La lealtad y su significado

Lealtad significa fidelidad, franqueza, nobleza, honradez, sinceridad y rectitud. Sólo se es leal si se es fiel. Es imposible pensar en lealtad sin que vaya unida a la fidelidad. Pero no basta ser fiel para ser leal. Es necesario, además, ser franco y sincero con el sujeto de nuestra lealtad. Luego, sólo es leal quien, además de ser fiel, es franco y sincero. Servir con lealtad significa también servir con franqueza, sinceridad y honradez. Es servir con la verdad por delante. No se es leal si se engaña, si no se dice la verdad o se dicen sólo medias verdades o se dice lo que al líder agrada, lo que éste desea oír; si se le esconden situaciones y hechos independientemente de las motivaciones que se tenga.

Quien al amigo, al jefe o al líder, no le informa los hechos reales, la verdad de las situaciones existentes y presenta la realidad como exitosa cuando no lo es, incurre en una deslealtad de marca mayor, muy peligrosa para la salud política de ese líder y del proceso o empresa que éste conduzca. De manera que la lealtad no puede ser confundida con sumisión ni adoración del líder; tampoco con la adulación. Se puede amar profundamente al líder y ello no significa en ninguna forma ocultarle situaciones incómodas y desagradables. El hombre leal es recto, digno e incorruptible. En un proceso revolucionario no defiende posiciones ni ocupa cargos por intereses personales; su compromiso y lealtad son con el proceso mismo, con el pueblo desasistido y su liberación, con el liderazgo honesto, fiel y realmente comprometido. Es franco y llano en sus apreciaciones y dice lo que piensa sin importarle si es incomprendido o es tomado por irrespetuoso.

No cede al chantaje de parecer un “enemigo” de la revolución. Sabe muy bien que lo más dañino para un proceso de cambios es ocultar y negar las desviaciones, distorsiones y perversiones, que usualmente se producen a su interior y que sólo el líder es capaz de enfrentar y corregir. Callar, voltear la cara, dar la espalda, cerrar los ojos, mientas la canalla deforma y desfigura perversamente las acciones revolucionarias, precisamente aquéllas que son la esencia de lo nuevo y de lo trascendente, son conductas criminales que pueden hacer fracasar el proceso. La revolución que considere contrarrevolucionaria toda crítica que se le haga está dejando de ser revolución.

Esta nota ha sido leída aproximadamente 76728 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales




Comparte en las redes sociales




Notas relacionadas

US N /actualidad/a14221.htmlCUS