Este es el primer viaje de una delegación militar estadounidense luego de los ataques militares. La visita del Jefe del Comando Sur se da a cuatro días de la gira hecha por el secretario de Energía, Chris Wright, por Venezuela, donde recorrió campos petroleros y mantuvo reuniones oficiales. También se da a pocas semanas de que se instalara la CIA en el país y que se reabriera la embajada de Estados Unidos en Caracas. Hasta Donald Trump ha anunciado que estaría por visitar Venezuela. Estamos ante pasos decisivos en la consolidación de un esquema neocolonial que busca imponer el control político mediante un protectorado, someter nuestra soberanía y los recursos estratégicos al control directo de Washington.
"Las discusiones se centraron en el entorno de seguridad, los pasos para garantizar la implementación del plan de tres fases del presidente Donald Trump —en particular la estabilización de Venezuela— y la importancia de la seguridad compartida en todo el hemisferio occidental", afirmó el Comando Sur en una publicación en X. Así de directo lo comunicaron. Totalmente diferente a como lo quiso presentar el ministro de Comunicaciones: "La reunión reafirma que la diplomacia debe ser el mecanismo para resolver las diferencias y abordar las cuestiones de interés bilateral y regional", afirmó, Miguel Ángel Pérez, también en su cuenta X. Desde la embajada yanqui fueron categóricos en su objetivo: "se reunió con las autoridades interinas para... garantizar la implementación del plan de tres fases del @POTUS (President of the United States - Donald Trump) y avanzar en el objetivo de una Venezuela alineada con los Estados Unidos", remarcaron en un post de la misma red social.
Por eso, el Jefe del Comando Sur no vino para "resolver diferencias", vino a remarcar la agenda que se ha impuesto Estados Unidos para Venezuela. Por ello es que también Donovan —el principal oficial militar estadounidense para América Latina— llegó acompañado por el subsecretario adjunto de Guerra para Asuntos de Seguridad del Hemisferio Occidental, Joseph M. Humire. Luego de supervisar su personal de la Embajada y el personal militar estadounidense que allí se encuentra, es que se reunió formalmente con el gobierno tutelado de Delcy Rodríguez, y con la presencia del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, y del Interior, Diosdado Cabello.
Durante años, el discurso oficial se construyó sobre un supuesto antiimperialismo y la reivindicación de la soberanía nacional. Hoy, sin embargo, el personal que funge como máxima autoridad ejecutiva, Delcy Rodríguez, recibe en el Palacio de Miraflores al jefe militar de la potencia que bombardeó el país semanas atrás. El contraste no es menor: de la retórica antiimperialista a la gestión práctica de acuerdos con los mismos jefes que intervinieron militarmente en Venezuela. En esa misma línea se puede hablar de Vladimir Padrino López y Diosdado Cabello, durante años, el primero encarnó la columna vertebral militar del gobierno; el segundo, la mano dura y nomenclatura política del partido gobernante.
Sin embargo, frente a la intervención extranjera, se han subordinado completamente. Reciben en sus despachos para coordinar la "seguridad" que garantice la transición hacia el protectorado de Trump. Los mismos que ayer vociferaban contra el imperialismo son hoy los anfitriones de los generales yanquis.
La llegada del General Donovan, marcan los avances a una transformación política profunda del país, el de un estatus neocolonial: el tránsito de la agresión política y militar abierta a la normalización de la subordinación, el control político y discursos sobre "seguridad hemisférica". Es Estados Unidos el que toma las decisiones fundamentales sobre Venezuela. Por eso Trump apunta a la reorganización del aparato estatal venezolano en el marco de la imposición de un protectorado en el país.
El papel desempeñado por el actual gobierno venezolano dentro de esta reconfiguración resulta central. Estos encuentros simbolizan la "transición" desde la intervención militar directa hacia una fase de control económico y político. La ofensiva neocolonial impulsada por Estados Unidos busca transformar a Venezuela en un enclave estratégico subordinado a los intereses del capital imperialista y avanzar en la imposición de un protectorado que responde a la necesidad de reafirmar la influencia estadounidense en una región históricamente considerada como su área de dominación geopolítica, su patio trasero.
Por eso, con esto envían todo un mensaje a la región en su plan del control hemisférico. Por eso debemos oponernos a este plan imperialista, no solo desde Venezuela sino desde todo el continente, más aún en momentos en que arremeten contra Cuba. Para ello es imprescindible la unidad con los trabajadores, jóvenes, mujeres, inmigrantes que hoy se movilizan contra Trump dentro del propio Estados Unidos.
