El gobierno imperial, en su intento por desestabilizar naciones soberanas, ha aplicado durante años en Venezuela ha aplicado la estrategia de "Máxima Presión" sin lograr su objetivo. Ante la firmeza bolivariana, este 3 de enero recurrió a la agresión militar directa, invadiendo territorio venezolano y secuestrando al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores. Con este acto ilegal, el imperio buscaba quebrar la "Resistencia Prolongada" que por años sostuvo el pueblo y el gobierno bolivariano.
Tras el bombardeo a Caracas y el secuestro, Nicolás Maduro fue expuesto públicamente con el fin de humillarlo. Sin embargo, su actitud digna y moral frustró la narrativa imperial de presentarlo como vencido. Al primer momento de hablar ante los medios, denunció con entereza la violación del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y los Convenios de Ginebra, subrayando la transgresión imperial frente a la comunidad mundial.
Esta postura admirable incluso llevó a que, desde el ámbito digital, surgiera una corriente de apoyo global que contribuyó a que las acusaciones iniciales en su contra fueran desestimadas. La desesperación del imperio, ya en decadencia militar, económica y productiva, lo ha llevado a actuar como un poder pirata, recurriendo a la fuerza bruta ante su agotamiento multidimensional.
Ante la agresión, Venezuela preserva su continuidad constitucional. Delcy Rodríguez Gómez asume como presidenta encargada ante la Asamblea Nacional, garantizando la estabilidad administrativa y productiva del país. Con la consigna "Vuelta a la patria de Nicolás y Cilia", se moviliza al pueblo, mientras la presidenta Delcy lidera una "Diplomacia Constructiva", priorizando el diálogo, la cooperación y la búsqueda de acuerdos para evitar más derramamiento de sangre.
La campaña mediática imperial ahora busca fracturar la unidad del pueblo y su gobierno, difundiendo falsedades como que "Nicolás no fue defendido" o que "fue entregado por Delcy Rodríguez". Es esencial una comunicación clara y transparente que refute estas narrativas, informe sobre los heridos y muertos en las filas invasoras, (hecho ocultado por el imperio), y se resalte la lealtad y el compromiso histórico de los hermanos Rodríguez, cuyo liderazgo honra el legado de su padre, Jorge Rodríguez.
Hoy más que nunca, la unidad, la verdad y la resistencia prolongada son nuestra fortaleza. Ni las agresiones ni las mentiras podrán quebrar la determinación de un pueblo que defiende su soberanía en paz y con dignidad.