¿Cuál es el currículo oculto de la des-civilización Occidental?

Indigenas y Afrodescendientes:

NO HABRÁ  PROPUESTA CURRICULAR  INDÍGENA O AFRODESCENDIENTE

SIN IDENTIFICAR LOS PROYECTOS HISTÓRICOS DE LA DOMINACIÓN

Y SIN SALIDA INTERCULTURAL Y ECOHUMANISTA  HACIA UNA SOCIEDAD SOCIALISTA

(Ponencia para presentarla  en  las temáticas Afrodescendencia, Educación y Diversidad. Y   Afrodescendencia en las perspectivas de los 200 años de las Independencias. Encuentro Internacional  de los  Afrodescendientes.  Hotel  Alba Caracas. 19 al 22 de junio de 2011.)

     Vamos a borrar el pasado. Hagamos una de borrón y cuenta nueva, proponía Obama a Chávez al estrechar su mano en Trinidad. Y  Chávez respondió:

-No señor Obama. Si dejamos atrás la historia, dejamos atrás a nuestros pueblos. Sabemos aprender del pasado. Tome este libro de Eduardo Galeano. Y le entregó en  sus manos “Las venas abiertas de  América Latina”.  Por allí podrá comenzar a conocernos.

    Unos  meses después el señor Obama recibía “El premio nóbel de la paz” para desenterrar  el hacha  de las viejas doctrinas de “la justa guerra”. Y agrediendo al África y al Medio Oriente, escupe el espejo y se agrede a sí mismo. Al mismo pueblo negro que salió a las calles en África y otros continentes  a celebrar su triunfo como nuevo presidente de los Estados Unidos.

EXIGENCIAS CURRICULARES DESDE LA AFRODESCENDENCIA

    Nos  piden ustedes una posición clara en torno al diseño curricular afrodescendiente  para nuestra América y el Caribe. Incluso para la misma África como continente con sus originalidades y  especificidades. Es  necesario apuntar de antemano que ya no es posible insertar contenidos desvestidos de su sentido integral  en su unidad y diversidad, desde  el ámbito  filosófico, ideológico y político; pareciera que nos negáramos  a abrir el proceso educativo formal, vivencial y convivencial como un libro desgajado de su sentido de unidad y totalidad, más tratándose de  sujetos históricos, de poblamientos y culturas en contextos pluriculturales, plurinacionales, interculturales, inter-civilizatorios.  Hay que restablecer el continuo humano intercultural, entre oralidad y escritura, entre trabajo manual y trabajo intelectual y espiritual, trabajo y juego, campo y ciudad, entre hombre y mujer, el continuo humano entre una generación y otra, sin negar las especificidades etarias y  en especial el hecho de que cada generación quiere imprimirle su  huella digital a cada presente,  a cada coyuntura histórica, pero sin perder de vista toda la carga del pasado, instrumentada desde el presente,  interpretando  y participando activamente en los nuevos tiempos que vendrán. Para ello es fundamental restablecer el diálogo intracultural, intercultural  e inter-generacional, de la juventud con sus mayores. Diálogo que interrumpió el advenimiento de la ideología tecnocrática a  partir de los finales de la década del cincuenta del siglo pasado, con el capitalismo monopólico y transnacional. Y que llevó a su climax la globalización capitalista neoliberal. Una juventud sin historia, hundida en el vacío cultural y espiritual.

    En definitiva hay que restablecer el continuo de la historia de la humanidad dentro de la historia de la tierra y de toda la historia de la naturaleza si  queremos  construir vías de acceso a eso que  llamamos las  filosofías del Buen Vivir.

     En la construcción curricular no debe perderse de vista el entramado familia, comunidad y estado docente frente al zarpazo expropiador del proceso educativo por parte del neoliberalismo. Es necesario reafirmar, dentro de los cambios y transformaciones históricas   la alianza   cultura-naturaleza. Continuo humano-natural-cultural y espiritual. Personal y colectivo, entre el microcosmos y el macrocosmos. Vale decir, la posibilidad de garantizar  el tiempo y la capacidad de  autorreproducción  de todo el entramado de la vida, distinto al tiempo de reproducción y ampliación del capital. De lo contrario, seguiremos marchando hacia el empobrecimiento y la imposibilidad del  vivir. Iremos por el túnel  con el topo ciego de la muerte. Y por eso todo esto se inserta en la urgencia irrenunciable de otro tipo de sociedad. De modalidades de socialismo en el siglo XXI.

