“Un imperio en declive”: el historiador Alfred McCoy analiza las agresiones de EEUU contra Venezuela, Irán y otros países

Jueves, 29/01/2026 12:47 PM

Alfred McCoy: Estados Unidos es un imperio en declive.
Credito: Agencias

Nos acompaña el reconocido historiador Alfred McCoy para analizar las amenazas del presidente Trump contra Irán, Venezuela, México, Groenlandia y otros países. McCoy señala que Estados Unidos es "un imperio en declive" que, a medida que pierde poder e influencia en el escenario mundial, sigue un patrón predecible de militarismo en el extranjero e inestabilidad política dentro del país. "La política estadounidense se está volviendo cada vez más retorcida e irracional", dice McCoy. "Creo que lo que tenemos que hacer es reconocer que somos un imperio en declive […] y es algo que continuará durante una década más, o dos, hasta que el poderío estadounidense finalmente se desvanezca".

McCoy acaba de publicar el libro "Cold War on Five Continents: A Global History of Empire and Espionage" (Cinco continentes en guerra fría: historia de los imperios y el espionaje en el mundo), acerca del impacto de las guerras imperiales indirectas entre Estados Unidos y la Unión Soviética en África, Asia y América Latina.

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Transcripción

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AMY GOODMAN: Esto es Democracy Now!, democracynow.org, el informativo de guerra y paz. Soy Amy Goodman, con Juan González.

A propósito de las amenazas del presidente Trump a Irán, Venezuela, México, Groenlandia y otros países, hablaremos durante el resto del programa con el renombrado historiador Alfred McCoy. Su nuevo libro se titula: "Cinco continentes en guerra fría: historia de los imperios y el espionaje en el mundo". Su artículo reciente se titula: "¿El fin del sueño americano en 2029?". McCoy es profesor de historia en la Universidad de Wisconsin en Madison.

Bienvenido de nuevo a Democracy Now! En su libro, usted describe el golpe de Estado de 1953 en Irán como un acto cuyas consecuencias se midieron a lo largo de décadas y condujeron directamente a la revolución de 1979. ¿Cuál es su opinión de lo que hemos visto con esta escalada de amenazas de Trump contra Irán, quien ha dicho que Estados Unidos podría intervenir militarmente en ese país, profesor McCoy?

ALFRED McCOY: Gracias, Amy.

Estados Unidos es un imperio en declive. Y si analizamos los últimos cien años, las lecciones de la historia son bastante claras. Los imperios en declive padecen de dos cosas: la primera es que padecen de algo llamado "micromilitarismo" internacional. Envían tropas al extranjero durante su agitado declive, pensando que algún tipo de intervención militar restaurará el poder global que se está escapando de sus manos. Y luego, a nivel nacional, la otra cosa de la que padecen es que cada imperio en declive durante los últimos cien años —el Imperio soviético, el Imperio británico, el español y todos lo demás— ha sufrido golpes de Estado. Y, por supuesto, tuvimos nuestro golpe de Estado del 6 de enero de 2021.

Y a medida que la política estadounidense se vuelve cada vez más convulsa e irracional, creo que lo que debemos hacer es ser conscientes de que somos un imperio en declive, y estamos lidiando con esta especie de irracionalidad, particularmente en el ámbito internacional. Y esto continuará durante una década o dos, hasta que, finalmente, el poderío estadounidense desaparezca.

JUAN GONZÁLEZ: Y, profesor McCoy, en relación con este imperio en decadencia, el Gobierno de Trump… el presidente Trump ha dicho que quiere aumentar el presupuesto militar en un 50%, de 1 billón a 1,5 billones de dólares. ¿Cómo encaja esto en la agitación de un imperio en decadencia, como usted lo describe? Y también, sobre este intento de reafirmar su control en el hemisferio occidental para, prácticamente, hacer del hemisferio una fortaleza contra el resto del mundo, ¿qué posibilidad hay de que eso tenga éxito?

ALFRED McCOY: Buena pregunta, Juan. En primer lugar, Estados Unidos ha sido, por más de un siglo, predominante en el hemisferio occidental, al menos en Norteamérica. E incluso con una reducida influencia global, Estados Unidos tiene la capacidad de ejercer la fuerza militar en el hemisferio. Que eso genere buenas relaciones con nuestros vecinos latinoamericanos es altamente cuestionable.

Pero, volviendo a su pregunta sobre esta retirada del ámbito global hacia el hemisferio occidental, se trata efectivamente de una decisión casi desastrosa. Ahora mismo estamos en una nueva Guerra Fría, una Guerra Fría entre Moscú, Pekín y Washington. Y el objetivo de la nueva Guerra Fría, tal como lo fue en la vieja Guerra Fría, es el dominio, el control sobre el vasto territorio euroasiático. La forma en que Estados Unidos ganó la Guerra Fría, y la ganamos sin lugar a dudas, fue que rodeamos el enorme continente euroasiático con una "cortina de hierro", y defendimos esa cortina de hierro con anillos de acero: armadas navales, aeronaves y, por encima de todo, alianzas militares, las alianzas de la OTAN en el extremo occidental de Eurasia y cinco alianzas militares bilaterales con Japón, Corea del Sur, Taiwán, Filipinas y Australia en el extremo oriental de Eurasia. Y Washington simplemente observó, mientras el bloque chino-soviético era contenido dentro de lo que se llamó la "cortina de hierro", y esperó que cometieran un error.

