Venezuela, Capitalismo y Socialismo

La revolución bolivariana, entre otros principios plantea que lo económico se subordina a lo político, y pone a la política al servicio del soberano, del pueblo. Debido al profundo respeto que en Venezuela se tiene por la libertad, las transformaciones se han hecho en medio de las más amplias libertades democráticas. No ha sido casual que el gobierno se haya relegitimado varias veces, mostrando un profundo respeto por el pueblo y coherencia entre el discurso y la acción política.

En Venezuela, y bajo la revolución bolivariana, el nivel del gasto social no tiene precedentes. Mediante las misiones se reorienta el gasto y la inversión hacia la salud, la educación, el trabajo, la infraestructura y el desarrollo industrial, buscando generar una nueva cultura de pequeños empresarios integrados en redes cooperativas y no cooperativas bajo un concepto de desarrollo endógeno que satisfaga las necesidades de la comunidad y desde la comunidad hacia el país y hacia el mundo, eliminando paulatinamente la dependencia.

Hoy el mundo entero sigue de cerca el proceso venezolano, esperanzados en nuestro éxito, porque el nuestro es el éxito de la libertad, y la libertad plena, siendo un fin común para todos los pueblos, ha sido diferida por mucho tiempo.

¿Cual es la ideología Venezolana. En qué ideas hemos inspirado nuestras transformaciones? Nuestra constitución recoge la visión, principios y valores bolivarianos, nuestra historia de revoluciones libertadoras, la visión de nuestros indígenas, la de nuestros académicos, nuestros estudiantes, el pueblo, los empresarios y nuestros líderes comunitarios, entre otros sectores, todos ellos consultados y recogidos en la carta magna.

Francisco de Miranda, una vez escribió “…cuanto se haga prosperará, por el interés que les resulta de consolidar un gobierno de leyes que sea protector de la propiedad y libertad personal, base de toda felicidad civil, y que en la utilidad general de todos se encuentra precisamente reunida…” Bolívar se despojó de toda su riqueza personal para financiar sus actividades libertarias, mientras firmaba medidas administrativas para pagar con justeza servicios, bienes, expropiaciones, sueldos y demás derechos de propiedad de sus conciudadanos, sin pensar jamás en abolir esos derechos. Somos herederos de Miranda y Bolívar.

Mientras tanto, el mundo entero sufre la agonía del capitalismo y también del socialismo. En ambos sistemas, y en esto subyace su talón de Aquiles, lo económico está por encima de lo político y la política ha sido tergiversada en su concepción antigua de servicio al colectivo, convirtiéndola en un mecanismo para manejar a la gente, sin verdadero respeto a ideales, leyes y derechos.

El capitalismo que se desarrolló en los siglos XIX y XX estuvo muy influido por Adam Smith, el padre de la “mano invisible” y del “hombre económico”. Según éste, se asume que el hombre actúa de forma egoísta buscando su propio interés, y que la sociedad funciona mejor cuando se permite a todos ir tras sus intereses egoístas en un mercado libre en el cual interviene, para armonizarlo, una mano invisible. La constitución de Estados Unidos se centra en el individuo, no en el pueblo, desarrollando al máximo el egoísmo. Para Estados Unidos la teoría del Sr. Smith calza como un guante.

La teoría capitalista, fundamentada en la superestructura ideológica del egoísmo, se impuso por encima del socialismo marxista y ya conocemos los resultados.

Hoy la mayoría de la humanidad sostiene con su trabajo y pobreza a una minoría rica y descansada. Para sostener el capitalismo tal como se implementó, se hizo necesario retroceder en la historia a la época de los imperios coloniales, los cuales invaden países militarmente para saquearlos y llevarse a casa el botín de guerra. ( Veamos Irak donde se desarrolla idéntico el fenómeno imperial de la colonia, con violaciones de mujeres, asesinatos de civiles y destrucción de ciudades a sangre y fuego)

Los países que más han desarrollado el capitalismo, se unen en un club de terror, para invadir países débiles y descuartizarlos, en una vorágine de sangre y lodo que apesta. Ni el hombre económico ni la mano invisible del mercado han podido evitarlo.