   Queremos decir, que no es posible insertar en ningún continente o sub continente, país o región una sumatoria de contenidos   curriculares aislados, que permitan seguir fragmentando la visión de conjunto, la cosmovisión, visión del mundo o cosmovivencia de cada pueblo, de cada civilización.  De cada continente o sub-continente.  Por ejemplo, salir  de  los  reduccionismos, sean  economicismos,   sociologismos,  atajos  folclóricos, que  todavía pretendan encerrar el  rico y complejo patrimonio humano, cultural y espiritual de los afrodescendientes a su música, la danza o  a la gastronomía, por poner un ejemplo, perdiendo de vista la matriz colectiva de convivencia y el sentido holístico del enfoque, su  lógica interna, su sentido del tiempo y del espacio, su modelo societario,  sus poblamientos actuales,  frente  al tiempo y la lógica de la sociedad dominante y la disciplina del capital. Por supuesto, esto tampoco niega, que el punto de partida en un momento dado pueda ser la música, la gastronomía, la danza o el teatro. De lo que se trata es de no perder la visión de conjunto y el despliegue de la creatividad, dentro de la dinámica entre ancestralidad e innovación, resistencia y emancipación.

       En ese sentido, es claro entender que  lo indígena y lo intercultural, no se limita sólo a América o Abya Yala sino que comprende a todos los continentes. De allí que el 9 de agosto  sea el “Día  Internacional de los pueblos indígenas del mundo”, declarado por la ONU. No es sólo de los indígenas de América o amerindios. Y  así cuando planteamos el 12 de octubre como  proyecto, propuesto como Día de la Resistencia Indígena Planetaria, estamos   involucrando a todos los pueblos indígenas de la tierra, en todos los continentes. De igual forma que la Educación Intercultural, incluyendo  la intercultural bilingüe  no se limita ahora a los pueblos indios de América o amerindios. En Haití por ejemplo tiene plena validez y urgencia la educación intercultural bilingüe, en creole y en francés.  Y hablamos  de Haití porque Haití o Ayití es un símbolo vivo de la causa libertaria independentista de este continente donde tenemos que hacer causa común todas las causas libertarias e independentistas indígenas y afrodescendientes del mundo.  El primer ensayo de democracia antiesclavista post independentista en América, que deja muy atrás aquella caricatura occidental de la llamada democracia griega.  Esto sin perder de vista que tanto en América como en África, muchas microsociedades indígenas ya encarnaban ciertas formas y manifestaciones de participación democrática y de anti-esclavismo.

Es lógico entonces que cada una de estas regiones, países, sub-regiones, continentes, tengan un tratamiento muy específico. Pero debemos hacer un esfuerzo para construir un marco general, lo más amplio posible. Que permita no perder de vista la causa común y las causas comunes y específicas al mismo tiempo. Así como habría que diseñar un  marco común para los países del ALBA o los del Mercosur, sin detrimento de especificidades. O para el diálogo entre los dos continentes, con dos grandes lazos. Por un lado El Caribe y los afroamericanos continentales y por otro lado, los pueblos ancestrales de ambos continentes. Todo sin perder de vista las realidades locales.

CONTRA EL ESCAMOTEO DE LA HISTORIA ANCESTRAL y SOBRE TODO, LA ORIGINARIA

    Así  como aquí se ha querido  escamotear la historia, cortando en dos la historia antes y después de la conquista y declarar todo lo originario como pasado, así también  s o s p e c h o  que pasa lo mismo de alguna manera en África.  Veamos lo que dice al respecto   Marcos Andrade Jaramillo en su obra “De la trata a la esclavitud. Venezuela. Siglo XVIII”:

“Tomando en cuenta las diferencias tradicionales, idioma y cultura en general, algunos estudiosos han creído encontrar el origen de África Negra a partir de invasiones ajenas al continente. Estas oleadas habrían replegado a los grupos nativos ubicados en la cuenca superior del Nilo hacia el suroeste. Se sugiere que los invasores fueron grupos negros y que siendo mayoría absorvieron a los pigmeos, bosquimanes y  hotentotes considerados los verdaderos  autóctonos. Hoy día, las modernas investigaciones etnográficas hecha  por tierra esta tesis; no obstante,  ello no niega el conjunto de flujos y reflujos humanos que a través del tiempo acusó el continente gestando culturas diferenciadas por la acción del mestizaje y del intercambio tecnológico de producción interna y foránea.” Ob.cit.  Fondo Editorial Ipasme. Caracas.2004.p.11.

   Unos  viejos  amigos españoles me plantearon en la década del 80 que España no tenía nada que ver con íberos y celtas. Que España comenzaba con la dominación romana y con  lo judeo-cristiano.  Aquí vemos el  mismo intento de negar a los aborígenes íberos y a los pueblos  históricamente más arraigados, como los vascos o  los mismos descendientes de celtas. Así como se desconocía y se desconoce aún el aporte de lo hispano-árabe.

¿LA HISTORIA DE USA COMIENZA CON EL MAYFLOWER?

       Estados Unidos como  pueblo europeo  transplantado en América, pretende que  la historia comienza con  los peregrinos del Mayflower y luego anexan el genocidio nazi contra el pueblo judío, pero se oculta el genocidio con el ensayo de la bomba atómica en  Japón y  el exterminio en la Guerra de Vietnam, de donde por cierto salieran derrotados.

       Detrás de toda esta manipulación mesiánica, no falta la aparición de Jesús en Norteamérica, quien al sentirse rechazado por los judíos, adoptó a  USA, como Nuevo Pueblo Escogido de Dios, según la religión de Mormón que alimentara a la doctrina de Monroe de l823 y  el Destino Manifiesto. Sin embargo, ese mismo mesianismo desde  USA opera en el  decir de Galeano como “la maldición blanca”: Haití hizo un pacto con el demonio para liberarse de la esclavitud de los franceses y por eso, hoy paga su karma, karma eterno, según la ideología.

     De cualquier forma se  ignora en la historia norteamericana el exterminio indígena,   la  brutal conquista del oeste, las reservaciones indias y  la  esclavización de grandes contingentes  de africanos. Tener hoy en USA a  los premios nóbel de la paz, los  Obama, las Condolezzas, los Negro Ponte, es decir, negros  de piel o de apellido en el poder  imperial, no resuelve el  problema de fondo. Es simplemente la máscara ideológica del imperio que ha inspirado todas las formas de apartheid del mundo moderno, como lo ha visto antes Roberto Fernández Retamar. Y la mejor manera de  secuestrar  la historia, los pueblos y culturas sometidos, con sus nacionalidades de primera, segunda, tercera y cuarta clase  como pudo verlo el mismo  Arnold Toynbee.

      Estados Unidos pretende que la historia de Puerto Rico  o  la  del  archipiélago filipino comienza con la dominación occidental, española y gringa (y  al fin de cuentas, con la presencia  norteamericana, la hegemonía del inglés y del modo americano de vida).  La vida de Australia comenzaría hace 200 años con la consigna ¡civilizar es poblar de nuevo! Mucho más radical que ¡civilizar es poblar! De los racistas  Sarmiento, Alberdi….y  Gutiérrez en el  Cono Sur (para formar “Los Estados Unidos de la América del Sur” a partir de 1850).

     Parece esto un elemento constante en casi todos los continentes: La negación radical del indígena o aborigen y de aquellos pueblos  históricamente más arraigados para negarlos como sujetos y actores en sus territorios de origen. Para convertir  esos espacios en “Tierras de Nadie”. Y explotar  el suelo y el subsuelo.

