Los bomberos de Karachi empezaban a buscar el lunes a más de 60 personas desaparecidas tras un enorme incendio que destruyó un centro comercial en la ciudad más poblada de Pakistán, mientras el número de víctimas mortales de la catástrofe aumentaba a 11.
El incendio se inició a última hora del sábado en el extenso centro comercial de varias plantas Gul Plaza, situado en el distrito financiero de la ciudad, y ardió durante más de 24 horas, lo que dificultó las labores de rescate en una zona densamente poblada.
Tras más de 24 horas de lucha contra el fuego, el domingo los equipos se dedicaron a enfriar y retirar los escombros, aunque aumentaba la preocupación por la posibilidad de que hubiera más víctimas atrapadas en el interior.
Summaiya Syed, cirujano de la policía, dijo a Reuters que el número de muertos había aumentado a 11, y el alcalde de Karachi, Murtaza Wahab, dijo el domingo que más de 60 personas seguían desaparecidas.
Los bomberos dijeron que la falta de ventilación en el edificio, que alberga más de 1.200 tiendas, provocó que un espeso humo llenara el centro comercial y ralentizó los esfuerzos por llegar hasta las personas atrapadas en su interior.
"Parece haber sido provocado por un disyuntor", declaró el domingo a la prensa en el lugar de los hechos el jefe de policía de la provincia de Sindh, Javed Alam Odho, quien añadió que la disposición del mercado y la presencia de materiales inflamables, como alfombras y mantas, hicieron que algunas partes del incendio siguieran ardiendo.
El domingo por la tarde, grandes partes del edificio se habían derrumbado, dejando metal retorcido y escombros esparcidos por la calle, junto con aparatos de aire acondicionado y rótulos de tiendas caídos. Los equipos de rescate advirtieron de que la estructura restante era inestable y podía derrumbarse aún más.
Según los servicios de rescate, las autoridades recibieron la primera llamada de emergencia a las 1738 GMT del sábado, informando de que las tiendas de la planta baja estaban ardiendo. Cuando llegaron los bomberos, las llamas ya se habían propagado a los pisos superiores, envolviendo gran parte del edificio.
Comerciantes y residentes declararon a medios de comunicación locales que el retraso en la respuesta y la escasez de agua y material habían dificultado las primeras labores de extinción, lo que avivó la ira de los comerciantes, que afirmaron haber perdido décadas de sustento.
(Información de Ariba Shahid; Redacción de Tanvi Mehta; edición de Jacqueline Wong y Raju Gopalakrishnan; edición en español de Jorge Ollero Castela)