Esta campaña nuestra

He venido escribiendo una serie de textos ironizando sobre las actuaciones del “majunche“ pero me doy cuenta de que no es posible refutar a un personaje vacío y puede uno terminar escribiendo textos majunches también. En otras palabras, no es posible responder sandeces con razonamientos de folosofía política. Sería un disparate.

Por eso me parece mas eficaz, contribuír en la medida del menguado discernimiento que me ha tocado en suerte, a difundir nuestras verdades en lugar de perder el tiempo refutando mentirosos.

Ellos, todos los que se revuelven incómodos en el pipote de la MUD, son vestigios de un pasado que deben ser adecuadamente datados, clasificados y en todo caso exhibidos en algún museo para que las generaciones venideras no olviden de donde venimos. Claro que solo serán merecedores de una vitrina los objetos mas relevantes, aquellos que simbólicamente sintetizaron el espíritu de una época. Pongamos por caso, las momias de Betancourt, Leoni, Caldera o Carlos Andrés.

Los restos de excremento, cuyo estudio es preferible dejar a los especialistas, nunca calificarán para un museo. Esos son los capriles, los petkofes, los poleos y toda una inmensa montaña de basura orgánica que merece ser estudiada por supuesto porque en los restos del excremento el especialista descubre de que se alimentaron las generacioes pasadas, que comieron, que soñaron, que veneno los mató, etc. Despues de todo, cualquier pichon de arqueólogo sabe que toda la humanidad pasada ha producido mas mierda que obras sublimes.

Se ha dicho repetidamente aunque nunca será suficiente, que nuestra propaganda política no está diseñada para vender un producto. El cotillón, las pancartas, las canciones y todos los demás elementos que en una campaña apelan a modelar la voluntad humana manipulando la emotividad, no son en nuestro caso el eje central.

Nos mueve la convicción de estar proponiendo un modelo que se proyecta en el sentido justo de la Historia que no es otro sino el que marcan los sueños de redención y de justicia de una humanidad sufriente, sobre todo en el momento actual. De esa Historia de la que los otros no quieren hablar sencillamente porque hace tiempo que ella los lanzó como ya dijimos al basurero de la arqueología.

La credibilidad de este modelo nuestro se sustenta a su vez en los logros tangibles del pasado inmediato cuya enormidad sería imposible inventariar en una cuantas lineas. Hablo de las misiones, de las grandes obras públicas y sobre todo de algo que poco se menciona: Hablo del despertar de la conciencia, del renacer de la esperanza en un pueblo que vivió sometido desde 1498, cuando Colón puso el pie en Macuro y cuyos sueños fueron traicionados despues de 1830, cuando el Padre Libertador murió con la amargura de haber “arado en el mar“

Nosotros proponemos a Venezuela cinco grandes objetivos históricos. Nos parece que encarnan en su realización la posibilidad de construír la Patria Buena para nuestros hijos. No són cinco objetivos independientes que puedan ser alcanzados en un órden cualquiera. Són en realidad los cinco hitos mas relevantes de una sola estructura política y en consecuencia, ninguno de ellos sería viable sin el pleno desarrollo de los otros cuatro. Pero de esas inter-relaciones nos iremos ocupando en futuras entregas.

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Pedro Calzada


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