La talanquera

“Esta lucha nos da la posibilidad de convertirnos en hombres y en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana”         

      Che Guevara

Es una especie de baranda o puerta para cercar terrenos o potreros y los bienes y animales que en ellos se encuentren. Es decir: la propiedad.

De  tiempo acá en Venezuela se emplea el concepto del brinco de talanquera en el ámbito político, para representar cambio de banderías: “él o ella brincó la talanquera” o “ellos o ellas brincaron la talanquera”. Por lo general son otros los que brincan la talanquera y no se sabe de aquellos que internamente la brincaron hace tiempo.

Cuando el Che dice que el revolucionario es el escalón más alto de la especie humana, nos está enseñando que la obra revolucionaria por excelencia es el hombre y que quienes la comandan serán hombres y mujeres de alto nivel y valor ético. Los cuadros del pueblo son gente de principios insobornables, incorruptibles. Eso es un revolucionario.

Y cuando nuestro partido o nuestro Comandante nos presentan los candidatos escogidos por ellos o “por las bases” a los diferentes cargos de representatividad popular, tanto gubernamentales como deliberantes, cerramos filas con ellos disciplinadamente, muchas veces sin conocerlos o sin quererlos. Si el Comandante o el PSUV los proponen, debemos tener la certeza de que serán camaradas patria o muerte. Hasta que se demuestre lo contrario.

Ahora será otro gallo el que cante dado que se cierne la duda sobre todos y cada uno de los compatriotas escogidos para la batalla parlamentaria en los próximos años. Se evidencia la primordial importancia que tiene el nada despreciable sueldo, amén de las jugosas prebendas y prerrogativas. Es decir no estamos eligiendo a combatientes populares, sino a ociosos diletantes, sencillamente mercenarios quienes si se resbalan perderán sus privilegios y  canonjías.

Establecer medidas que prevean su exclusión de la Asamblea Nacional a aquellos Diputados que eventualmente brinquen la talanquera no es más que desmoralizarlos a todos ante los ojos del pueblo. Porque a fin de cuentas nunca se sabrá porque se mantienen allí, si por conciencia o por miedo.

¿Acaso se plantea la posibilidad de que el brinco de talanquera pueda ser de allá para acá? ¿De que cualquier Diputado de la oposición asuma la verdad del discurso revolucionario y lo positivo del proyecto y se pase a nuestras filas? ¿Qué pasará si ello ocurre? ¿Será expulsado también de la Asamblea por hacerse revolucionario? ¿Por qué mantener siempre  la expectativa de que serán los nuestros los que se vallan? ¿Será porque así ha venido siendo?    

 Los traidores han existido y lamentablemente existirán siempre a través de la historia y puede ser mucho y muy grande el daño que ocasionen a las luchas de los pueblos. Pero ello no puede ser la razón para presumir una potencial acción traidora a todos y cada uno de los camaradas integrantes de un organismo de la trascendencia estratégica de la Asamblea Nacional. Si así es para los Diputados ¿Qué dejamos para todos esos niveles intermedios de funcionamiento gubernamental, donde también se bate el cobre de la posible trácala cotidiana?

El socialismo es poder para el pueblo y moral revolucionaria. Y en ambos casos bien vale la pena correr los riesgos. Una premisa indispensable es creer en el pueblo y se creerá en él creyendo en sus representantes, no puede ser lo uno sin lo otro.

 Mil veces prefiero la posible traición de mis amigos que vivir desconfiando de ellos. 

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