Vigencia y justificación en le misión Sucre (1826-1828)

Pensamiento educativo de Antonio José de Sucre:

La misión Sucre se ha diseñado como la estrategia para romper, por la vía de la Educación Universitaria, los círculos de exclusión, consiste en incorporar a la Educación Universitaria, a todos los bachilleres que así lo deseen, de acuerdo con la Constitución (sin más limitaciones que las que derivan de sus aptitudes, vocación y aspiraciones). (Fundamentos Conceptuales de la Misión Sucre, 2003, p. 3).

Desde la creación de la Misión Sucre, surge la necesidad de justificar porqué esta misión tan importante debía lleva el nombre de “Antonio José de Sucre”. Al comienzo el presidente Hugo Chávez Frías afirmaba que Sucre era el joven de la independencia que con tan sólo  quince años se presentó en el Ejercito Libertador para servir a su patria.

Éste  joven  desde 1810 hasta 1830, en su corta y prolifera carrera  asumió responsabilidades de General, de Magistrado, de Legislador, Diplomática y Presidente de  Bolivia. Entre los más grande laureles con que la historia lo premia es haber obtenido el titulo de Gran Mariscal de Ayacucho y General en  Jefe del Ejercito Libertador. Uno de los aportes más importante que deja a la humanidad es el Tratado de Regularización de la Guerra,  que puso fin a la guerra muerte entre Venezuela y España,  y que fue aprobado en Trujillo, 26 de noviembre de 1820. Asimismo, deja un legado muy importante en Bolivia, y fue lo que podríamos llamar en la actualidad una Revolución Educativa. Sin embargo, el Mariscal no desarrolló en su obra escrita una tesis educativa, pero, en un largo proceso de revisión de sus archivos se puede constar la inmensa impotencia que éste le confiere a la educación como factor de conformación de la naciente republica boliviana, ademas, es reconocida por diferentes historiadores su vocación de maestro en la formación del Ejercito Libertador.

El 26 de mayo de 1826 el Congreso Boliviano  elige a Antonio José de Sucre Presidente de la República, comienza así, una de las más difíciles tareas que enfrentaría. Como gobernante de Bolivia organizó la Hacienda Pública y la administración general; independizó la Administración de Justicia; fundó hospitales escuelas y hospicios; revivió la minería y la agricultura; promovió la libertad de los esclavos y el reparto de tierras a la población nativa; publicó el periódico el “Cóndor”; estableció el sistema de correos con comunicación frecuente con Lima y Buenos Aires; llevó a cabo reformas en el régimen de la iglesia; respetó la libertad de expresión; indicó gestiones para que el Puerto de Aria fuese cedido a Bolivia y promovió la inmigración. (Silva Aristigueta, A., 1996, p. 60).

En su corto paso por la presidencia de Bolivia se sintió especialmente orgulloso de su la labor al beneficio de la educación pública, así lo deja asentado en su último mensaje como presidente, el 2 de agosto de 1828, en su mensaje a los Hijos de Bolivia:

La educación es lo que ha hecho más progresos. Los colegios quedan establecidos y marchan bien en todas las capitales de los departamentos, donde también se han abierto escuelas de enseñanza mutua que adelantan rápidamente, y entre ellas las hay para ambos sexos. Las escuelas primarias por el antiguo método se han multiplicado en las provincias y cantones. Para la enseñanza, el gobierno ha dado un plan de estudio análogo a la ilustración del siglo. Los establecimientos de beneficencia se han aumentado, y casi están completos los decretos. Necesitan sin embargo, perfeccionarse en su régimen, para que los acogidos a ellos sean mas útiles. Sus rentas, como las de la educación publica, son más que las que hubo esperanza de adquirir, pero los colegios necesitan aumento para dotar suficientemente a sus profesores, si es que ha de haberlos buenos y hábiles.

(D.C.B., II, 609-610)

Chuquisaca, 2 de agosto de 1828.

El historiador Salcedo Bastardo, J.L., en su prologo al libro de Mi Propia Mano (1981, XXI), describe a Sucre como  maestro, por su probado e incuestionable valor personal, por sus escrúpulos y por su extremada corrección como magistrado, por su inteligencia moral y política-grandeza: tangible en valentía consciente y serena, en patriotismo y odio radical contra la tiranía –cuando enfrenta como presidente del Congreso al militarismo fanático y disolvente, en el memorable duelo de principios que tuvo por forzada arena a la Villa del Rosario de Cúcuta en abril del aciago 1830.

