Las cartas sobre la mesa

1 La suerte está echada. Las cartas están sobre la mesa. Ya no hay espacio para la ambigüedad. Entramos a vivir tiempos de definiciones y, por tanto, lo que se plantea de ahora en adelante es que cada quien asuma lo que piensa y lo que quiere para Venezuela.

2 Una vez más Hugo Chávez aborda la situación en términos inequívocos. Lo hizo durante su intervención en el acto conmemorativo, en la Asamblea Nacional, del nuevo aniversario del Discurso de Angostura. Chávez es un fajador nato. Alguien que acepta el desafío en cualquier terreno. Que domina la política con singular destreza. Que sabe combinar la teoría con la acción; lo principista con lo pragmático. Que se maneja con habilidad en los momentos más complicados y difíciles. Lo demostró el 4-F, lo ratificó el 11-A; lo hizo de nuevo durante el terrible sabotaje a la industria petrolera, y lo ha confirmado en reiteradas ocasiones en los procesos electorales, aceptando la derrota con absoluto respeto por el resultado adverso o administrando la victoria para profundizar los cambios revolucionarios, sin menoscabo del Estado de Derecho. Chávez es un hueso duro de roer. Tiene clara conciencia acerca de que si un proceso revolucionario se paraliza o retrocede, se hunde. La historia es elocuente al respecto. Acepta el ataque del enemigo, no lo elude, y está presto a responder. Es lo que explica que cada vez que ha sido derrotado, bien sea mediante la acción violenta o electoralmente, haya sido capaz de reaccionar con acierto y superar la contingencia.

3 Escribo en función de lo dicho por Chávez en el acto de la Asamblea Nacional y posteriormente. Al ubicar las primarias de la oposición en un contexto normal, sin sucumbir a las especulaciones que suscitó la participación de un apreciable número de ciudadanos, y al hacer la comparación con otros episodios. Lo mismo cuando sinceró lo ocurrido, aceptando la realidad de que la oposición tiene garantizado un determinado número de votantes. Y cuando caracterizó al adversario: su orientación política e ideológica. Como expresión de una política definida de derecha, de la gran burguesía, los monopolios y los intereses norteamericanos. Cuando luego apuntó algo esencial: la estrategia del candidato de la derecha de enmascarar el mensaje. De revestirlo con la oferta populista. Con cambios en abstracto irrealizables. En función de un proyecto con el cual se pretende reformular el capitalismo que se derrumba en el mundo.

4 Esa "operación maquillaje" destinada a confundir a los ciudadanos, promovida por los sectores que apoyan a Capriles, consiste en desenterrar el viejo proyecto de la clase dominante venezolana en la crisis de los 80, cuyo fin no era otro que el desmantelamiento del Estado y la degradación de la soberanía nacional. Semejante política sólo puede ser derrotada con el planteamiento socialista como alternativa cierta, consistente en el fortalecimiento de la independencia nacional, el rescate pleno de los atributos del Estado y la participación ciudadana en el proceso de "transferir poder al pueblo", y no de "acercar el poder al pueblo", lo cual es pura ficción. Por este motivo las cartas están echadas, y de aquí al 7 de octubre el país vivirá la sinceración de la política, jugándonos el destino entre la perspectiva de avanzar con los cambios sociales, económicos e institucionales, o retornar a un pasado miserable. O sea, al puntofijismo reciclado mediante un lenguaje enmascarador, pero donde la presencia de AD, Copei y sus derivados, confirma lo que Venezuela volvería a ser si el candidato Capriles llegara a ganar la Presidencia de la República. El lenguaje que éste emplea y los planteamientos que viene haciendo a raíz de su triunfo en las primarias, lo retratan de cuerpo entero. De ahí que todo debe estar suficientemente claro. Y cada quien tiene que ubicarse para participar en la contienda que -no hay que equivocarse- es por la vida.

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LABERINTO

Con el coraje y la sinceridad que lo caracterizan, Hugo Chávez asumió una vez más el reto de su salud. Lo encaró como ya lo hizo meses atrás y le salió al paso a versiones tendenciosas, muchas de ellas miserables que, como siempre, festejan la posibilidad de su muerte. De nuevo la reacción del pueblo lo acompaña y facilita enfrentar la contingencia…

Hay heridas en la alianza opositora y es lógico que no las reconozcan. Pero lo que se filtra revela traiciones, zancadillas y celadas montadas con nocturnidad y escalamiento. Contribuye a silenciar lo sucedido -a atenuar la decepción de los burlados- la presión de los medios. Las amenazas con silenciar a quienes protesten. La intolerancia se ha impuesto. Los que se jactan de pluralismo, de libertad para discrepar, apelan a prácticas inquisidoras…

También funciona como disuasivo el fantasma de la ruptura de la unidad. El mítico concepto que se tiene de ella hay que preservarlo al costo que sea, por la convicción que existe de que al chavismo hay que enfrentarlo sin fisuras. De lo contrario se pierde. La ultraderecha y poderosos grupos económicos apoyan, y dan recursos, con la garantía de salir de Chávez, electoralmente por ahora, el 7 de octubre. El más leve indicio de que la coalición antichavista no asegure la victoria, significa poner en marcha el Plan-B…

Este contempla echar el resto en el proceso electoral, colocar todos los huevos en esa cesta, pero si Chávez se impone, aplastante o precariamente, se apelará a la carta del fraude. Nada de aceptar derrotas…

Es la razón por la cual ningún vocero opositor declara tajantemente -como sí lo hace Chávez- que respetará el resultado del 7-O. Al contrario, siempre media la evasiva, el condicionamiento. Actitud inexplicable a la luz del historial de juego limpio en materia electoral del gobierno bolivariano y del reconocimiento impecable del CNE de las victorias de la oposición en cada oportunidad. ¿Por qué esa conducta?: A) Porque la oposición, pese a la euforia que manifiesta -sobre todo después de las primarias-, está consciente de que salvo imprevistos, Chávez ganará en las urnas electorales. Tiene esa percepción, y sabe que así es, porque también leen encuestas; B) La opción ante la derrota, para cumplir los acuerdos con la extrema derecha, con grupos económicos y el imperio, es denunciar fraude para crear caos y facilitar la injerencia extranjera…

Por eso es que cuando le pregunté a un analista político amigo acerca de por qué la oposición no se comprometía a reconocer el resultado electoral, me respondió: "Por la carta marcada que siempre tienen en la manga"…

Para el filósofo francés, investigador del liberalismo, Dany-Robert Dufour, "la fase última de los procesos 'neo' o 'ultra' liberales es totalitaria porque pretenden gestionar al conjunto de las relaciones sociales. Es la dictadura de los mercados, de la que nadie puede escapar"…

Noticia sorpresa: "El Gobierno de Estados Unidos negocia con los talibanes. Promete liberar 5 presos de Guantánamo". Es el único país que maneja el tema del terrorismo como le da la gana...

La pérdida de legitimidad política e ideológica de AD y Copei se demostró el 12-F. En las encuestas posteriores prácticamente desaparecen. Por eso que a Capriles le aconsejan no retratarse en grupo. Para informarse sobre ese proceso, recomiendo la lectura del excelente libro de Oscar Battaglini, "Ascenso y Caída del Puntofijismo" (Editorial Galac), que reseña lo ocurrido a esos partidos…

Las políticas neoliberales tienen piernas cortas en Latinoamérica y en Europa. Ejemplo: lo que le pasa a Piñera en Chile y a Rajoy en España: el poder las incinera de inmediato.

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