Los horrores de La Planta

¿Será que en algún momento de nuestra historia ha habido ley en este país? ¿Será que habrá otros países peores que el nuestro en la aplicación de un sistema de justicia? La vulgaridad llevada hasta su máxima expresión.

Por eso aquí se ha llegado a la trágica leyenda de hombres convertidos en Pranes. Y en el caso de las cárceles de mujeres, serán las Pranas las que someten a las de su mismo género.

En La Planta hay cajas de C-4. Todas provenientes de Cavim. Y aquí no narraré la cantidad de armas y munición con la que se enfrentaron a los comandos de la Guardia Nacional y del Sebin aquellos hombres detenidos, tras las rejas, como es posible que estos desmanes sucedan en nuestra democracia.

Alguien podrá ser culpable de las toneladas de marihuana y de cocaína que a cada instante están entrando a nuestras cárceles. Sin duda esta es la tamaña vergüenza nacional y no por quienes la consumen, sino por quienes han generado el lucrativo mercado de miles de millones de bolívares, mafias de la calle unidas y negociando con las bandas carcelarias que desde afuera se mantienen.

Hay Pranes que ninguna autoridad se atreve a tocarlos menos a trasladarlos para otra cárcel del país, pues si lo hacen la masacre seria en la calle, ya que alrededor de ellos hay negocios de miles de bolívares.

Desde lo más bajo de nuestras calles están quienes controlan y financian a estos hombres. Es impresionante la logística que se mueve en torno a ellos. Y en donde andará la inteligencia de este país, miles de millones invertidos en cuerpos de seguridad, millardos dados como nunca y las mafias apoderadas de nuestro país.

El peor dinero que invierte la nación es en los cuerpos de seguridad. Donde se forman a funcionarios hábiles en trácalas, trampas, secuestros y extorsiones sin dejar de lado los incontables sicariatos, las muertes por encargo.

Sólo hay que leer a diario la cantidad de funcionarios policiales metidos en delitos. Policías de todos los rangos, quienes son encargados de cuidarnos, velar por nuestra seguridad y como confiar en ellos.

Es una vulgaridad que esto siga existiendo. Miremos las imágenes de la cárcel de La Planta. Destruida, con boquetes, un funesto recinto, tenebroso y allí se piensa en reeducar a los internos. Que falacia.

Aquí se juega a la impunidad, como se pisotea a la vida de cualquiera como en una ruleta rusa y sus primeros irresponsables son los jueces de la república y los Fiscales del Ministerio Público, más todos aquellos funcionarios encargados de la paz en estos recintos y quienes han convertido estos establecimientos en una lucha de muchos millones entre desiguales.

Si las bandas establecidas, mantenidas y organizadas dentro de las cárceles pararan su violencia por un instante, en la calle el crimen arreciaría, pues los mafiosos se comerían entre ellos.


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