Las heridas invisibles pero lacerantes que recibió Estados Unidos en su agresión contra Venezuela

Lunes, 19/01/2026 05:43 AM

Mucha propaganda han voceado los internos enemigos del país después del ataque a mansalva que lanzo EEUU contra Venezuela, diciendo que esta agresión se dio sin bajas directas en la "intervención", que en su última fase está en curso desde 2025. 

Todo el que se monta a un ring de boxeo por mucho campeón que sea, también recibirá golpes de una u otra forma y la exposición a situaciones de combate o alta tensión militar no es la excepción. 

Este tipo de acciones bélicas genera traumas psicológicos significativos en soldados, incluyendo Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), ansiedad, depresión y problemas de adaptación, manifestándose en estrés de combate, reacciones psicóticas, y abuso de sustancias, lo cual es una consecuencia esperable de la guerra y la violencia organizada, independientemente de las bajas propias.

Tuvo este agresivo ejercicio un importante impacto psicológico en el personal militar del estado agresor por la exposición intensa a eventos traumáticos como son los disparos, explosiones, heridos puede desencadenar posteriormente y sin lugar a dudas genera recuerdos involuntarios, pesadillas y evitación de recuerdos.

Si bien las consecuencias del accionar bélico no se reflejaran en todos los casos de inmediato, será posteriormente en su vida social y de relaciones personales en su país que se presentaran en la fase más aguda, deteriorando no solo su calidad de vida sino también las de las comunidades donde habitan en EEUU.

Es que la transición de la vida militar a la vida civil para los trabajadores que sirven como soldados de la burguesía en los EEUU está llena de desafíos no esperados para los veteranos que han servido tan bien a sus explotadores.

Adaptarse a las rutinas diarias, reintegrarse en sus comunidades y mantener relaciones personales satisfactorias, inclusive en la vida familiar, lo que requerirá tiempo y apoyo. Si bien muchos veteranos transitan esta transición sin problemas significativos, otros pueden enfrentar dificultades y su participación en una acción menor como la que hicieron en Venezuela, cuya fase activa fue de unas 3 horas, trae consecuencias a los soldados, inevitablemente pues ya las vienen desarrollando.

Incluso una operación militar de corta duración, como la el ataque a Caracas a principios de enero de 2026, tiene el potencial de generar consecuencias psicológicas significativas en los militares opresores involucrados. Estudios sobre intervenciones militares confirman que uno de cada cinco afectados por crisis humanitarias o bélicas desarrolla enfermedades mentales a largo plazo, como depresión o trastornos de pánico, independientemente de si la exposición fue prolongada o puntual.  En intervenciones previas, se estimó que aproximadamente 1 de cada 5 soldados regresó con algún tipo de trastorno psicológico.

El acceso a recursos adecuados, como atención médica, apoyo social y oportunidades laborales, es crucial para facilitar una transición exitosa y garantizar el bienestar tanto del veterano como de la comunidad en general. Abordar estos desafíos de manera proactiva contribuye a fortalecer el tejido social y a apoyar a quienes han servido. Nada de eso es fácil allá. 

Reacciones agudas de ansiedad, confusión y desorientación que afectan el rendimiento y la toma de decisiones acompañaran por siempre a estos soldados. Igualmente el abuso de Sustancias, el consumo de alcohol o drogas para poder medio manejar la angustia y los síntomas psicológicos.
Acompañado siempre por manifestaciones físicas de problemas psíquicos, como dolores crónicos o fatiga, sin una causa médica clara y por lo tanto diagnosticable.

Así que la falta de reportes de bajas estadounidenses directas no excluye el trauma. Aunque en un mundo de donde la mentira se convierte en la noticias más importante, no se tiene información cierta sobre las bajas que EEUU pudo tener en su ataque a Venezuela. Se sabra.

La participación en operaciones donde hay enfrentamientos, aunque sean indirectos, bombardeos, apoyo logístico en zona de combate, expone a los soldados a un entorno de guerra y sus riesgos psicológicos inherentes.
Así que esta pequeña guerra en Caracas y Venezuela, tiene un costo para los atacantes, y la ausencia o la no información de bajas propias no garantizan la ausencia de traumas en las fuerzas de EE. UU que agredieron a Venezuela

Debemos mencionar otro efecto de las guerras que emprende Estados Unidos, como es el impacto de la opinión pública: En el caso específico de Venezuela, encuestas de este mismo mes de enero de 2026 muestran que un 60% a 70% de los estadounidenses rechazaron la acción militar.

La falta de apoyo social o la controversia política sobre la misión pueden agravar la sensación de aislamiento y las dificultades de reintegración del soldado cuando regresa. Así que Estados Unidos, al agredir, también se hiere a sí mismo en su vida social y colectiva.

 

 

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