Chávez, petróleo e inversión social

Hay un acuerdo ¿compartido? para que el petróleo financie la inversión social. Eso es la apariencia, pues Capriles no está de acuerdo. Claro, él ha dicho que sí; pero…

La herencia que dejó la IV República fue pobreza y hambre, desempleo, deserción escolar, deterioro y elitización de la educación, déficit en asistencia a la salud y crisis habitacional crecientes y multiplicándose, pues lo que el petróleo financió fue la venta de ilusiones, que se derrumbaron en 1988 y la gente eligió al presidente Chávez.

En los últimos 13 años esos problemas han ido resolviéndose mediante un proceso redistributivo de riqueza que ha convertido a Venezuela en la sociedad latinoamericana más igualitaria, y por primera vez en nuestra historia, hay un proceso de politización yendo hacia la polarización esencial: millones de venezolanos se van pronunciando por el socialismo y otros por el capitalismo. No es cierto pues que la inversión social hecha por Chávez, sea la misma de la IV República o la que hoy propone Capriles.

El incremento de la capacidad de consumo y los movimientos de la inflación deben asociarse a los patrones de consumo y producción, al impacto de las importaciones y a nuestra capacidad para producir alimentos. Ello podría definir por ahora si avanzamos sólo hacia el “bienestar” o hacia otro proyecto de vida. Si fondos creados por el petróleo se usan para saldar la deuda social y van generando transformaciones orientadas a transmutar las relaciones de producción, ellos van dejando de ser, en el largo plazo, capital. Podría ir desapareciendo la explotación de la gente y la destrucción de la naturaleza, lo que no se puede medir a través del PIB.

Cuando Capriles habla de inversión social, lo que está planteando es la apertura de otras fronteras para la inversión privada como parte de la globalización neoliberal, que reduce los gastos en salud y educación para transferirlos al sector privado, quien, se supone, invirtiendo en crecimiento económico va facilitando el incremento del empleo, de los salarios y los ingresos para pagar educación y salud generadas por la inversión privada. Pero esos fondos van hacia el rescate de los bancos, la especulación financiera, el incremento de la pobreza y el totalitarismo. Grecia y España son el espejo.

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