Una revolución que hizo helados

Coppelia

La mundialmente famosa Heladería Coppelia fue fundada en 1966 cuando el Comandante Fidel Castro ordenó su creación. La elaboración del proyecto fue encomendado al arquitecto Mario Girona, quien levantó los planos en una semana, desde allí, supieron que la reciente creación seria mundialmente famosa.

Décadas mas tarde la fama se extendió aún más, después de la grabación de lo que sería la galadornada y mundialmente famosa película titulada: Fresa y Chocolate.

Tanto a la revolución cubana como al resto de los procesos de cambios políticos que han sido ha propósito cuestionados hasta por su color rojo, cuyo significado en ruso es sinónimo de bello.

Incluso desde allí parte el significativo e histórico nombre de la mítica Plaza Roja fundado en los gloriosos tiempos de la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas de cuyo nombre hoy, muchos no quieren acordarse.

Al estar ahí en su centro de gran explanada tienes al frente los muros del Kremlin, a la izquierda el mausoleo de Lenin (y luego la torta de chocolate del Museo de la Historia) y a la derecha las cúpulas acebolladas de San Basilio.

De modo que, cuando los numerosos dictadores que han pasado por el mundo y sobre todo por América Latina, mientras Fidel Castro gobernaba en Cuba, arriaban y quemaban los “sucios trapos rojos” del comunismo, y lo que verdaderamente estaban arriando y quemando eran los sucios trapos hermosos del Rojo revolucionario.

Vinimos a saber de nuevo de los mundialmente famosos helados Coppelia cuando el país encontró con asombro a más de cien paramilitares colombianos en las propiedades de la Finca Daktari ubicada en el estado Miranda. Allá, habían niños entrenándose para asesinar al presidente de la república Comandante Hugo Chávez Frías. Y todo sucedía mientras el candidato presidencial de la oposición era el Alcalde del Municipio Chacao.

Y la respuesta del primer mandatario nacional fue sentenciar a aquellos jovencitos diciéndoles que no se escaparían de comer unos deliciosos helados Coppelia que recientemente le había enviado el mandatario cubano de entonces, el Comandante Fidel Castro Ruz.

Hoy, estos helados vuelven a sonar pues con alegría recibimos la noticia que próximamente será instalada en nuestro país una sucursal proveniente de la firma original.

Que dirá la menos celebre Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y todo el concierto de mandatarillos que atacan tanto a la revolución cubana como a la venezolana, cuando somos acusados de compras millonarias de armas para amenazar a las y que democracias del mundo.

¿Los invitamos a Caracas a comer helados?


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