Bicentenario y día de la Afro-venezolanidad

José Leonardo fue sudor de negro y cacao cuando batía el melao para echar al español que después se volvió gringo y aquí lo tenemos hoy…

Más que una aproximación, es el reconocimiento de la existencia de las culturas que han dado forma a nuestro carácter y a nuestra identidad como pueblo. Hablar de cultura es decir, formas y manera de ser y de hacerse, claro está, desde la visión emancipadora, qué rasgos desde esa cultura nos sirve para liberarnos del yugo invasor al que fuimos y seguimos siendo sometidos.

Sin nuestros abuelos africanos nos legaron esa cultura de resistir, también nos legaron el deseo de libertad, desde el sometimiento a la posibilidad emancipatoria. De allí que pusieron todo su empeño en las formas de desmarcarse y romper con el dominio anterior y el actual desde nosotras y nosotros sus descendientes.

Los esclavizados africanos, en principio trajeron todo el imaginario cultural, el lenguaje, las costumbres, sus visiones del mundo, la tierra, sus expresiones vinculadas al hecho de la siembra, la vida, es decir todo un bagaje que fue totalmente desconocido y, en desconocimiento transitó por toda la colonia, la república, la dictadura, la democracia representativa y… aún en nuestra revolución.

El legado de ser gente, de ser colectivo, familia fue negado como derecho y durante la colonia el esclavizado, osea nuestros abuelos, fueron sometidos a la visión que el europeo trajo, dando así a los hechos de transculturación e imposición de una cultura sobre otra, la imposición de manera permanente a partir de los discursos, las palabras y los hechos desde la visión de “no ser gente”, “no tener alma”, “ser negro”, “ser esclavo”, “la compra de conciencia” todo esto se fue introyectando hasta el cansancio, dejando entonces los legados del racismo, la discriminación, la intolerancia, la competitividad, la distancia ente hermanos, todo esto con la finalidad de evitar el desarrollo de la conciencia colectiva y la posibilidad del desarrollo emancipatorio dentro de una sociedad feudal y luego burguesa en todos sus matices.

El sistema capitalista ha repetido esto a través de su evolución histórica, en todos los momento de nuestra historia se repite el desconocimiento de la base civilizatoria africana en el país, se tiende a meter todo en un mismo saco, a inducir su invisibilización y a callar su presencia. ¿Por qué?

Muy sencillo, se sigue manteniendo la visión invasor, que dejó bien metido en nuestro imaginario, en nuestra mente de que los africanos no existen y sus descendientes menos, y que ser venezolano es una suerte de mescolanza que nos pone a todos cerca del eurocentrismo, es decir mas cercano a la estética y patrones de belleza del europeo invasor y afines.

Pero, a esta perversidad y exclusión consciente o no, le han salido al paso, los mismos africanos con sus ideas de emancipación, de hecho muchos países africanos sometidos comenzaron a liberarse a partir de los años setenta aproximadamente, con el despertar y la visión de que la africanización es un punto de honor en todo este marasmo de vida, no menos podemos hablar de los afrosdescendientes Abyayalanos, los hijos e hijas o descendientes de aquellos hombres y mujeres despojados de su territorio y traídos a estas tierras de América, los cuales inquietos y rebeldes optaron por definir y escribir las paginas de la historia aun invisibilizada hoy.

Fueron muchos los descendientes afros en nuestra América los que estuvieron al lado de libertadores y libertadoras y originarios, pero también la sobrevivencia que significó estar en sociedades esclavistas y excluyentes marcó muchas de nuestras formas de actuar y de percibir la realidad.

El cimarronaje fue prueba de esta forma de insurgir, y de no dejarse vejar, de conquistar la dignidad, el amor a la libertad, pero también dentro del cimarronaje la sapiencia de saberse conducir en espacios pocos favorables, donde hemos aprendido que las intenciones, los intereses siempre han estado al lado del poderoso o del que tiene algún puesto de poder y no del mas desposeído.

El no dejarse someter, la rebeldía, la terquedad, es parte de ese legado y carácter del cimarrón y la cimarrona heredado de nuestros abuelos africanos y sus descendientes, ese carácter de no dejarse embaucar, la comprensión del medio, el desarrollo de la habilidad para trabajar entre los intersticios, determinar en que momento se juega a favor de las causas del sometido, de la justicia, la ensoñación, la sonrisa, la fuerza del espíritu, el temple, la contemplación, el amor, la palabra, el bastimento, la sapiencia ancestral de los africanos es parte de los legados que hemos recibido.

