El caso Maduro: un juicio fallido

Martes, 10/02/2026 03:41 PM

La acción de secuestro internacional ejecutada el pasado 3 de enero por fuerzas que responden a las órdenes del Presidente Donald Trump, en contra del Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros y su esposa, la Primera Dama Cilia Flores y su mantención como rehenes de la administración no puede ser enmarcada dentro del Derecho Internacional sino como la comisión de un delito con varias aristas. Y al respecto en estos párrafos se ofrece las siguientes consideraciones

1.- La primera radica en la falsedad de la imputación ‘príncipe’ que no fue otra que el señalamiento según cual "Maduro lidera el Cartel de los Soles", falaz aseveración que a los pocos días del secuestro fue desmentida por la propia Fiscal y Secretaria de Justicia, Pam Bondi, como lo sabe la opinión pública mundial. Se trataba de una coartada, para buscar que la población estadounidense y la opinión pública mundial, que se guía por las agencias de dicha superpotencia, consintiesen en el secuestro del Presidente Nicolás Maduro. En 2do lugar y según se conoce, al Presidente de la República Bolivariana se le imputa el empleo de ametralladoras y otros armamentos. Tal señalamiento resulta ridículo e inverosímil, por cuanto un Jefe de Estado y de Gobierno, debe rubricar puntos de cuenta y solicitudes de presupuesto y, como Comandante en Jefe, verificar y/o comprobar las dotaciones del Ejército y resto de los componentes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Y de otra parte, aseveraciones tales como que "Maduro está incurso en graves actos de corruopción", carecen de toda credibilidad, por cuanto si bien es cierto que en los últimos años se ha descubierto casos de peculado escandalosos, ha sido el propio mandatario venezolano, quien ha solicitado de los órganos con competencia, el Ministerio Público, apertura de investigaciones que dieron con los huesos de varios ministros del petróleo, un jefe máximo de criptomonedas y otros malhechores públicos, detrás de las rejas y enjuiciados, o fugados del país.

2.- Así, ante la ausencia de imputaciones ciertas, siquiera de mínima validez, o alegatos que se presentasen dentro de la lógica del proceso sustentados, y pruebas sólidas, sino que responden al odio político, chantaje del poderoso frente al débil, e infames señalamientos que cabalgan sobre el derecho que la fuerza, el monopolio informativo y el capricho megalómaníaco convertido en ley, es permisibe suponer con rigor de lógica, que el reciente aplazamiento del acto de audiencia judicial ante el el tribunal delante del que ha de comparecer el secuestrado Presidente venezolano Nicolás Maduro -solicitud formulada por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York ante el juez federal Alvin Hellerstein, quien lleva el caso-, y que debía celebrarse el 17 de marzo, y ahora ha sido fijada para el día 26, pudiera responder a la constatación (dramática por lo demás para la parte fiscal), y que se explicaría por el temor de dicha fiscalía, quien ejerce la acción penal contra el gobernante bolivariano, de que el juicio HA quedado SIN SUSTENTO: se trata de una causa "en el vacío", sin soporte de ninguna índole, y que comenzó con el brutal y criminal suceso del 3 de enero, de secuestro de un Presidente investido de inmunidad como portador en su persona del carácter de Estado-Nación en el marco del Derecho Internacional

3.- En libertad.- De allí que resulte ineludible suponer que, ante el fundado temor -que por reversa, para quien esto escribe constituye certeza-, ante la ausencia de elementos para proseguir en un juicio fallido, sin sustento alguno contra el prisionero de guerra en que ha devenido la persona de Nicolás Maduro, el ciudadano juez Hellerstein, por rigurosa lógica del Derecho y la legalidad, no encuentre otra opción que declarar Sin Lugar, los motivos del secuestro del Presidente de Venezuela, y el subsecuente juicio incoado en contra de este último-. Ergo: si no hay elementos de orden penal para mantener en prisión a Nicolás Maduro, no debe sorprender a nadie que en un tiempo próximo sea puesto en libertad, salvo las nuevas moratorias de audiencia ante el tribunal de la causa. Muy mal resultaría este escenario para el actual Presidente de los EEUU, para su Secretario de Estado y el Partido Republicano: asesinar a cien personas, secuestrar al Presidente de Venezuela, infamarle como "narco" y otras lindezas ¿con qué resultado? El de su inocencia, por parte de un juez probo

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