LA DEMOCRACIA ANTI-ESCLAVISTA DE HAITÍ  ESTABLECE CONTINUIDAD CON LA RESISTENCIA INDÍGENA A LA CONQUISTA  y  LA  PRIMERA  INDEPENDENCIA

     Contra toda esta tendencia contrasta el amargo desarraigo afro-antillano del Caribe.   Es la democracia anti-esclavista de Haití y sus libertadores negros quienes reivindican el nombre  aborigen de Haití o  Ayití. Quien reivindica  la herencia taína y caribe y el recuerdo imperecedero de sus mártires.   No comienza  la  historia de Haití sólo con la diáspora africana, sino que establece una continuidad entre la resistencia y emancipación indígena y  la naciente  república antiesclavista afro-francesa en 1804. No termina la independencia de Haití con Haití sino que Petión y Bolívar le dan continuidad para todo el continente. No termina la Independencia en el siglo XIX sino que continúa 200 años después.

-Es la primera maestra de kindergarten en Haití, no recuerdo muy bien, creo que es de apellido Fonval quien denuncia al Departamento de  Geografía e Historia  de los  Estados Unidos, por pretender reivindicar  los nombres hispánicos de las islas para  borrar  los nombres indígenas y  la memoria de los mártires taínos y caribes. Trataban los gringos de restablecer el nombre de La  Española (para la isla de  Haití y Santo Domingo, llamada por los aborígenes Quisqueya).

-Es José  Martí desde Cuba, quien proclama que “América no caminará sin el indio”. Y quien se declara contra  los que sienten vergüenza de una madre india. Y quien además se declara contrario al culto a los conquistadores tanto hispánicos como  norteamericanos.

  Prioridad de prioridades: La identidad es una cuestión de dignidad. De dignidad humana, histórica,  social y personal, cultural y espiritual.  Superar  el endorracismo, la vergüenza étnica, la vergüenza de clase, la vergüenza de género (vergüenza como madre de pueblos y culturas dominadas inducida por la dominación patriarcal), como condición fundamental para  la resistencia y emancipación.- Reivindicando la Madre Tierra, la Madre África, como origen común  de la humanidad y  la  Madre India como  primera madre de Abya Yala.  Asumiendo  la  diversidad cultural y la interculturalidad como caras distintas de un mismo cuerpo en una relación de complementariedad.

     Sin embargo, aquí en Venezuela ocurrió hace algunos seis años un hecho curioso en la historia de la manipulación étnica y sociocultural.  Un  historiador endorracista de la  Academia de la Historia, Guillermo Morón planteaba  un  12 de octubre en un programa de La Tele, un canal privado  lo siguiente:

-Si toda la humanidad viene de África, toda la  humanidad es afrodescendiente. Entonces no tiene sentido de hablarse de afrodescendientes, lo cual sería   una necedad. Es como llover sobre mojado. ¿Para qué hablar de eso? No distinguía entre la herencia afrodescendiente común a toda la humanidad (en sentido general) y la herencia histórica y social (específica) de su diáspora a la América como mano de obra esclavizada, arrancada a la fuerza de aquel continente a partir de los siglos XVI y XVII.

Luego remataba el racista Guillermo Morón:

-Si es verdad que la humanidad viene de África, entonces aquí no hay indígena, ni  aborigen.  Todos somos “mestizos”.

     Ya este racista empedernido nos decía desde sus textos de historia, -que fueron textos oficiales en la cuarta república-, que  el indio dueño de estas tierras había desaparecido con el intenso mestizaje. Y que lo deseable era llegar a un futuro en que nadie hablara un idioma caribe o arahuaco sino solamente  español. Vale decir, una clara incitación al etnocidio y al genocidio de los pueblos que reclaman sus tierras.

Esos textos eran estudiados por nuestros aspirantes a maestros en nuestras escuelas normales.

    Muchas veces también se plantea  la  supuesta contradicción o incompatibilidad entre ser indígena (o afrodescendiente incluso) y ser al mismo tiempo venezolano, indoamericano o afroamericano.   Es parte del currículo ideológico dominante.

Sin embargo, siempre se planteó  la farsa de que en Venezuela nunca hubo racismo y  éramos el país más igualitario del mundo. ¿Cómo lo ven?

Es nuestra especificidad de la dominación.  El racismo invisibilizado, hacía  invisible a  Indoamérica y  Afroamérica. Todo se camuflaba en lo iberoamericano, hispanoamericano y latinoamericano.

