descarados que han sido en sus intentos por sacar provecho político de este suceso. Este servidor tiene la impresión de que el candidato opositor sale casi que montándose sobre los cadáveres a decir:”hay un camino, esto es culpa de Chávez”, con alguna intención que no es del todo obvia. Es como si gritara:”Chávez, cúlpanos a nosotros, digan que es un sabotaje”. Las razones se las dejo a la imaginación del lector.

Intelectuales de izquierda como James Petras, por citar alguno, parecen no entender que eso es lo que buscan y que la reacción inteligente del comandante los ha dejado descolocados, esto lo digo por un artículo en esta web en el cual concluye (Petras) que la reacción de nuestro gobierno ha sido débil, por lo que infiero que, por razones que desconozco, comete el error de pensar que el comandante Chávez y el alto gobierno no huelen lo que cualquier mortal con dos dedos de frente en este hecho.

Sigo leyendo y encuentro que el camarada James Petras incluso llama o podríamos decir que aconseja tomar medidas como decretar estado de excepción, llegando al extremo de plantear la disyuntiva en término de elegir entre la Revolución o el proceso electoral. Para mi eso si sería favorecerlos políticamente y caer en su trampa. Si tenemos la certeza de que este acto va dirigido a sabotear el proceso electoral, como plantea Petras, entonces no tiene asidero considerar siquiera suspender el proceso, sería como decir: “ya se que el zorro me quiere robar las gallinas y por eso dejaré abierta la puerta del corral esta noche”.

Declarar que no es bueno adelantar hipótesis no es sinónimo de que no se tenga claro que hay muchas coincidencias en este accidente que apuntan hacia elementos internos y externos interesados en sembrar el caos. Salirse al paso a la campaña sucia de la oposición montada sobre cadáveres y el dolor de un pueblo solo podía hacerse desde un podio neutral desde todo punto de vista respecto al hecho y sobre las hipótesis acerca de alguna responsabilidad o culpabilidad, pero no somos tontos, desde el sujeto anónimo que estaba en una zona a la que no debería acceder cualquiera grabando a las 2:00 am justo en el momento de la explosión y enviando el video de inmediato a Globovisión nos obliga a estar alertas y no descartar la hipótesis del sabotaje.

Pero insisto, no descartar hipótesis no es lo mismo que plantearlas, el camarada Pérez Pirela, en su “Cayendo y Corriendo” de hoy 27 de Agosto hizo una observación corta pero muy aguda: “la oposición dejó pasar una oportunidad de oro para quedarse callados”. Desde luego que esta frase implica no necesariamente callar. Si tuviesen un mínimo de respeto pero, sobre todo, de inteligencia, sabrían que hubiese sido de gran provecho para ellos dar declaraciones parecidas a las que dio el comandante, en el sentido de solidarizarnos con los afectados y esperar que las investigaciones arrojen datos claros sobre las causas del incidente. Incluso podían hacer sus cadenas a través de las redes y los teléfonos sin necesidad de que el candidato opositor saliera haciendo su baile de la muerte, con una foto de los muertos a un lado y la bandera con su slogan al otro. Tendrían igual a los opositores repitiendo esa matriz, ya que normalmente dan por ciertas todas las informaciones que ponen a rodar en esas cadenas (aún cuando una y otra vez se llevan chascos por ello) y no estarían ya, desde el candidato opositor para abajo, ahogándose en su miseria y con la opinión pública en contra por su actitud descarada y politiquera ante la tragedia.

Pero como el desespero conlleva a errores y tiene que ser desesperante estar por más de 15 puntos abajo en las encuestas faltando prácticamente un mes para las elecciones, el liderazgo opositor terminó de hundirse al tratar de cazar votos entre la muerte y el dolor. Vaya mi espaldarazo a nuestro gobierno por el trato inteligente, respetuoso y diligente ante este lamentable hecho y sirva este breve artículo para que todos entendamos que, ante tragedias como esta, los indicios nos llaman a estar alertas, pero la gravedad del caso nos obliga a ser prudentes y esperar tener más que indicios para pronunciarnos (desde el alto gobierno) sobre responsabilidades.

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