Venezuela y petróleo, desde 1917 a 1976

La Venezuela petrolera sustituyó a la Venezuela agraria de la época anterior (1830-1936), pues aunque el petróleo hizo su presencia durante el tiempo que gobernó Juan Vicente Gómez (1917 y siguientes), la estructura económica sólo varía, propiamente, con la aplicación de los ingresos a las modificaciones de la infraestructura material del país, a partir del Programa de Febrero que el presidente Eleazar López Contreras diseñó y comenzó a poner en vigencia desde 1936: carreteras, construcciones escolares, sanidad, edificaciones públicas, proceso industrial.

En Venezuela se conocía el petróleo desde antiguo, utilizándolo los conquistadores europeos para calafatear embarcaciones y a veces con fin medicinal. El primer intento de explotación comercial fue hecho en 1878 por la Compañía Minera Petrolia del Táchira, en el distrito Rubio. Sus organizadores fueron Carlos González Bona, Antonio Pulido, J.R. Villafañe y Pedro Rincones. Quince barriles diarios se refinaban hacia finales de siglo, y para 1912, la producción alcanzaba a sesenta barriles. La Compañía venezolana fracasó. En 1907 se dieron concesiones importantes a personas particulares: en febrero, a Andrés Jorge Vigas para explorar en el distrito Colón, estado Zulia (la región que sería petrolera por excelencia); a Antonio Aranguren en los distritos Maracaibo y Bolívar; en julio, a Francisco Jiménez Arráiz en los estados Falcón y Lara, y a Bernabé Planas también en Falcón. En 1909 se contrató la exploración y explotación con The Venezuelan Development Company Ltd., representada por John Allen Tregelles, contrato que cubría prácticamente todo el territorio venezolano al norte del Orinoco. Gómez abandonará posteriormente los eufemismos de utilizar intermediarios. Los impuestos contemplados eran de un bolívar por hectárea, 5% de regalía sobre producto refinado. La compañía fracasó. Pero el liberalismo con que el Estado venezolano actuará frente a las concesiones petroleras quedó establecido como norma de conducta.

En 1910, la Bermúdez Company logra una concesión, valiéndose de persona interpuesta (el señor Rafael Max Valladares), para la exploración y explotación en la península de Paria, distrito Benítez del estado Sucre y municipio Pedernales e islas adyacentes del territorio federal Delta Amacuro, territorios que el gobierno se había reservado en el contrato con The Venezuelan Development. La Bermúdez era una filial de la General Asphalt Co. de Filadelfia. No era aún tiempo para la zona de la Faja Petrolífera del Orinoco. El primer contrato con compañía extranjera se firmó por un plazo de treinta años, aunque el Ministerio de Fomento declaró el contrato como fenecido; en el caso de la Bermúdez, el contrato se hizo por cuarenta y siete años. En 1912, otra filial de la General Asphalt, denominada The Caribbean Petroleum Company, obtuvo las concesiones sobre los territorios de los estados Mérida, Trujillo, Zulia, Lara, Falcón, Carabobo, Yaracuy, Sucre, Monagas, Anzoátegui y Nueva Esparta. Condiciones: un bolívar por hectárea, regalía de dos bolívares por tonelada métrica de producción bruta y 50% de derechos de importación de productos refinados. La concesión se logró por mediación del mismo señor Valladares, quien firmó el contrato con el gobierno y lo traspasó, como la vez anterior, a la compañía extranjera. Por supuesto que con el beneplácito del benemérito general Gómez.

Desde 1912 comenzó a actuar la Royal Dutch Shell, con capital británico (sir Henry Deterding), que adquiere los derechos de la Caribbean, organiza nuevas filiales y logra que las concesiones de ciudadanos venezolanos pasen a sus manos. Pronto actúa también la British Controlled Oilfield con muchas sucursales; entre 1918 y 1920 logró grandes concesiones. Sólo en la década 1920-1930 llegan las compañías norteamericanas: Standard Oíl, que se ramifica en la Lago Petroleum Corporation, la Creole Petroleum Corporation, la Standard Oíl of Venezuela, la Vacuum Oíl Company, Richmond Petroleum Company y otras. En 1920 se organizó la Creole, que después centralizará las operaciones de la Standard. Las dos grandes empresas que ocuparán la primacía en la era petrolera venezolana, parte de la historia del país, serán las Compañías por antonomasia, la Shell y la Creole, el imperialismo inglés, que, aliado con el holandés, destruyó la unidad del viejo Estado español en el mar Caribe, que tomó a Curazao, Aruba, Bonaire y Trinidad, que nos derrotó en las puertas de la casa, y el imperialismo norteamericano, que acompaña todavía el destino latinoamericano.

En 1912 se levantó el primer taladro petrolero (Batatui, núm. 1, estado Sucre) y en 1913 se obtuvo el primer petróleo; en las orillas del lago de Maracaibo se logró esa primera producción (Zumaque, núm. 1, del campo petrolero de Mene Grande). En 1917 se instaló la refinería de san Lorenzo, con una producción posible de 40.000 barriles diarios. En 1922 se perfora en los campos de La Paz y La Concepción (Maracaibo). De modo que entre 1912 y 1922 se sistematizan las exploraciones y comienza la explotación. El 14 de diciembre de 1922, en el campo de Santa Rosa, salta el pozo Los Barrosos, núm. 2 y en nueve días brota un millón de barriles. Comienza el auge petrolero venezolano. En 1924 existen setenta y tres compañías. La mayor parte de la producción está en manos del grupo Shell, en el lago de Maracaibo, y del grupo Standard, en el oriente del país. Pero este último grupo en proporción menor, como pudo observarse en la crisis económica mundial de 1929 a 1933. En el año de 1934, Venezuela exporta unos veinte millones de metros cúbicos de petróleo, que suben a treinta millones entre 1938-1942, tiempo postgomecista. De modo que entre 1913 y 1934 —tiempo central de la dictadura— no se alcanzaron producciones extraordinarias en relación con el consumo universal, pero sí suficientes para dar un vuelco a la economía nacional. Sólo a partir del año económico 1943-1944 existe un violento crecimiento de la producción y, por tanto, de la economía petrolera.