De allí  el reto de llevar al derecho positivo  y a la penalización de una  Ley contra el racismo y la discriminación, aprobada en primera discusión, introducida por el diputado Modesto Ruiz.  Más allá de la ley, este currículo se consolida en la calle, en la escuela, en la fábrica y sobre todo en los medios de comunicación, sobre todo los privados. Porque el racismo, sea biologicista o cultural, no es un problema del afro (o del indígena) sino un problema global de toda la sociedad. Pero aquí se ha invisibilizado y hace necesario un enfoque curricular específico, que con la participación de los pueblos ponga sobre el tablero  a los agredidos y  a los agresores. Y se avance en el diálogo intra cultural e intercultural con la participación de todos los sectores involucrados.

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Prioridad de prioridades:  La interculturalidad empieza a construirse por los más  excluidos, oprimidos y  explotados.. Pueblos indígenas y  afrodescendientes. Y no al revés: por las élites patriarcales  de los pueblos, culturas y clases dominantes. Ansiosos todavía de convencernos en que  “debemos mejorar la raza” y  en que debemos ser “civilizados”.

Primera cuestión:  Es necesario tener una toma de posición radical en torno a la anticonquista, como diría  César Rengifo. Resistencia y emancipación como piernas distintas de un mismo cuerpo. Entendiendo que la historia y la cultura comienzan también con los poblamientos originarios, con los primeros poblamientos y con los históricamente más arraigados: pueblos indígenas y afrovenezolanos, en nuestro caso. No sólo con lo español.

Que el arte auténtico, como fruto de la anticonquista es el florecimiento de la vida cotidiana, mostrando su transcendencia en el quehacer personal y colectivo, con sus raíces sembradas en la ancestralidad, respirando el aire y el sol de cada día, de cada presente. Poniendo en claro que la historia y la cultura la hacen  los mismos pueblos, pero que las élites  oligárquicas buscan   casi siempre expropiar  el saber colectivo y personal de la resistencia y la emancipación. De indígenas, pasamos a ser por esa vía de conquista, indigentes,   expropiados y empobrecidos material y espiritualmente.

La historia  -por tanto-    no comienza con  la  escritura, con la rueda, el arado, la pólvora y la imprenta. Ni  con el  Estado fuerte de Hégel, para quien  nosotros,  éramos simples  “monos sin rabo” (en los tiempos de la primera Independencia). Y Bolívar, Miranda, Sucre, Artigas, O`Higgins y San Martín ya eran sudacas.  En  cambio, los europeos, no eran araguatos en evolución hasta que Darwin  los puso frente al  espejo y entonces, en su asombro, se espantaron de sí mismos. Sin embargo, Darwin no solo no alarmaría a los pueblos indígenas del mundo emparentando al hombre con el animal, sino que encontraría en ellos una fuente de inspiración, pero también de información y de investigación. Incluso en el marco de sus cosmovisiones y de sus etnociencias.

-En otro sentido, la belleza no puede ser un simple objeto de viejas y nuevas conquistas, ni es privilegio de algún tipo antropofísico  dominante,  sea el blanco europeo o el anglonorteamericano.  Hay  que promover la belleza donde quiera que esté, al margen de las pretensiones de toda ideología del  colonialismo estético. Pero cada pueblo comienza por reivindicar su propia belleza antropofísica, cultural y espiritual.

     Cualquier justificación  social, política, moral o jurídica de la conquista de ayer  y de hoy (de cualquier signo, con cualquier  pretexto, sea el que sea) en base a las teorías  unilineales del atraso y del progreso, conspira aceleradamente contra cualquier tentativa de descolonización,  de liberación y de independencia definitiva. Así como de la integración participativa del Sur/Sur con el respeto a la dignidad de nuestros pueblos. Y de sus múltiples sujetos o actores.

Segunda cuestión: es fundamental romper con   la clasificación arbitraria de razas, pueblos, culturas y civilizaciones superiores o inferiores.  Reforzado  por  el mito entre  “Altas, medias y bajas culturas” ( sean estas americanas o africanas).