Pero, el obsesivo afán de Sucre por la educación se hace manifiesto ya, en Quito, cuando en el ejercicio de sus funciones como primer Intendente del Departamento del Ecuador, decreta el 19 de septiembre del 1822:

Que uno de los objetos más importantes en que el gobierno quiere su atención es la educación pública lastimosamente atrasada en el departamento: que el medio más seguro de promoverla y dar impulso a los talentos que notoriamente distinguen a sus habitantes, es el exacto cumplimiento de las sabias leyes y beneficios decretos con que el soberano congreso y el supremo poder ejecutivo han provisto en toda la república útiles establecimientos: como colegios, casas de educación para atender a la ilustración de la juventud, progresos y adelantamientos de la ciencia; y bien convencido de que no es dable llevar a efecto en toda su extensión filantrópicas disposiciones y sin la activa cooperación de aquellos ciudadanos que por sus luces, patriotismo y conocimiento del país pueden coadyuvar eficazmente a este fin y de los que inmediatamente están encargados de presidir y dirigir los estudios y la educación y enseñanza pública, he venido a decretar lo siguiente: 

-Primero: Se crea una junta esencialmente destinada a entender en todos los objetos que tengan relación con la instrucción pública en la provincia de Quito.

-Segundo: Es atribución de esta junta proponer a la intendencia los medios que crea más fáciles y conducentes a poner en practica las leyes y decretos del gobierno sobre la materia; presentar un nuevo plan de estudios que haga progresar la ilustración, exponiendo por tanto sus observaciones acerca de las reformas que deben hacerse en el que sigue ahora, a fin de abolir los abusos que se hayan introducido, y corregir los defecto que se noten en el método que rige; entender en el arreglo que se ha meditado dar a los dos colegios reuniéndolos en el solo edificio que se les ha destinado, disponer sus más cómoda distribución y activar todo lo que contribuye a la más pronta organización del nuevo plan de estudio que sea lo más posiblemente practicable…denunciar al gobierno las capellanías de jure devoluto que por un decreto de él, están mandadas a aplicar a la educación pública… la junta medite y proponga la adjudicación de algunos otros fondos y arbitrios que sirvan a dotar las cátedras y proveer a los demás gastos que deban hacerse a fin de que la Universidad, los colegios y todo establecimiento literario se ponga en pie de arreglo, orden y prosperidad que haciendo florecer las artes y las ciencias nos de en esta parte la importancia a que justamente podemos aspirar…(A. S., II, 481-482).

Es importante destacar el contenido eminentemente educativo, que se desprende del análisis de éste decreto: en primera instancia persigue propagar la educación pública esencialmente para contribuir a la búsqueda de los talentos naturales propios de los individuos de la colectividad. Además, propenderá esta educación la ilustración de la juventud, adelantar los progresos en las ciencias y en las artes; también lleva implícito una exhortación al conjunto de personalidades sin exclusión alguna, que por sus luces, patriotismo y conocimiento hagan posible tal cometido.

A través de este documento pide leyes que garanticen el progreso de la educación pública, transformando la estructura vigente a los efectos de erradicar los males que padece tan atrasada instrucción. Para ello, propone modificaciones sustanciales al plan de estudios, al método y la recaudación de recursos materiales; que conlleven al orden y a la prosperidad en las universidades, los colegios y los establecimientos literarios encargados del florecimiento de las artes y las ciencias y todo lo que implica el hecho educativo.

Antonio José de Sucre, en su esfuerzo por modificar la instrucción en el Ecuador, insiste reiteradamente en recopilar información sobre el estado de la educación, con esto buscaba obtener las herramientas necesarias para diseñar un plan de acción que le permitiera planificar y organizar todo lo referente a la administración educativa.