La teoría marxista, fundamentada en la superestructura ideológica de las relaciones de producción y la propiedad del estado, y como contrapeso al capitalismo, prometía alcanzar la utopía de repúblicas democráticas igualitarias y justas. Sin embargo, quienes implementaron el marxismo, cometieron errores graves. El mundo conoce los métodos y los resultados del marxismo que se implementó en Europa, Asia y Latinoamérica. Sabemos que este sistema tampoco logró la justicia, la igualdad y la libertad que prometieron. Para lograr justicia se aplicaron principios injustos, por “igualdad” se entendió que todos los hombres son iguales, no en cuanto a la paternidad de Dios, sino en cuanto a intereses, capacidades y desarrollo individual, igualándolos por la fuerza porque se resistían; uniformizándolos, adoctrinándolos, obligándolos a comer ciertos alimentos nada más, atemorizándolos, fanatizándolos…y en cuanto a la libertad, bueno, eso era para después de la transición socialista. Los países socialistas no fueron países libres ni sus pueblos soberanos.

¿Qué pasó con el Marxismo, por qué también se arruinó, por qué el socialismo real produjo un balance desafortunado, en medio de innegables logros? Mientras Smith desarrolló la errada noción del Hombre Económico ( El hombre movido fundamentalmente por intereses egoístas ) Marx desarrolló la también errada noción del hombre fabril ( El hombre hecho para producir ) y sustituyó, tal vez sin preverlo, la tiranía del capital por otra tiranía, la de las relaciones de producción, las fuerzas productivas y la inconveniencia de la propiedad privada.

Cuando los comunistas implementaron el marxismo, sustituyeron la tiranía del capital ( la tiranía del egoísmo humano ) por la tiranía del trabajo burocrático basado en las coordinación de las relaciones de producción, la propiedad colectiva forzada, y las fuerzas productivas integradas en una inmensa línea de producción en serie. Países convertidos en inmensas fábricas, donde seres humanos movidos por su deseo de producir, y nada más, lograban la supuesta utopía.

Las resistencias fueron eliminadas por fuerza y adoctrinamiento. Ingenuamente, creo, pretendieron crear un mundo justo sin considerar que estaba lleno de gente injusta, gente que en sus raíces éticas, morales, religiosas, psicológicas, sociales e históricas, todavía se comportaba de un modo tal que demostraban no estar aun listos para vivir en la utopía comunista tal como fue concebida.

Ambos, socialismo y capitalismo llegaron a la misma encrucijada por caminos diferentes. Los primeros aplicaron la fuerza desde el principio, los segundos lo hacen ahora, por las mismas razones, es lo mismo. Tal vez el daño del socialismo real sea menor a escala, que el producido a los seres humanos y al planeta por el capitalismo, pero ninguno de los dos sistemas es sustentable. Ambos sistemas están caducos y han tenido largos ensayos con resultados negativos. Ambos sistemas aplican además, supuestos equivocados e idénticos: que a la gente puede forzársele siempre e indefinidamente a obrar de un modo determinado. Pero la gente siempre, en medio de su creatividad y resistencia, termina evadiéndose, sustrayéndose de toda opresión.

Smith aparentemente no previó que la gente se corrompería acumulando capitales, enriqueciéndose y justificando el asesinato y el saqueo para sostener su endemoniado sistema capitalista. Marx probablemente no previó que el mundo se resistiría a la Utopía porque no estaba preparado aun para ella, y que sus seguidores más fervientes y honestos, sin quererlo tal vez, la intentarían por la fuerza creyendo que el enemigo era el sistema capitalista y no la resistencia de la gente misma.

Venezuela muestra el camino exhibiendo el más profundo respeto por la libertad, profundizándola.

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