Tercera  cuestión:  es  fundamental romper radicalmente con toda idea imperial o de imperio, como lo hizo Bolívar en su tiempo, aunque sin resolver el problema del colonialismo interno, cuya elaboración más acabada nos vino después de las políticas panamericanas desde México. El asimilacionismo a la cultura única mestiza, hispanocéntrica. De anexión de un pueblo a otro, disolviéndolo  bajo pretexto de mejicanizar o integrar desintegrando (colonialismo interno). Sea cual sea la justificación política, ideológica, filosófica, étnica- nacional, racial o religiosa.  Todo  imperio nos niega como  países en el derecho a vivir  la  unidad Latinoamericana y Caribeña con sentido de independencia, de libertad, de igualdad y de justicia. Y particularmente nuestro derecho a la diversidad cultural y humana desde el  complejo entramado de la biodiversidad.

Cuarta cuestión:  es fundamental  romper con la unilinealidad del conocimiento.  La idea peregrina de que  unos pueblos son racionales y otros son irracionales. De que unos pueblos son  científicos y otros pre-científicos. De que lo que no cabe en la cultura dominante es lo empírico, lo paracientífico,  o en todo caso,  lo sincrético, negando al dominado  la posibilidad de toda creatividad trascendente, de todo despliegue  que le permita  asumir y reconstruir su personalidad individual y colectiva.

Que unos pueblos, supuestamente nacieron para mandar y otros para obedecer. Sobre ese etnocentrismo se han construido todas las dominaciones. Pero ha sido la civilización occidental cristiana, agnóstica o atea, teocéntrica, antropocéntrica  o  teoándrica,  quien le ha dado a esta aberración  el mayor alcance y profundidad histórica  para negar a los pueblos diferentes e imponer y justificar su desarrollismo tecnoburocrático eco-etno-genocida.

Quinta cuestión: Hay que romper con la unilinealidad de la historia (el cuento de una periodización entre  Salvajismo- Barbarie y  Civilización.  O  la dicotomía  “civilización o barbarie”, columna vertebral de nuestra dominación cultural  que atraviesa las venas abiertas  de nuestra literatura hispanoamericana dominante. Desde Doña  Bárbara de Rómulo Gallegos, hasta 100 años de Soledad de García Márquez.

Sexta cuestión: hay  que identificar con claridad los distintos proyectos históricos de la dominación en  América y  África, con todas sus ideologías  justificatorias:

a-La ideología del apartheid anglonorteamericano, como se quiso instrumentar con Sarmiento y Alberdi el siglo pasado aquí en Sur América. El apartheid  sudafricano, enfrentado por Mandela.  Y otras modalidades, sin excluir el Estado sionista de Israel. Pero  diremos, que toda sociedad de castas, como la colonial de la América Nuestra, tiene bastante de apartheid. De vida separada entre  unos hombres y otros, entre unas mujeres y otras. Entre unos pueblos y otros, entre unas castas y otras. Y donde la que está más arriba, no puede ver ni aceptar a la que pisa más abajo, a riesgo de convertirse en estatua de sal como la mujer de Lot: a riesgo de dejar de “mejorar la raza” y de acceder al blanqueamiento cultural  exigido por la  civilización occidental mediante el acceso al aparato educativo.

b-la ideología hispanocéntrica o en todo caso más  abarcante, iberocentrista , de la supuesta “cultura única mestiza”  (España o Portugal como el  único ombligo de nuestra existencia histórica, cultural y espiritual).  Lógica interna: niega y rechaza al que está por debajo de ti, cágalo y déjate cagar por los que están en los tramos de más arriba de la escalera, que algún día (o ninguno) llegarás a donde vas. ¿Y a dónde vas? ¡A ser alguien! (coño, algún otro, menos tu mismo). Este es el camino del asimilacionismo cultural  de los pueblos y culturas nativas por parte del hispanocentrismo, el iberocentrismo y el latinismo tecnoburocrático y transnacional.  Dejar atrás tu ser histórico, cultural y espiritual: ¿cabe alguna construcción curricular participativa y protagónica bajo ese andamiaje del hispanocentrismo, del iberocentrismo o del latinismo,  tecnoburocrático tercermundano?  De  allí la necesidad del desmontaje de todo el andamiaje visible e invisible de esta unilateral dominación occidental. Grecorromana y judeo-cristiana. Alfa y omega de lo que es cultura y de lo que es y no es civilización, progreso, modernidad o desarrollo.

c-la ideología de los supuestos “pueblos nuevos”, pueblos sin pasado  del cual enorgullecerse, pueblos sin raíces o en todo caso, con las raíces en el aire. Ideología sustentada  entre otros por Darcy Ribeiro, aunque retractado de ella al final de su vida.  Aquí lo indio y lo afro pasa a ser  como diría alguien alguna vez “lo fácilmente prescindible y sustituible, que se confunde con lo banal de la vida cotidiana”.  Esto pretende decir que lo indígena y lo afro en  Venezuela o en América sería  algo “no esencial”. Algo “que no es” y que a lo mejor fue, pero en un  pasado remoto. Y que carece de actualidad histórica.

d-La ideología de los  llamados “pueblos emergentes”.-  Sostiene por ejemplo que  el  continente africano sufre una emergencia, que consiste en atravesar por un  supuesto  proceso de  des-tribalización  (forzada o voluntaria según los casos) para alcanzar el estatus de “Estados Nacionales”.-  Aunque esta  configuración histórico-cultural asignada a los países africanos y en general al continente, no estuvo para  Darcy  Ribeiro ese propósito, su neoevolucionismo sociocultural  le brindó en bandeja de oro y plata  la oportunidad del asalto a todas las potencias y  a las ideologías de conquista euronorteamericanas. Así como  en el  plano filosófico  José Manuel Briceño Guerrero –tal y como lo observó Ludovico Silva-   pudo  hacerle  el juego, entre otros  a  las invasiones imperialistas, bajo la justificación  de  la imposición de la  “razón segunda” de Occidente , como la fase del conocimiento supuestamente más cónsona con la era tecnoburocrática y los discursos de los Estados, de los movimientos políticos modernos, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial. Todo esto es parte hoy de la justificación ideológica y política de las fuerzas imperialistas norteamericanas  y europeas para  intervenir sobre el norte de África, incluso en Libia, país visto como todavía como “tribal”, “no maduro” para “la democracia” y sobre todo para  la vida “civilizada”, con un gobernante con mucho tiempo en el poder, pero sin preguntar por el tiempo del rey de España o de la reina de Inglaterra. Esto es el velo de humo para amparar ideológicamente  el asalto a las reservas internacionales de Libia, el petróleo y el agua fósil. Y a la debilitación y destrucción progresiva de la OPEP.

e-La supuesta “vida tribal” siempre  revive el planteamiento de un viejo “problema indígena”, como pasa con  el  pueblo palestino.  Procesar como territorios vacios  los espacios poblados por pueblos ancestrales que deban ser despojados por usurpación de conquista y colonización para apropiarse del  suelo y del subsuelo.

e.1.-Esta “vida  tribal”  como supuesta fase globalmente superada por el presente histórico, ayuda  a la justificación  ideológica para  el  intervencionismo de las potencias occidentales, pero  también para el bloqueo cultural y político hasta impedir la  solidaridad de otros pueblos y culturas, que supuestamente  -aunque también dominadas y oprimidas-  se encontrarían en una fase  de “civilización” o   “desarrollo” por encima  de esos “niveles  tribales” , de “primitivismo”, de “salvajismo” o  de “barbarie”.

e.2.-Dentro de todo este cuadro, el  espejo, espejismo o modelo  estaría  en  el llamado “primer mundo”, bajo el supuesto de superación global de todas  las sociedades del llamado segundo mundo, tercero y hasta cuarto mundo.  Sin embargo, se nos sigue ocultando la profundidad de la crisis estructural que  sacude  ese modelo llamado “países del primer mundo”.