Exigencias que plantea en los siguientes términos:

La contestación de ustedes del 17 de setiembre no es correspondiente a los objetos sobre que yo he preguntado en mi comunicación relativa a que ustedes me informen sobre las escuelas del cantón. En uno de sus párrafos se dice “En todas las demás parroquias hay escuelas privadas pagadas por los discípulos”. No es esto lo que yo quiero saber, sino que me diga materialmente cuantas escuelas hay, en donde están, quienes son los maestros, qué enseñan, qué es lo que ganan, de dónde se les paga, que método de enseñanza se observa, etc., pues me ha sido muy doloroso conocer el poco interés del cabildo por el bien público como se demuestra de la insulsa, insignificante, y mal explicada razón que me se ha remitido, cuando el pueblo a quien representa esa corporación exige mejor método, y más cuidado y aplicación en promover todo lo que conduzca a su propiedad y adelantamiento.(P.V.de A.J.S.,40)

Carta a los señores del Cabildo de Otavalo

Quito, 21 de setiembre de 1822.

Prevalece en estas líneas, el marcado interés de Sucre por mantenerse informado acerca de la situación educativa : desea conocer el número de escuelas, la cantidad de maestros, el método de enseñanza por el cual se rige la instrucción; tales requerimientos nos inducen a pensar que poseía conocimientos en torno al proceso educativo, y en este sentido, le confieren autoridad para hacer demandas precisando, por ejemplo, el método de enseñanza; no cabe duda de que estaba plenamente consciente de la situación de atraso de la educación del momento; y asimismo, atiende las deficiencias vinculadas al aspecto económico de los docentes. Por otra parte, se preocupa por estudiar su perfil, por ello solicita información sobre quienes son los maestros que enseñan. Con estos datos, pretendía tener una mejor visión, mucho más objetiva del panorama educativo sobre el cual esta llamado a actuar.

A Sucre le inquietaba la poca receptividad que muestran los entes gubernamentales por atender el bienestar público, y les exige que en su carácter de representantes del pueblo le dispensen un mejor trato, permitiéndoles así, alcanzar la prosperidad económica y el adelantamiento de los conocimientos. Además, habla de dotar suficientemente a los maestros, con ello deja entrever la importancia que concede al fenómeno educativo, mediante el cual se transmite el conocimiento: “si es preciso preparar al receptor para que la emisión resulte satisfactoria, de igual modo necesita de todo el concurso del Estado el emisor, que será el que traspasa su saber”.

Las  ideas de Sucre, están cargadas de una honda preocupación por el sentir patriótico, humanitario y pedagógico. Es por ello que responde a la realidad educativa de Bolivia con una política educativa expresada a través de su ideario:

La educación es el origen de los buenos magistrados y ciudadanos. (P.V. de A.S.J., 54)

Decreto

La Paz, 11 de marzo de 1825

Traslucen en esta idea la importancia que le otorga a la educación del individuo; de acuerdo con su estricto proceder, primeramente como ciudadano y después como magistrado, y utilizando a la educación como la palanca impulsora de sus acciones; reclama Sucre una condición “ sin equa non” para ser un buen ciudadano y buen magistrado, “fundamentar sus principios en los sólidos valores inculcados a través de la educación y que le imponen desempeñar sus funciones con justicia y equidad en el curso de los actos de su vida de servidor a la patria en su condición de ciudadano; y a la justicia en su condición de magistrado”. Dependerá entonces, de la educación el progreso y el adelantamiento futuro de las repúblicas.

En Sucre se evidencia una gran pasión por la instrucción y la enseñanza, para él educar es mas importante que cualquier otra función a la cual se puedan dedicar los representantes del gobierno; incluso, es capaz de anteponer dicha tarea a sus ocupaciones militares.

Por eso afirma:

Tendré más placer de dejar en esa cuidad un establecimiento provechoso a las luces que los servicios que le he prestado en el ejercito.

(P.V. de A.J.S., 57)

Chuquisaca, 7 de mayo de 1825.

Si yo fuese V. Vendría de Presidente de la Paz, por el año que el Libertador está en el Alto Perú (Bolivia), por ocupar este tiempo en forma escuelas, colegios y establecimientos de educación pública, pues esta provincia es bien rica y ofrece aun inmenso campo al que quisiera trabajar en su beneficio.(P.V.de A.J.S., 62)

La Paz, 16 de septiembre de 1825.