Y la Unión Soviética, como muchos imperios en declive, ejerció este micromilitarismo. Invadió y ocupó Afganistán en 1979. Y cuando el Ejército Rojo se retiró 10 años después de derramar sangre, maltrecho, fue incapaz y no estuvo dispuesto a intervenir cuando Europa del Este, los Estados satélite, se separaron, y la Unión Soviética se desintegró. Ese fue el fin de la Unión Soviética y el fin de la Guerra Fría.

Así que, claramente, mantener una posición en Eurasia, particularmente en Europa Occidental, es crucial para el posicionamiento geopolítico de Estados Unidos en esta nueva Guerra Fría. Y sobre la retirada de Trump de Europa y su efecto negativo sobre la OTAN, amenazando a Groenlandia, si eso sucede, el primer ministro de Dinamarca, un país que es miembro fundador de la OTAN, ha dicho que eso sería prácticamente el fin de la OTAN. Entonces, en muchos sentidos, Trump está perjudicando la influencia de Estados Unidos en Europa Occidental. Y eso constituye casi una rendición unilateral, en términos geopolíticos, en medio de esta nueva Guerra Fría. Por lo tanto, el repliegue hacia el hemisferio occidental simplemente no tiene sentido. Y las implicaciones de esto para el mundo son bastante significativas, porque tanto Rusia como China están expandiendo su dominio sobre el vasto territorio euroasiático, y eso amenaza la estabilidad de todo el sistema legal, comercial, y diplomático a nivel internacional.

JUAN GONZÁLEZ: Bueno, usted mencionó a Rusia y China. En su artículo reciente, "¿El fin del sueño americano en 2029?", usted habla de la producción de vehículos eléctricos en China, que ya representa el 70% del total a nivel global, y de cómo eso podría hacer que la industria automotriz de Estados Unidos, que durante la mayor parte del período posterior a la Segunda Guerra Mundial fue el pilar de la economía estadounidense, quede casi obsoleta. ¿Puede hablar sobre la importancia de esto?

ALFRED McCOY: Claro. En este momento… Bueno, en primer lugar, todos los grandes imperios de los últimos 500 años han sido sinónimo de conquista o desarrollo de una nueva forma de energía. Para los españoles fue la esclavitud, maximizando la producción de energía del cuerpo humano a través de la cruel esclavitud en las plantaciones. Para los británicos, fue la revolución de la energía de vapor impulsada por el carbón. Para Estados Unidos, fue la energía generada por el petróleo.

Y ahora estamos en medio de una revolución de energía verde, una transición a energías alternativas, como la energía solar y eólica, particularmente la solar. Y China domina absolutamente cada aspecto de esta revolución de la energía verde. Entonces, ya que el poderío imperial y la hegemonía global son sinónimos de innovación energética, el dominio chino en este sector va a ser un factor clave en su creciente hegemonía global, desplazando a Estados Unidos como la potencia preeminente del mundo.

China ya domina la producción de paneles solares y componentes de paneles solares, y ahora están virando eso hacia esa importante industria de automóviles con una larga vida útil. Y la producción de automóviles de China es extraordinaria. Pueden producir vehículos eléctricos de carga rápida con autonomía para largas distancias y venderlos por 9.000 dólares. No puedes comprar ni un Honda de segunda mano por 9.000 dólares en Estados Unidos. Es un precio extraordinario. Y tienen una flota de barcos que están hechos a medida. Y sus fábricas son fábricas automatizadas, todas automatizadas, apenas tocadas por la mano humana, y están produciendo automóviles por millones, literalmente. Y luego se envían a los puertos, desde donde barcos construidos a medida cruzan los mares en camino a los mercados mundiales. Así que están construyendo plantas automatizadas en todo el mundo. China está tomando el control del mercado automotriz global, y esta es la vanguardia del poder global y de la innovación energética de China.

Y Estados Unidos está, de hecho, alejándose de la economía mundial y del mundo en dos ámbitos: uno, un mal uso de nuestro poder militar, y, dos, un grave error de cálculo en relación con la política energética. Y creo que los dos juntos servirán como una especie de acelerador hacia un declive de Estados Unidos en el ámbito global.

AMY GOODMAN: Eso es muy interesante. Un tribunal federal en Estados Unidos acaba de dictaminar que el presidente Trump no puede detener por sí solo la construcción de parques eólicos marinos frente a las costas de Estados Unidos, mientras trata de alejarse por completo de las energías renovables y volver al petróleo. Lo que nos lleva a Venezuela, donde después de que militares de Estados Unidos se llevaran por la fuerza al presidente venezolano y a su esposa, en la conferencia de prensa Trump repitió decenas de veces, en su razonamiento… habló sobre el petróleo. Ahora, quisiera hablar sobre la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, quien habló el lunes con el presidente Trump tras su amenaza de lanzar una intervención militar de Estados Unidos, según dijo, para combatir a los cárteles de la droga en México.

PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM: El presidente Donald Trump y yo hablamos del trabajo conjunto que se ha hecho en seguridad. Hay resultados muy importantes del trabajo de colaboración conjunta. Por ejemplo, se ha reducido 50% el cruce de fentanilo de México a Estados Unidos. ¿Cómo se mide eso? Pues por las incautaciones que ellos hacen de fentanilo del otro lado de la frontera. Entonces, CBP, que es una agencia de los Estados Unidos, publica cuánto fentanilo han incautado del otro lado de la frontera y este se ha reducido en 50% en un año.

AMY GOODMAN: ¿Puede hablar sobre, por ejemplo, y volviendo a América Latina, en relación con México y Cuba, el hecho de que Trump está fijando claramente su mirada en Cuba, algunos dicen que llevando a cabo los deseos de Marco Rubio, el secretario de Estado, que es cubano-estadounidense, sobre que Venezuela es un paso hacia el derrocamiento del Gobierno cubano, ahora que prohíbe a Venezuela vender petróleo a Cuba, lo que fácilmente podría desestabilizar aún más a la isla? Hable sobre lo que está sucediendo allí.

ALFRED McCOY: Bien. Si nos fijamos en el pasado mes de noviembre, el Gobierno de Trump dio a conocer su llamada Estrategia de Seguridad Nacional, en un documento. Y en esto, Trump es muy claro al decir que Estados Unidos va a reorientar sus fuerzas militares desde una posición global, esencialmente saliendo de Europa, abandonando la posición de Estados Unidos en el vasto territorio euroasiático, y reubicando sus fuerzas en América Latina para lograr el dominio absoluto de América Latina.

Estados Unidos todavía tiene un poder militar formidable, y enormes recursos económicos. Y cuando concentramos eso en la frontera sur, en nuestros vecinos del sur, podemos ser, como lo hemos sido desde la década de 1890, absolutamente dominantes en el Caribe. Y desde 1898 hasta 1933, Estados Unidos ejerció la diplomacia de las cañoneras en el Caribe. Theodore Roosevelt envió a la Armada para frenar a las fuerzas colombianas y forzó la secesión de Panamá y su creación como Estado independiente para que pudiéramos construir el canal. Las fuerzas de Estados Unidos estuvieron presentes de forma intermitente en el Caribe durante los siguientes 30 años. No fue hasta que el Gobierno de Franklin Roosevelt anunció su política del "buen vecino" que detuvimos eso.

Pero esa es la política de Trump. Volvemos a esta diplomacia de las cañoneras y a estas intervenciones. Y francamente, tenemos suficiente poder para hacerlo. Eso, por supuesto, generará, tal como lo hizo la última vez, una enorme reacción nacionalista y antiimperialista en América Latina y socavará nuestra importantes relaciones diplomáticas a largo plazo con nuestros vecinos latinoamericanos. Y China ya es el socio comercial económico dominante en gran parte de América Latina. Y creo que a largo plazo todo esto generará hostilidad y hará aumentar la presencia de China y las relaciones diplomáticas entre China y América Latina. Entonces, será un dominio y un control a corto plazo a cambio de una pérdida de influencia y poder a largo plazo.

JUAN GONZÁLEZ: Nos quedan unos 30 segundos, pero hable del uso constante de Estados Unidos de la "guerra contra las drogas" como un medio para imponer su voluntad en América Latina.

ALFRED McCOY: Sí, Juan, la guerra contra las drogas, desde que el presidente Nixon la declaró en 1972, ha sido un fracaso monumental. Es una ley muy simple de la oferta y la demanda. Atacas el suministro, ya sea hundiendo barcos de drogas en el Caribe o fumigando y defoliando los cultivos en las montañas. Entonces, cuando se ataca el suministro, todo lo que haces es reducir el suministro, y aumentar el precio, y eso es un incentivo para que los cultivadores produzcan más drogas. Y esa lógica ha hecho que se multiplique por diez el suministro de narcóticos ilícitos desde que la guerra contra las drogas comenzó hace más de 50 años. Esto es lo que yo llamo el estímulo de la prohibición.

AMY GOODMAN: Alfred McCoy, vamos a tener que dejarlo aquí…

ALFRED McCOY: La forma de tratar…

AMY GOODMAN: Vamos a tener que dejarlo aquí, pero invito a los oyentes a que lean su artículo y su nuevo libro. Profesor de historia en la Universidad de Wisconsin en Madison. Su primer libro se titula "Las políticas de la heroína: la complicidad de la CIA en el tráfico mundial de drogas". Y acaba de publicar su nuevo libro: "Cinco continentes en guerra fría". Soy Amy Goodman, con Juan González. Gracias por acompañarnos.

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