Séptima Cuestión:   Para identificar los proyectos históricos de la dominación hay que ubicar la matriz ideológica de la dominación occidental, cómo opera, como se reacomoda en cada momento histórico, cuyo  desarrollo terminal es el capitalismo neoliberal que amenaza el equilibrio del planeta,  la continuidad de la vida y de la especie humana. Esta matriz se caracteriza por propiciar una conquista descomunal no sólo de los seres humanos, hombres y mujeres, sino también como una conquista  avasallante de la naturaleza, de todos los seres vivos y de los elementos naturales que sostienen la vida: Sustituir la biósfera por una tecnósfera. Hasta romper toda relación de equilibrio con  la madre Tierra y con el cosmos.

      Esto ha  llevado a los pueblos  y movimientos indígenas de Bolivia y Ecuador a la luz del fortalecimiento de los nuevos Estados Plurinacionales, a lo más originario de su quehacer filosófico, ideológico y político, ahondando en  las políticas comunales del sentido del Buen Vivir, reincorporando al proyecto a los afrobolivianos y  afroecuatorianos, entre otros sujetos  invisibilizados.- Y  cuyas filosofías del buen vivir guardan relación de complementariedad con todos los pueblos indígenas del mundo y particularmente con los de África. Donde los derechos ya no son solo humanos sino de todos los seres  vivos que sustentan la vida del planeta.  Esto sería no otra cosa que una praxis de simultánea meditación/ reflexión/acción de anticonquista, en sentido  particular y  global. Vale decir, una búsqueda filosófica del Buen Vivir del  Sur/Sur desde las originalidades y especificidades e intercambios socioculturales de cada pueblo. Y  lo cual abriría unas posibilidades de diálogo de civilizaciones entre  la  América Profunda y   África Profunda.  El  diálogo  entre África y América no  es ya sólo de  gobiernos y países al margen de sus pueblos, comenzando por sus pueblos  ancestrales de ambos continentes. Hablarían así nuestros continentes  desde el fondo de los siglos y milenios desde sus propias ancestralidades  pero con sentido preciso del momento histórico y  de la coyuntura mundial. En sintonía con todos los tiempos históricos. Donde hablen los silenciados en todas las conquistas. Los colonizados en todas  las  ocupaciones de fuerzas extranjeras. Y  las  independencias   de todas las latitudes y  de todos los tiempos, como en “Esa espiga sembrada de Carabobo” de César Rengifo. 

     Finalmente me pregunto: ¿Cuál puede ser la medida de un currículo para  afrodescendientes?  ¿Un currículo que guarde  alguna relación de continuidad con las filosofías indias del Vivir Bien o Buen Vivir. Entonces  recordé el final de UN CANTO DE GUAICAIPURO POR  HAITÍ, que un día terminé con  unas  palabras del  poeta  afroamericano  Aimé Cesaire. Y así encontré la medida exacta del  diseño  curricular   en una coyuntura de liberación y  de nueva Independencia:

Me hablan de “progreso”, de realizaciones, de enfermedades curadas, de niveles de vida elevados por encima de sí mismos.

-Yo (en cambio) hablo de sociedades vaciadas de sí mismas, de culturas pisoteadas, de instituciones carcomidas, de tierras confiscadas, de religiones ultimadas, de magnificencias artísticas aniquiladas, de extraordinarias posibilidades suprimidas.

Me bombardean con hechos, estadísticas, kilómetros de carreteras, de canales y de vías férreas.

-Hablo en cambio de millones de hombres arrancados de sus dioses, de sus tierras, de sus costumbres, de sus vidas, de la vida de la danza, de la sapiencia.

-Hablo de millares de hombres a los que hábilmente se les ha inculcado el miedo, el complejo de inferioridad, el temblor, el arrodillamiento, la desesperación, el lacayismo.

Me ofrecen el dato exacto de toneladas de algodón o de cacao exportadas, de hectáreas de olivo o de viñas plantadas.

-Yo hablo (en cambio) de economías naturales, de economías armoniosas y viables (sostenibles), plantadas a la medida del hombre. (Aimé Cesaire. Poesía. Casa de Las Américas. La Habana. 1969.) 
 

(*) Coordinador del Proyecto Intercultural Guaicaipuro

Asesor del Ministerio del poder popular para la educación.

Dirección General de Educación Intercultural de los pueblos indígenas y afrodescendientes.

[email protected] 


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