La Educación Publica encuentra en Sucre un gran aliado, porque dentro de las metas que se propone en la nación boliviana, esta la de instaurar un régimen educativo basado en un estamento social, cuyo objetivo primordial iba dirigido a democratizar la educación, para de esta forma llegar a toda la geografía y a todos los estratos de la sociedad y en especial a la población aborigen.

En este sentido afirma:

Sobre todo en educación pública necesita un genio benéfico, y yo me prometo que Cochabamba recibirá de S.E. el Libertador todos los establecimientos que hagan su prosperidad. (D.C.B., I, 267)

Cuartel General de Cochabamba, 9 de julio de 1825.

Sucre buscaba por todos los medios mejorar las condiciones de la enseñanza pública, para ello, en la Memoria presentada a la Asamblea Deliberante, en Chuquisaca el 6 de agosto de 1825, en su instilación, cuyo oficio era el de General en Jefe del Ejército Libertador, encargado del Alto Perú, establece:

Me he limitado a recoger los materiales que faciliten al poder supremo la propagación de la enseñanza pública en las provincias. La creación de una universidad en La Paz, se hará sin duda por los medios que se van tomando para ello; el colegio de aquella cuidad seria mejorado con la creación de nuevas cátedras prohibidas por el sistema colonial, y aún sería posible establecer otro. Los colegios de Chiquisaca deben adelantarse del mismo modo, y a uno de ellos, a quien falta rentas, proporcionarle suficiente. En Cochabamba, Santa Cruz y Potosí se ha mandado trabar en el proyecto de establecer colegios que compitan con los de Chuquisaca y la Paz. En Potosí y la Paz se podría crear, además, una dirección de minería y una escuela de mineralogía, para la cual están pedidos los informes necesarios. Para estos establecimientos se necesitan fondos considerables; pero los hay bastantes en los departamentos, si la autoridad legislativa, a quien corresponde, da los decretos necesarios a cuyo objeto se le someterán documentos que ilustren para resolver. (D.C.B., I, 291).

Chuquisaca, 6 de agosto del 1825.

De este documento se desprenden grandes enseñanzas en lo que respecta a las políticas educativas implementadas por Sucre en Bolivia, en éste se demuestra el deseo de propagar la Educación Pública en todas las provincias que conformaban la región altoperuano. Contempla mejoras en lo que atañe a las cátedras existentes implanta las llamadas cátedras prohibidas por el sistema colonial, pues éste sabia que mejorar las condiciones sociales y fermentar el desarrollo, tanto económico, como el de la causa republicana, se debían propiciar avances en materia que encausaran la conciencia del ciudadano hacia la patria y a la condición de régimen democrático y soberano en el cual reinaran los principios de libertad, justicia e igualdad.

Cuenta el historiador Rumazo González, A. (1983, 165), que Sucre exigió para los colegios un reglamento orgánico, oficializando el Tratado de ideología Destutt de Tracy.

El articulo 94 rezaba: “La ideología se estudiará dividiéndola en cuatro exámenes por la obra de Destutt de Tracy. El 1º será de ideología propiamente tal; el 2º de la gramática en general; el 3º de la lógica, y el 4º del tratado de la voluntad”. También, se ordenaba cursar la filosofía del eminente enciclopedista francés Pablo Enrrique Holbach, y conocer las doctrinas de Jeremías Bentham, padre del utilitarismo…

Los elementos de ideología del filósofo francés Destutt de Tracy, lograron gran influencia en toda América…al haberlo impuesto Sucre, cabe suponer que lo conocía y le daba un valor exacto y fundamental…dice Tracy: “La teologia es la filosofía de la infancia del mundo; ya es hora que deje el sitio a la de su edad de razón…”

Según estas afirmaciones, podemos expresar que los ideales de Sucre estaban fundamentados en los principios de la razón, así como el liberalismo de los hombres de la revolución independentista.

Patentiza Sucre, en ésta Memoria su actitud positiva en lo concerniente a proveer a los establecimientos de los recursos económicos necesarios financieros para su funcionamiento. Cabe destacar, su categórica decisión de implantar estos establecimientos en todas las regiones del país, con el fin de competir en igualdad de condiciones con los de Chiquisaca y la Paz.

En la búsqueda por desarrollar la nación, tanto en lo económico, como en lo social, propone además la creación de una escuela de mineralogía, para atender las necesidades de este ramo, y debido a que en esta vasta región se encontraban los más ricos yacimientos de plata y otros metales. Se advierte de este documento su preocupación por todos los niveles de la educación pública exigiendo establecimientos universitarios y colegios en todas las provincias de Bolivia.

Pero su empeño por establecer instituciones de enseñanza pública, no se quedó en simples promesas, sino que, ya encargado de la Presidencia de Bolivia, en enero de 1826, y atendiendo al decreto general por el cual se establece que el primer deber del gobierno, es dar educación al pueblo sobre un plan uniforme y general, dictado por el Libertador Simón Bolívar, en su carácter de Presidente de Colombia el 11 de diciembre de 1825.

Apegado a tales disposiciones, Sucre revela:

Estoy trabajando en la planificación de todos los decretos…me prometo que serán ejecutados breves, a lo menos aquellos más esenciales sobre la educación pública. (D.C.B., II, 16).

Chuquisaca, 27 de enero de 1826.

Sucre considera a la educación, como el servicio que debe implementarse con mayor celeridad, pues de ella depende la disposición de la sociedad para reconocer los deberes y derechos que le proporcionará el nuevo régimen, y por ende su administración de gobierno, por lo que manifiesta:

Persuadido que un pueblo no puede ser libre, si la sociedad que lo compone no conoce sus deberes y derechos, he consagrado un cuidado especial a la educación pública…la sociedad boliviana que ha de suceder a la que ha luchado por la independencia, será el mejor apoyo de la libertad de vuestra patria. (D.C.B., II, 156).

Chuquisaca, 25 de mayote 1826.

Reafirmando su convicción de trabajar en pro de la elevación de la educación pública, comienza a redactar los decretos:

Se planificará el colegio de ciencias y artes en la ciudad de Cochabamba, conforme al Supremo decreto del 11 de diciembre último, ley número diez y ocho. Por ahora se pondrán en este colegio siete cátedras, a saber: una de lengua castellana y latina; otro de oratoria, elocuencia y oratoria; otra de medicina; otra de botánica y agricultura; otra de filosofía moderna; y otra de moral, derecho natural, civil y de gentes, haciendo particular estudio de la constitución y de las leyes de la republica. (D.C.B., II, 25)

Decreto.

Chuquisaca, 3 de febrero de 1826.

La importancia de este decreto radica, en que pone de manifiesto el interés por mejorar la calidad de la enseñanza en lo que respecta al avance de las ciencias y las artes; que coloque al ciudadano a la altura de los nuevos cambios culturales, a si como, formar la conciencia y el respecto por las leyes de la república.

En el colegio de huérfanos de Cochabamba se reunirán todos los huérfanos del departamento… En el mismo se organizarán las escuelas primarias de la capital… Además de los oficios mecánicos que se enseñen en este colegio, habrá las escuelas necesarias de primeras letras, en que también se aprendan los principios de la aritmética y los de religión. Se procurará que también haya escuelas de dibujo y de pintura. (D.C.B., II. “

Decreto.

Chuquisaca, 4 de agosto de 1826.

El decreto para huérfanos, establece aportes importantes a la educación de la época, es decir, no sólo se aprenderán oficios que le garanticen la subsistencia al desprotegido, sino también, instrucción en las áreas de lectura, escritura, matemáticas, dibujo, pintura y principios religiosos. También funda escuelas para huérfanas:

En el colegio de huérfanas de Cochabamba se recogerán las niñas más pobres que, por no tener padres ni parientes que cuiden de su educación, necesitan del amparo del gobierno. (D.C.B., II, 32).

Decreto.

Chuquisaca, 6 de febrero de 1826.

En estas escuelas las huérfanas aprenderían a defenderse en la sociedad, con los mismos conocimientos de los huérfanos, y ademas de la enseñanza de los oficios  que correspondan a una madre e familia.

Asimismo Sucre decreta escuelas primarias en todos los cantones del departamento de Cochabamba, con el fin de expandir la enseñanza a todos los rincones de la ciudad:

Se establecen escuelas primarias en todos los cantones de Cochabamba y en ellas se enseñará a leer y a escribir, algunos principios de aritmética y los de religión. (D.C.B., II, 36).

Decreto.

Chuquisaca, 8 de febrero de 1826.

Pero el establecimiento de estas casa de estudio no se circunscribirán sólo a los predios de la ciudad de Cochabamba, sino que, es extenderán a toda la geografía y cantones de las provincias que conformaban el territorio boliviano, es decir Cochabamba, Potosí, La Paz y Santa Cruz.

 En este particular se puede afirmar que Sucre en su afán por alcanzar los adelantos en materia educativa, no escatimó esfuerzos. Una de las mas grandes enseñanzas que se desprenden del ideario de Antonio José de Sucre, es la concerniente a las políticas educativas innovadoras y de inclusión, que se adoptarían para rescatar a la población aborigen, que conforme a su entender era la mas desprotegida. Al respecto expresa:

Los indígenas, esta parte originaria de nuestro pueblo, la más digna del goce de los beneficios de la independencia, oprimida todavía por la costumbre de humillarlos, han sido rescatados en gran parte de los ultrajes con que eran tratados; pero ellos no están aún en la dignidad de los hombre…su abyección en tres siglos de esclavitud los han sumergido en los males de que sólo podrá sacarlos la protección del cuerpo legislativo, y la ejecución de la medidas y decretos del Gobierno en su favor y en el de su educación. (D.C.B., II, 156).

Mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia.

Chuquisaca, 25 de mayo de 1826.

…los indígenas, cuya educación reclama particulares atenciones del gobierno…obtendrán todos ésta gracia por el mismo gobierno. (D.C.B., II, 26)

Decreto sobre el establecimiento de colegios de ciencias y artes de Cochabamba.

Chuquisaca, 3 de febrero de 1826.

Para Sucre proporcionarle educación al aborigen era una cuestión de justicia, pues había que resarcirles con creses los años de abandono y maltrato a los cuales les sometió el régimen colonial. También consideró el Mariscal, que siendo ésta la masa más numerosa de la población, era justo que obtuviese las herramientas para desarrollarse en la sociedad que él soñaba y que a su vez le concedería la calificación de ciudadano.

Pero el concepto educativo manejado por sucre, no de limitó tan sólo a la instrucción de los huérfanos, huérfanas y población autóctona, sino también a la de los soldados del ejercito. En consecuencia, afirma:

El batallón de “La Paz” va arreglándose muy bien, y he dado todas las disposiciones para que aun los soldados aprendan a escribir, puesto que él que ha de ser el plantel para las clases inferiores de toda la infantería de la Republica. (P.V. de A.J.S., 67)

Chuquisaca, 11 de mayo de 1826


Juzgando que un ejército sin moral es más perjudicial que útil a una sociedad, he refundido los cuerpos militares que existan en planteles, que serán base dentro de un año para toda la fuerza armada necesaria a las guarniciones de la Republica en estado de paz. (D.C.B., II, 158)

Chuquisaca, 25 de mayo de 1826.

…En el noble anhelo de difundir la enseñanza primaria, ordenó el 31 de agosto de 1826 que en cada cuerpo de línea haya una escuela para sargentos y cabos y otra para soldados, y que ningún soldado que no sepa leer ni escribir pueda ascender, en tiempo de paz, a sargento y cabo. (Pinilla, S., 277)

Sucre aspira que todos los integrantes de la sociedad boliviana se identifiquen y participen en la transformación de la nueva Republica. A este proceso no escapa el soldado, es mas, con su valiosa incorporaron y a través de la formación que recibirían en tiempos de paz servirían en el futuro al ejército como fieles transmisores del conocimiento.

¡Qué grande es el deseo de Sucre por llevar la educación a todos los ciudadanos que conforman la sociedad boliviana!

La preocupación de Sucre por garantizar el derecho a la educación es tan trascendental, que a través de su pensamiento y acción no desecha ningún tipo de política para conseguirlo. Para ello ejecuta:

…los extranjeros, cuya ocupación en Bolivia sea la instrucción y enseñanza pública, serán más considerados para obtener la carta de ciudadanía. (D.C.B., II, 50)

Chuquisaca, 24 de mayo de 1826.