La transición del país rural, de economía campesina, a país petrolero, ocurre durante la larga dictadura gomecista. A este respecto el economista marxista Héctor Malavé Mata escribe un capitulo denominado “La República del Petróleo” en su libro Formación del antidesarrollo de Venezuela. Allí se expresa: “Desde el ascenso de Gómez al poder hasta el año de 1916, la economía venezolana mantuvo una balanza comercial discretamente favorable. El activo del balance del comercio exterior durante aquel período, estaba constituido principalmente por el valor de las exportaciones de café y cacao, no obstante haber permanecido casi estacionaria la exportación de esos productos en ese mismo lapso, con los consiguientes trastornos depresivos que el monocultivo causaba en coyunturas de recesión mundial a la economía del país”. Es decir, que hasta 1917 Venezuela se mantiene con una economía agrícola. El autor citado resume los datos que demuestran el proceso de esa solvencia económica (sin petróleo), en la forma siguiente: “Para 1909, la deuda heredada por Juan Vicente Gómez alcanzaba a Bs 210.307.281,68. Durante los primeros quince años de su gestión se reconocieron diversas reclamaciones extranjeras que sumaban Bs 22.714.211,59. El monto a ambas, Bs 233.021.493,27, era la deuda total a cancelar por Gómez. Ya para el 31 de diciembre de 1923 se había amortizado la cantidad de Bs 126.843.093,11. Aquélla se redujo a Bs 106.178.400,16. Para el 30 de junio de 1924 disminuyó a Bs 102.586.155,16. A partir de esta fecha, el Estado venezolano había amortizado Bs 130.435.338,11”. Es decir, que antes de comenzar la gran incidencia de la renta petrolera en el Fisco, y, en consecuencia, en la economía nacional, la administración de Juan Vicente Gómez había pagado gran parte de la deuda pública, había regularizado la balanza comercial, porque había acrecido la productividad agrícola.

A partir de 1928, Venezuela fue el primer exportador de petróleo, hasta 1970 que pasó al tercer lugar. Un resumen de la riqueza extraída lo hace el conocido experto en política petrolera, creador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo: “En ese largo período, 1917-1975, se extrajeron unos 31.972 millones de barriles de petróleo, a los cuales se agregan 6.692 millones en equivalente térmico del gas asociado producido con el petróleo. La riqueza así liquidada —capital colectivo de los venezolanos, puesto que los minerales son propiedad pública— habrá alcanzado a la fabulosa cantidad de 38.664 de barriles que al precio promedio declarado, aun a ese precio, la riqueza liquidada alcanza a más de 104.167 millones de dólares; pero la participación pagada al Tesoro Nacional fue sólo de 43.900 millones: un 42%”

La importancia de la industria petrolera se refleja en el proceso histórico del presupuesto nacional. En 1936, cuando comienza el período, los ingresos están situados en 274 millones de bolívares; en 1945 habían subido a 713 millones; en 1946 pasan a 1.099 millones; en 1950, a 2125 millones, y en 1960, a 6812 millones. Entre 1962 y 1976, con cambios en los precios que ha sido el elemento fundamental, y regularizada la producción con una política que culminó en 1975 con la tan “cacareada nacionalización petrolera”.

Las cifras globales debidamente computadas sobre el petróleo producido desde el gomecismo al puntofijismo y su proyección en la vida de los venezolanos, resultan reveladoras de la incapacidad de la clase dirigente del país para gobernar en aquellos largos años, para lograr la vida a plenitud del pueblo, en el sentido que se da a esta expresión en el denominado mundo desarrollado. A esa incapacidad, frustración histórica, o como quiera llamársele, se le ha dado la vuelta para atribuirle la responsabilidad al imperialismo, a la intervención de las potencias, Inglaterra y Estados Unidos de Norteamérica. En una dialéctica histórica más auténtica habría que dividir la carga: Incapacidad interna (falta de nacionalismo, dictadura, debilidad, falta de educación de la clase política que gobernó en esa época, corrupción y pare usted de contar) e imperialismo prepotente, saqueador, abusador e insensible.

El pueblo salió a la luz contemporánea tal como había entrado en 1830: campesino analfabeto, pobre, enfermo, deprimido, a medio vestir y descalzo. Pero curiosamente con unidad en la cultura, igualitario, con la identidad intacta y las esperanzas renovadas. El pueblo, pues, sobrevivía en la peripecia histórica venezolana tan difícil y tortuosa, que va del caudillismo de José Antonio Páez, al caudillismo corrupto de babosos y asesinos puntofijistas, más de siglo y medio de pura tragedia.

De modo que la imagen de prosperidad del país (donde los únicos que se beneficiaron fueron los burgueses) no es otra cosa sino la imagen proyectada por el presupuesto del Estado, compuesto en su mayor parte por la renta petrolera. En resumen, el país rural que fue Venezuela entre 1830 y 1935 se transformó en el país petrolero de este tiempo.

¡Gringos Go Home!

¡Libertad para los cinco héroes de la Humanidad!

Hasta la Victoria Siempre y Patria socialista.

¡Venceremos!

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