Amigos,
hay algo sumamente importante que tenemos que tomar en consideración cuando
estamos hablando de la "oposición" en Venezuela. Venezuela, en este momento de
su historia moderna democrática, no tiene una genuina oposición
democrática y política, razón por la cual suelo colocar este término entre
comillas. El viejo, desgastado liderazgo de la Central Obrera del país, CTV,
bajo Carlos Ortega, desacreditado entre la mayoría de los trabajadores
Venezolanos, junto a y en estrecha cooperación con el presidente
de FEDECAMARAS, con la nómina mayor de la industria petrolera del Estado,
PDVSA, al igual que con los líderes militares del fracasado golpe de Estado del
pasado mes de Abril - quienes fueron absueltos por un dictamen escandaloso
mediante voto comprado de unos magistrados de la Corte Suprema de Justicia -
como también en unión con el apoyo activo de los medios televisivos comerciales
y la prensa de Venezuela, han podido canalizar el descontento de todos aquellos,
que, por una razón u otra, están en desacuerdo con el gobierno de Hugo Chávez y
quienes, ante la total ausencia de una oposición genuina, política, se
han sumado a este movimiento antidemocrático y expresamente fascista, que está
obsesionado con tumbar, como sea, el gobierno democráticamente electo, siendo
diplomático y financieramente apoyado en sus objetivos antidemocráticos desde el
exterior.
Este género de "oposición" tiene una agenda seudo-política de un sólo punto:
la salida del presidente Chávez mediante cualesquier fuera el medio, y esto es
todo. No hay ni siquiera un programa mínimo de lo que se pudiera llamar una
agenda política alternativa, que contrastara el programa político y
economico de la nación seguido por el gobierno, y peor aún, esta
"oposición" no tiene voceros políticos ni tampoco un consenso mínimo (más allá
de "salir de Chávez") como para establecer una plataforma política común, ni
mucho menos políticos creíbles, y, mientras tanto, ya no queda ni una sola
chispa de actitud democrática. No he visto a ninguno
de los "políticos" de todas las fracciones que conforman la así llamada
"Coordinadora Democrática" quien tuviera la decencia
y postura fundamentalmente democrática para como públicamente
distanciarse como persona o en nombre de su agrupación política de los
objetivos y medios abiertamente antidemocráticos y golpistas, promovidos
por las puntas de lanza de una nueva edición del golpe de Estado del pasado mes
de Abril, como lo son la CTV, FEDECAMARAS, la gerencia del gran
negocio petrolero y los líderes militares golpistas. En este sentido, ni uno de
los "líderes políticos" de esta mal llamada "oposición", de esta cínicamente
denominada "Coordinadora Democrática", se ha públicamente pronunciado a favor de
la democracia y de la constitución - absolutamente ninguno.
El discurso empleado en sus eventos de calle, ante unos fatalmente engañados
seguidores de la "oposición" - quizas y en el mejor de los casos víctimas
de la malsana, incesante campaña mediática - es un discurso abierto de
desprecio, odio, racismo, puesta-en-ridículo y violencia, dirigido en
contra de un gobierno democráticamente electo, y no posée contenido
político verdadero ninguno.
Esta "oposición", obsesionada con la reconquista del poder político
y ante la total ausencia de objetivos y programas verdaderamente
políticos, va tan lejos como para aspirar y promover activamente una
intervención extranjera en Venezuela, de la cual la vieja casta
política o "ancien regime" de este país, que ha saqueado los recursos de la
nación durante 40 años y que ha sido categórico y democráticamente destituida en
las elecciones de 1999, espera finalmente ser restaurada en su antigua posición.
Esto es, lo que todavía habrá que ser analizado y reflejado en los
inefables medios de desinformación de masas internacionales.
Jutta.