No se ha encontrado un gobernante, que ponga mayor énfasis en difundir la enseñanza publica; es tan amplio su pensamiento que por su conducto invita a todo aquel con deseos de participar en esa revolución educativa; que a cambio de sus servicios por la causa de la educación publica, se le otorguen todos los beneficios y garantías sociales, además de recibir como compensación su carta de ciudadanía.

Hasta aquí consideramos los valiosos aportes dejados por Sucre, a través de decretos y documentos que así lo confirman, ahora nos ocuparemos de los valores éticos y morales que encierra su ideario sobre la educación, y que le dan sentido al deber ser de su pensamiento educativo:

…la educación es un caudal mucho mejor que los bienes de fortuna. (A.S.J., VIII, 174)

Potosí, 16 de febrero de 1826.

El gobierno espera que las decisiones que se tomen sean marcadas con el sello de la cultura moral y de la libertad de este siglo. (D.C.B., II, 363)

Chuquisaca, 13 de julio de 1826

Los pueblos pierden la memoria del bien cuando no son bien ilustrados. (P.V. de A.J.S., 76)

Chuquisaca, 27 de diciembre de 1826.

La virtud más bien se inspira que se manda. (A.S., XII, 103)

Chuquisaca, 18 de diciembre de 1827.

Mi conducta es clara como la luz, y mi alma ha sido formada por mis principios, y estos por mi educación. (A.S., XIV, 91)

Quito, 20 de octubre de 1828.

La educación política de los pueblos no se hace sino por medio de tristes ensayos. (A.S., XIV, 229)

Bogota, 22 de enero de 1830.

 Para Sucre el deber ser de la educación, representa la formación de un ciudadano con principios éticos y morales, que forman en él amor a las instituciones y a su patria; que le garantice al hombre su desarrolle en sociedad; que siembre el respeto por sí mismo y por los demás; que le enseñe a valorarse como ser humano; que les forme principios de honestidad y bondad. Es decir, el estado tiene el deber de educar al pueblo por medio de sus instituciones educativas, para que éstas formen mejores ciudadanos, bien decía Sucre: “La educación política de los pueblos no se hice sino por medio de tristes ensayos”.

Sucre finalizó la presidencia de Bolivia, el 2 de agosto de 1828, con su mensaje a los Hijos de Bolivia. En este mensaje, formula las siguientes afirmaciones acerca del estado de la educación pública:

La educación es lo que ha hecho más progresos. Los colegios quedan establecidos y marchan bien en todas las capitales de los departamentos, donde también se han abierto escuelas de enseñanza mutua que adelantan rápidamente, y entre ellas las hay para ambos sexos. Las escuelas primarias por el antiguo método se han multiplicado en las provincias y cantones. Para la enseñanza, el gobierno ha dado un plan de estudio análogo a la ilustración del siglo. Los establecimientos de beneficencia se han aumentado, y casi están completos los decretos. Necesitan sin embargo, perfeccionarse en su régimen, para que los acogidos a ellos sean mas útiles. Sus rentas, como las de la educación publica, son más que las que hubo esperanza de adquirir, pero los colegios necesitan aumento para dotar suficientemente a sus profesores, si es que ha de haberlos buenos y hábiles. (D.C.B., II, 609-610)

Chuquisaca, 2 de agosto de 1828.

Con dicho mensaje, se despide Sucre de su hija, la patria fundada por él, pero revela su preocupación por no haber llevado a cabo todos los proyectos que con relación a la educación pública se había planeado; también se muestra inquietado por la dotación y financiamiento de estas obras sociales pues, dice que para hacerlas mas eficientes sus maestros necesitan una buena dotación.

Concede Sucre a las instituciones una importancia fundamental, en el sentido de que ellas representan y son la imagen del Estado, ademas son el centro del poder, por lo que deben estar solidamente constituidas por fundamentos que solo la educación podría proporcionarles.

En ese momento, dichas instituciones, se hallaban mortalmente atacadas por intereses personales, mezquindades políticas que utilizaban el poder sin ninguna ética ni moral, es decir, conciencias gobernadas por una ambición ciega en detrimento de la propia nación.

Se lamenta Sucre, pues a sabiendas de que es la educación la solución más idónea, sus virtudes no lograran solventar inmediatamente tal situación, sino que reportarán resultados positivos a largo plazo.

 Por ello expone:

Nuestros edificios políticos están construidos sobre arena: por más solidez que pongamos en las paredes, por más adornos que se les hagan no salvamos el mal de sus bases. Es la mayor desgracia conocerlos y no poderlo remediar.

(D.C.B., II, 459)

Chuquisaca, 19 de septiembre.

Sucre se despide de Bolivia, con la satisfacción del deber cumplido:

Concilié los ánimos, he formado un pueblo que tiene leyes propias, que va cambiando su educación y sus hábitos coloniales, que esta reconocido de sus vecinos, que esta exento de deudas exteriores, que solo tiene una interior pequeña y en su propio provecho, y que dirigido por un gobierno prudente será feliz. Al ser llamado por la asamblea general para encargarme de Bolivia, se me declaró que la independencia y la organización del estado se apoyaban sobre mis trabajos; para alcanzar aquellos bienes en medio de los partidos que se agitaron quince años y de la desolación del país, no he hecho gemir a ningún boliviano; ninguna viuda, ningún huérfano solloza por mi causa; he levantado del suplicio porción de infelices condenados por la ley, y he señalado mi gobierno por la clemencia, la tolerancia y la bondad. (D.C.B., II, 617-618)

Ultimo mensaje del General Sucre.

Chuquisaca, 2 de agosto de 1828.

Del contenido de este documento se infiere una extraordinaria capacidad en Sucre para concordar muy bien su objetiva condición de administrador, con la del fanático educador, con la del ente espiritual profundamente humano: el concilio los ánimos, obtuvo bienes indiscutibles pese a los partidos que interpusieron sus consignas durante quince años. Ademas, de tal satisfacción del deber cumplido como Administrador y como Magistrado, se encuentra la de Padre, como Padre de la Patria, cuando dice que en su gobierno el no hizo llorar a ninguna viuda, ni sollozar a ningún huérfano, sino todo lo contrario, pues logró levantar del suplicio a numerosos infelices pues su gobierno poseía tres hermosas virtudes: la clemencia, la tolerancia y bondad.

Conclusiones:

En el transcurso de este estudio se puede observar como éste personaje mantiene su justificación y vigencia, cuando por sus actos y pensamiento establece la educación de los pueblos como única formula  para que éstos se desarrollen y desarrollen la democracia. La inclusión de todos los sectores fue y sigue siendo el principio fundamental de la educación. Sin la toma de consciencia de este principio la sociedad lamentablemente no avanzará y el socialismo del siglo XXI, no fundará las bases sólidas que necesita para mantenerse en el tiempo.

También, podríamos decir que la municipalización de la educación era importante en el gobierno de Sucre, cuando plantea que las universidades deben establecerse en cada provincia  y las escuelas debían fundarse en todos los cantones de la patria, lo que  suponía orientar la educación hacia lo regional.

Asimismo, la universalización de la educación podríamos encontrarla en el gobierno de Sucre, cuando éste establece el ingreso a todos los sectores de la sociedad a la educación desde los aborígenes hasta las mujeres de la época sin establecer limitaciones. Además, la educación de la época y la de ésta debe estar actualizada sobre los avances de la ciencia y la tecnología que permitan asimilar los cambios culturales a la sociedad. Para Sucre la educación pública era la herramienta más eficaz para erradicar los males de aquella sociedad, para la nuestra sigue siendo nuestro mayor reto, hacer de la educación pública la herramienta de calidad, que prepare al ciudadano (a) desde una perspectiva ideológica, científica y axiológica que le permita contribuir al crecimiento de la patria de una manera consciente y decidida sobre  la defensa de sus recursos naturales, el patrimonio cultural y su soberanía.

Es así que,  después de recorrer las ideas que sobre el aspecto educativo se planteaba Sucre en la creación de la hija predilecta de Bolívar, no nos queda mas que afirmar que ningún nombre más indicado para representar esta Misión, que el del Abel de Colombia, como lo llamo nuestro padre el Libertador al enterarse de su muerte en Berruecos el 4 de Junio de 1830.

Referencias

  • González Paredes, A. (1998). Sucre y América. Caracas Universidad José María Vargas.
  • Lecuna, V. (1995). Documentos Referencias Creación de Bolivia (t.I). Caracas: Edición de la Comisión Bicentenaria del Gran Mariscal Sucre.
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