Los Majunchistas tienen el mandato de eliminar a la clase media venezolana

El Majunchismo es el derivado más retrógrado del Puntofijismo. El Puntofijismo vivió en el pasado y fue la negación al progreso. El Puntofijismo se desarrolló en Venezuela, al amparo de la Clase Rica, reprimiendo a la Clase Pobre y manipulando a la Clase Media.

En diciembre de 1999, en términos relativos el Puntofijismo perdió el Poder Político que venía usufructuando por más de cincuenta años.  A partir de enero del año 2000, comienza el Majunchismo a irrumpir en la escena política.  El Majunchismo está caracterizado fundamentalmente por un absoluto complejo de inferioridad y servilismo elevados a la enésima potencia.  Los Majunchistas no tienen luz propia ni liderazgo, son como una especie de satélite y actúan bajo las órdenes de sus ídolos en el Reino de España o de sus jefes en los Estados Unidos de América. Los Majunchistas no tienen Patria ni Bandera.

En la década de los años noventa del pasado siglo XX, el Puntofijismo en contubernio con la oligarquía, agredieron salvajemente a la Clase Media venezolana. Recordemos la debacle bancaria de 1994 en Venezuela, en la cual muchas familias y gran parte de la ciudadanía en general  se encontraron de la noche a la mañana  en ruinas. No olvidemos el cohecho de la Comisión Tripartita, al hurtar los pasivos laborales de los trabajadores en general cuando reformaron la Ley Orgánica del Trabajo en 1997.

En la actualidad, en España ha surgido en la Clase Media el movimiento de los indignados. Esos súbditos suplican al gobierno y al sector bancario-financiero de España, que no ejecuten leoninamente los créditos hipotecarios de sus viviendas y les dejen en la calle. Hace unas semanas, el gobierno de España redujo el monto de la remuneración mensual y los gastos por medicamentos para los pensionados o jubilados en la tercera  edad. La inmensa mayoría de obreros, profesionales, técnicos y emprendedores de la Clase Media española están pasando por la peor de las crisis económicas. El índice de inseguridad personal y de suicidios por esa causa se está incrementando aceleradamente en España.

En Estados Unidos de América, hemos presenciado el surgimiento de los autodenominados “OCCUPY SOMETHING”. Esos grupos de protesta o de ciudadanía en desobediencia civil, argumentan que el 99 % de los habitantes de ese país están bajo la dictadura económico-financiera del 1 % de la población.  Ese statu quo continuará por largo tiempo en los Estados Unidos de América, pero por supuesto que  cada día el empobrecimiento de la Clase Media estadounidense será mayor y también los niveles de inseguridad organizada serán agobiantes en ese país.

De ser Venezuela invadida militarmente (o paramilitarmente por los denominados "contratistas" como los que actúan en Afganistán, Egipto, Libia, Siria, etc.) o se produzca un nuevo Golpe de Estado por parte de factores reaccionarios venezolanos; los Majunchistas, en caso que sean colocados en el Poder como ocurrió en el  Golpe de Estado de abril de 2002, tendrán que garantizar tanto a Estados Unidos de América y al Reino de España, petróleo y otras mercancías a precios colonialistas, para cumplir con el rescate de la Clase Media de sus países metropolitanos.

Nadie se crea ese cuento de los Majunchistas de que desde Estados Unidos de América y el Reino de España  vendrá a Venezuela capital fresco; para invertir y crear oportunidades de negocio para pequeños o medianos emprendedores, al igual que para la generación de empleo para obreros, profesionales y técnicos de la Clase Media venezolana.  La "inversión extranjera" es el mito sacrosanto de la Doctrina Neoliberal, que es utilizado hábil y engañosamente por las empresas transnacionales para apropiarse de las riquezas de los países en desarrollo, paradojicamente sin invertir directamente ni asumir ningún tipo de riesgo o responsabilidad.

En conclusión, es evidente que en un gobierno del candidato presidencial apoyado por los Majunchistas, la Clase Media venezolana estará inevitablemente condenada a la desaparición. El candidato presidencial del Majunchismo actúa y actuará, acatando servilmente todas las órdenes que reciba desde sus países metropolitanos y del Fondo Monetario Internacional.  Los Majunchistas no tienen otra opción, que la de ser los cipayos de los poderes hegemónicos de ultramar.    

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