(El caso del optimismo y la alegría muy triste)

La propaganda contra Venezuela

Martes, 20/01/2026 07:08 AM

Al parecer la propaganda contra un país con pretensiones de generar actitudes desfavorables en la población tuvo uso intensivo durante la II Guerra Mundial, fue parte de la guerra promovida por el Pentágono norte Americano a través de la CIA, por ahí en mi montón de libros debe haber dos que versan sobre este tema. Uno sobre el márketing para generar lo ya dicho: actitudes favorables a un país extranjero, el desprestigio de las instituciones nativas y justifiquen así cualquier accionar militar y político que derroque gobiernos de base popular. Pero adverso al hegemónico en el marco de la geopolíticas. El otro libraco se llama La CIA y la Guerra Cultural.

Cualquier consulta en Google aporta que Edward Bernays, sobrino por cierto de Freud, publicó en 1928 su libro titulado La propaganda, usado luego como manual de manipulación de la opinión publica a favor de Los Aliados y luego en la Guerra Fría contra el Comunismo y los gobiernos democráticos o revolucionarias, una de las primeras experiencias en el uso de lo que hoy recoge el término post verdad, que no es sino el uso de la mentira como argumento, las propicisio es falaces.

El otro libro escrito por un tal Frances Stonor se titula La CIA y la Guerra Fría Cultural, cuyo tema central es como el Pentágono y si imaginario instituyente pretende generar un control social sobre las preferencias estéticas, éticas y políticas en la población, mediante la persecusión de los artistas e Intelectuales disidentes del status quo, con lo que actores, escritores o artistas visuales fueron blanco de persecución y desprestigio, además cómo algunos de los miembros de estas comunidades del conocimiento y la creación intelectual sucumbieron y fueron cómplices.

De dónde se tiene de corolario aquel adagio de que en la Guerra la primera víctima es la verdad, dado que la adecuación entre la imagen mental y la realidad del fenómeno observado no siempre coinciden, sino que domina una interpretación sesgada, no se cumple el latinazo Adequetio Intelectus et rei.

La propaganda no es que sea mala en si misma, los que hemos estudiado alguna vez historia de la iglesia sabemos debemos recordar con vivo agrado aquella frase de Jesús recogida en los evangelios sinópticos, creo que Lucas, cuando él Señor dice bellamente a los discípulos: Lo que han oído en lo secreto ustedes anuncienlo desde los tejados; de hecho, en el Concilio Vaticano II se discutió y aprobó  el decreto titulado Inter Notifica (1963) sobre el rol de los medios de comunicación. Uno de cuyos aspectos es la difusión de la verdad de los hechos que edifiquen a la luz de la persona de Cristo.

Hoy la propaganda es digital y la denominan guerra cognitiva dado que está dirigida al cerebro y las emociones básicas de miedo, rabia, y lo que es peor como diría Joan Manuel Serrat: La alegría muy triste de celebrar la agresión militar contra tu propia nación, como hicieron algunos compatriotas en el exteriores, algunos en Venezuela también a lo interno porque ahora las cosas van a mejorar, según.

Secuestrado el presidente Maduro y la Primera Dama Flores mediante una acción dantesca, donde la superioridad tecnológica militar fue abrumadora y destructora de cosas humanas y estructuras físicas, casas, edificios residenciales multifamiliares, galpones de mendocinas de enfermedades catastróficas, centros de investigación e infraestructura de servicios de energía, terror psicológico; todo ese desastre, no queda sino reponerse y seguir adelante como un elefante. El mismo Nicolacito ha dicho como representante del pueblo y su familia inmediata que debemos seguir.

Que nos devuelvan a los camaradas y por otra parte con un sano pragmatismo que haya acuerdos, que se active la diplomacia de paz, tal como el mismo presidente Nicolás Maduro lo propuso en su programa de gobierno. En otras palabras, que Venezuela se abra a las inversiones productivas en una economía abierta y haya prosperidad, por lo que otra vez una derrota terrible, se puede convertir en un triunfo estratégico económico y político, porque se reafirmar la soberanía, no caer en la división como parte de la guerra cognitiva, como en el caso de Bolivia, donde el MAS se quedó sin el chivo y sin el mecate. Por eso alegrarse de la maldad es una alegría muy triste.

Nota leída aproximadamente 166 veces.

Las noticias más leídas: