¿Quiénes serán los siguientes?

Domingo, 04/01/2026 06:46 AM

El infierno imperialista está aquí. Nunca se ha ido, nos domina desde hace siglos, pero en las últimas horas ha rugido fuerte.

El infierno imperialista no reconoce soberanías nacionales. El imperio del Caos decide quién es dictador y quién no. Entre tanto, deja la habitual estela de muerte a su paso y deposita en las mentes este mensaje: Soy el Poder, si no me amas, obedece, y cuando yo lo diga, muere.

Las águilas de la muerte bajaron hasta Caracas. Llegan, matan y se llevan a quienes ellos quieren. Incluso a los representantes de un pueblo, a quienes –buenos o malos- encarnan la Soberanía Nacional de un pueblo, si quieren, se los llevan a Mordor.

Esto no va a tener fin. Esto solamente representa el principio de un horrendo y sangriento Fin.

El Imperio del Caos sigue dominando a las mentes cautivas. En mi país, es de buen gusto para la "derecha" llamar dictador a Maduro, celebrar el "arrojo" de Trump, perdonarle sus aranceles al vino y al jamón con tal de que meta en vereda a esos rojos. En España nos comemos las bellotas y los americanos, mandan. Este es el país de los "santos inocentes". Pero en este Reino también es de buen gusto que ese otro tingladillo neoliberal que se llama "izquierda", pedir al viento y al sol una mayor moderación: "transición pacífica", contención en los desmanes, soluciones pacíficas. ¿Moderación?. Agraden a un país, bombardean un Estado soberano y se llevan en volandas al Presidente y a su señora, y enci¿Quiénes serán los siguientes?

Carlos X. Blanco

El infierno imperialista está aquí. Nunca se ha ido, nos domina desde hace siglos, pero en las últimas horas ha rugido fuerte.

El infierno imperialista no reconoce soberanías nacionales. El imperio del Caos decide quién es dictador y quién no. Entre tanto, deja la habitual estela de muerte a su paso y deposita en las mentes este mensaje: Soy el Poder, si no me amas, obedece, y cuando yo lo diga, muere.

Las águilas de la muerte bajaron hasta Caracas. Llegan, matan y se llevan a quienes ellos quieren. Incluso a los representantes de un pueblo, a quienes –buenos o malos- encarnan la Soberanía Nacional de un pueblo, si quieren, se los llevan a Mordor.

Esto no va a tener fin. Esto solamente representa el principio de un horrendo y sangriento Fin.

El Imperio del Caos sigue dominando a las mentes cautivas. En mi país, es de buen gusto para la "derecha" llamar dictador a Maduro, celebrar el "arrojo" de Trump, perdonarle sus aranceles al vino y al jamón con tal de que meta en vereda a esos rojos. En España nos comemos las bellotas y los americanos, mandan. Este es el país de los "santos inocentes". Pero en este Reino también es de buen gusto que ese otro tingladillo neoliberal que se llama "izquierda", pedir al viento y al sol una mayor moderación: "transición pacífica", contención en los desmanes, soluciones pacíficas. ¿Moderación?. Agraden a un país, bombardean un Estado soberano y se llevan en volandas al Presidente y a su señora, y encima ,"todos" debemos pedir contención. La izquierda y el Sistema –perdón por la redundancia- son así.

El Imperio del Caos emite sus veredictos en caliente. Eres enemigo, ergo te bombardeo. Te bombardeo, ergo eres enemigo. Es la muerte del Derecho. No diré la muerte del Derecho Internacional, entidad normativa dotada de una ontología siempre precaria, que se desvanece ante el más elemental realismo (geo)político (el Imperio sólo tiene una regla: "hago esto porque puedo y porque me conviene"). Debemos hablar de la muerte del Derecho sin más. Con la misma lógica de sangre y caos instrumental ("siembro el caos para mantener mi Poder, pues soy incapaz de instituir ya nada"), el Infierno se confunde con la tierra. El Imperio quiere que nos vayamos todos al Infierno.

El Imperio quiere demostrar que puede hacer lo que quiere. A Putin no le puede toser como no sea por medio de enanos interpuestos. A Xi, casi no quiere mirarle a los ojos, pues ese Imperio de marines que se cagan ante la primera detonación no puede medirse con China; ese imperio muy valiente con el napalm y la bomba atómica, es un Imperio que solo va a existir mientras existan pueblos y naciones pobres, débiles, sumisas.

El Pueblo Venezolano no es, en realidad, ninguna de esas cosas. Es un pueblo muy rico en resistencia. Es un pueblo anti-imperialista. El caos que desea sembrar este Imperio no es y no puede ser alternativa para nadie. Las mentes sumisas y domesticadas seguirán oscilando entre el aplauso al "arrojado" Trump, a derecha, y las peticiones moderadas a favor de la "democracia", a la izquierda. Izquierda y Derecha son basura desde 1945, si no antes. Esta palabra, democracia, otrora de nobles resonancias, está tan sepultada en el barro de Occidente, que ya jamás será limpiada. Como lo de articular un "frente de izquierdas". El frente auténtico está en Gaza, Ucrania y, quizá, en Venezuela a partir de mañana.

¿Quién será el siguiente? ¿Irán, tal vez? Están empacando nuevas bombas. Después, el Imperio herido, viejo y con tupé rubio teñido, tal y como es quien dice presidirlo, el Imperio, digo, mirará hacia Europa.

Veamos, dirán los poderes "pentagonales", ¿a quién le damos un correctivo? Algún pequeño país del Este europeo se volverá díscolo y populista, y el amaño de elecciones no resultará suficiente. Ni las ONGS con sus chicas provistas de buenas tetas al aire, ni la disidencia controlada que pedirá nuevas "sentadas al Sol" y "nuevos derechos" en las plazas de la ciudad…Cuando estas y otras armas híbridas de destrucción masiva fracasen, los norteamericanos harán caer sus bombas en el "Viejo Continente". Si no es en el Este, el correctivo los veremos aquí en el Sur, en esa Europa de vagos mediterráneos, de tipos poco rusófobos, de malos occidentales que ya le hemos visto la faz a la antaño próspera Germania.

Sí, dirá Trump a sus halcones, unos bombardeos de vez en cuando vendrán bien. Esos aplausos de los partidos del Sistema sonaran huecos y fríos, mientras caen bombas, sonarán como clavos que cierran para siempre un ataúd. La tumba de madera de pino cuyo habitante cadáver ha entrado por su propio pie, henchido de americanismo liberal. Feijoó, Sánches, Abascal, Yolanda… ellos nos llevan de la mano. Entrad, parecen decirnos, entrad en el jardín protegido de las democracias liberales.

Hoy, nuevamente, sufren los venezolanos. Mañana todos estaremos homologados a los gazatíes. El mundo se "ucraniza" con el visto bueno de los necios y de los cómplices de un inmenso y asqueroso Mal: el Mal se llama Imperio Occidental, capitaneado por los Estados Unidos.

ma ,"todos" debemos pedir contención. La izquierda y el Sistema –perdón por la redundancia- son así.

El Imperio del Caos emite sus veredictos en caliente. Eres enemigo, ergo te bombardeo. Te bombardeo, ergo eres enemigo. Es la muerte del Derecho. No diré la muerte del Derecho Internacional, entidad normativa dotada de una ontología siempre precaria, que se desvanece ante el más elemental realismo (geo)político (el Imperio sólo tiene una regla: "hago esto porque puedo y porque me conviene"). Debemos hablar de la muerte del Derecho sin más. Con la misma lógica de sangre y caos instrumental ("siembro el caos para mantener mi Poder, pues soy incapaz de instituir ya nada"), el Infierno se confunde con la tierra. El Imperio quiere que nos vayamos todos al Infierno.

El Imperio quiere demostrar que puede hacer lo que quiere. A Putin no le puede toser como no sea por medio de enanos interpuestos. A Xi, casi no quiere mirarle a los ojos, pues ese Imperio de marines que se cagan ante la primera detonación no puede medirse con China; ese imperio muy valiente con el napalm y la bomba atómica, es un Imperio que solo va a existir mientras existan pueblos y naciones pobres, débiles, sumisas.

El Pueblo Venezolano no es, en realidad, ninguna de esas cosas. Es un pueblo muy rico en resistencia. Es un pueblo anti-imperialista. El caos que desea sembrar este Imperio no es y no puede ser alternativa para nadie. Las mentes sumisas y domesticadas seguirán oscilando entre el aplauso al "arrojado" Trump, a derecha, y las peticiones moderadas a favor de la "democracia", a la izquierda. Izquierda y Derecha son basura desde 1945, si no antes. Esta palabra, democracia, otrora de nobles resonancias, está tan sepultada en el barro de Occidente, que ya jamás será limpiada. Como lo de articular un "frente de izquierdas". El frente auténtico está en Gaza, Ucrania y, quizá, en Venezuela a partir de mañana.

¿Quién será el siguiente? ¿Irán, tal vez? Están empacando nuevas bombas. Después, el Imperio herido, viejo y con tupé rubio teñido, tal y como es quien dice presidirlo, el Imperio, digo, mirará hacia Europa.

Veamos, dirán los poderes "pentagonales", ¿a quién le damos un correctivo? Algún pequeño país del Este europeo se volverá díscolo y populista, y el amaño de elecciones no resultará suficiente. Ni las ONGS con sus chicas provistas de buenas tetas al aire, ni la disidencia controlada que pedirá nuevas "sentadas al Sol" y "nuevos derechos" en las plazas de la ciudad…Cuando estas y otras armas híbridas de destrucción masiva fracasen, los norteamericanos harán caer sus bombas en el "Viejo Continente". Si no es en el Este, el correctivo los veremos aquí en el Sur, en esa Europa de vagos mediterráneos, de tipos poco rusófobos, de malos occidentales que ya le hemos visto la faz a la antaño próspera Germania.

Sí, dirá Trump a sus halcones, unos bombardeos de vez en cuando vendrán bien. Esos aplausos de los partidos del Sistema sonaran huecos y fríos, mientras caen bombas, sonarán como clavos que cierran para siempre un ataúd. La tumba de madera de pino cuyo habitante cadáver ha entrado por su propio pie, henchido de americanismo liberal. Feijoó, Sánchez, Abascal, Yolanda… ellos nos llevan de la mano. Entrad, parecen decirnos, entrad en el jardín protegido de las democracias liberales.

Hoy, nuevamente, sufren los venezolanos. Mañana todos estaremos homologados a los gazatíes. El mundo se "ucraniza" con el visto bueno de los necios y de los cómplices de un inmenso y asqueroso Mal: el Mal se llama Imperio Occidental, capitaneado por los Estados Unidos.

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