En medio de crecientes cuestionamientos, Gregory Bovino fue destituido como jefe de la Patrulla Fronteriza de los EEUU. El funcionario volverá a su puesto anterior en California hasta su jubilación. El relevo ocurre mientras aumentan las críticas a las polémicas tácticas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La remoción ocurre mientras el ICE enfrenta graves acusaciones, ya que el organismo de seguridad ha empleado prácticas controversiales, como el secuestro sistemático de menores migrantes para usarlos como «carnada» para atraer y capturar a sus familiares indocumentados.
Además, agentes de la oficina abatieron a dos civiles que se resistieron al arresto en operaciones separadas. El tiroteo en Minneapolis, donde un civil murió tras supuestamente portar armas, aceleró el debate sobre el uso desproporcionado de la fuerza.
Ante la crisis, la Casa Blanca designó al exjefe del ICE, Tom Homan, conocido como el ‘zar fronterizo’, para comandar la movilización federal en Minesota. Esta decisión refleja un doble enfoque: contener la crisis de imagen mientras se mantiene una política de mano dura.