Desde esta perspectiva también existen los estudios y sistematizaciones de autores latinoamericanos y venezolanos como Jesús Chucho García, Jorge Guerrero Veloz, Nirva Camacho, Enrique Arrieta, Yolimar Álvarez, Juan Ramón Lugo, Fulvia Polanco, Saúl Ribas entre muchos y muchas que conforman la red de organizaciones afro, los y las cuales desde hace 19 años han generado todo un amplio espectro de lo que ha sido los aportes culturales de los afros en nuestro país.

Existen sus aportes en el terreno educativo, los podemos resumir en las distintas publicaciones y documentos que dieron conocer a muchos y muchas de nosotros y nosotras que las raíces étnicas afro, estaban ahí, vivas y a la espera de ser reconocidas y ocupar un espacio en la política, en la educación, en la sociedad, en los libros y en la boca nuestra.

La lucha ha sido desde ese cimarronaje que plantea la persistencia y la articulación, la escritura, los vínculos con movimientos sociales, instituciones para permanecer en el tiempo, en la historia, en la memoria de todos y todas, tal y como lo demandaron nuestros abuelos africanos y africanas traídos desde lejos.

Desde el plano curricular los aportes de estos autores, han generado políticas públicas, se han hecho espacio en las leyes, han generado reflexiones en torno a la pedagogía de la oralidad, pedagogía de la resistencia, la construcción y desarrollo curricular a partir de lo local, lo presente, lo pasado aun presente en las tierra venezolanas donde habitamos, las indagaciones de los contextos para construir temas pertinentes a la educación afrovenezolana como la gastronomía, los bailes, las celebraciones, las tradiciones, el lenguaje, el humor, las costumbres, los usos, la tierra, la vivienda, los gestos, y nuestros orichas, cuestiones estas muy presentes en nuestra cotidiana vida mas allá del pan y el circo.

La escuela desde esta perspectiva recobra el legado y la ancestralidad que debe permanecer en el tiempo y los maestros permitirse profundizar cada vez más la práctica pedagógica que recupere el espacio vital de la afrodescendencia y sus territorios donde quiera que se encuentren.

Otras de las investigaciones que han sido aporte de estos camaradas estudiosos es la historia de la independencia no contada aun, los aspectos que desde las costas de Aragua y otras, han pasado por alto en la historia burguesa, donde afros se conjuntaron con los libertadores para luchar en diversas formas en la gesta independentista.

Actualmente se desarrolla en las costas de Aragua la ruta bicentenaria “los Afros y Bolívar en la lucha por la emancipación”, pasan por allí semanalmente 90 estudiantes y estudiantas del Liceo José Luis Ramos, de Maracay para conocer los sucedido allí con Miranda 1806 y Bolívar en 1816, la relación de esta ruta con la expedición de los Cayos y el General Pettion en Haití, el decreto de la Abolición de la Esclavitud entre otras cosas bien interesantes que cuando uno la camina piensa entonces que las costas de Ocumare, sus pueblos tienen algo mas que licorerías, ruido, carros, basura y exhibición de nalgas… tienen en sus raíces los legados de libertad, lo que no se ha sabido a través del currículo, ni la escuela burguesa irresponsable que llevamos introyectada dentro, y por supuesto, lo que no ha querido saber la escuela burguesa aun apostada en las costas de Aragua teniendo esa historia y legados ancestrales allí tan cerca, entonces es una escuela que, tiende a desarraigar al afro de su territorio para que un día se vaya y no vuelva nunca mas…

Podríamos decir que desde la educación popular esta ruta bicentenaria esta completando la pata que le faltaba a la mesa toda vez que nuestra ley de educación nos obliga a construir pertinencia de los aprendizajes, lo geohistorico y la nueva escuela, caminando su historia y sus virtudes sociales.

La ruta abre la brecha para que la cultura afro siga presente y se reafirme junto con otras rutas y escuelas de la vida que transitan el camino revolucionario de revolucionarse, de allí que importante retomar nuestros referentes propios, que permiten orientar el camino para ser cada vez mas fuertes en las convicciones. Desde la diversidad que somos generar la unidad de propósito en la lucha contra los invasores que andan vivitos y coleándose en nuestra cotidiana causa revolucionaria haciéndonos instrumentos para destruirnos.

El 10 de Mayo se celebra el día de la Afrovenezolanidad, decreto aún, pues en nuestras escuelas se desconoce y poco se divulga, poca importancia se le dá. De ser decreto debe pasar a ser discurso consciente y acción permanente de los que en verdad asumimos cambios significativos en nuestra educación y esto va desde el ministro de educación hasta el último director o directora de escuela y nuestra sociedad comunal.

Con ello fortaleceremos la lucha y estaremos conscientes que la revolución bolivariana tiene tinte de africana también…

Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe

Movimiento Pedagógico Revolucionario

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