Rastros del Tiempo (CLXXXIII)

El racismo sistémico en Estados Unidos: historia, consecuencias y movimientos por la inclusión

Domingo, 22/02/2026 06:00 AM

Dilucidar históricamente, sobre los comportamientos expansionistas de Estados Unidos y su forma de actuar de manera violenta en los países latinos, que peyorativamente señala como su “patio trasero”, es necesario adentrarse a las entrañas históricas, de ese país norteamericano, que se ha hecho grande a expensas de expansionismo, la intervención, amenazas, sanciones, bloqueo y bombardeos hacia los países, como el caso de Venezuela el 3 de enero de 2026. Por ahora empecemos por hacer un ligero análisis del racismo sistémico, que no es lo único por analizar en el momento.  

Comencemos por entender que el racismo sistémico en Estados Unidos, como uno de los elementos internos en la composición social estadounidense, no es un conjunto de incidentes aislados de prejuicio individual, sino una red compleja de estructuras, políticas y prácticas institucionales, que perpetúan la desigualdad racial, desde la fundación de esa nación norteamericana. Estas estructuras han favorecido históricamente a la población blanca, mientras imponen barreras sistemáticas, a las personas de color, especialmente a la población negra en este caso. Observemos las raíces históricas de este fenómeno, sus manifestaciones en épocas contemporáneas, las profundas consecuencias sociales y culturales que ha generado, y la incansable trayectoria de los movimientos civiles que han luchado, por desmantelar este sistema en busca de una verdadera inclusión y justicia.

El origen del racismo sistémico en Estados Unidos se halla en la esclavitud transatlántica, un sistema económico y social, que deshumanizó a millones de africanos, para sustentar la economía colonial y post-independencia. Esta práctica no solo fue laboral, sino que se apoyó en una justificación ideológica de la supremacía blanca, que quedó imbricada en los documentos fundacionales y la estructura legal del país, tras la Guerra Civil y la abolición formal de la esclavitud en 1865, con la Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, adoptada el 18 de diciembre de 1865, sin embargo el sistema se adaptó rápidamente para mantener el control social.

Entonces surgieron las Leyes Jim Crow, que contenían normas estatales y locales entre 1877 y 1965) que impusieron la segregación racial sistemática, restringiendo severamente los derechos políticos, económicos y sociales de los afroamericanos. Segregaron espacios públicos, escuelas hospitales, viviendas y transporte, limitando el voto y criminalizando matrimonios interraciales, convirtiéndose en un régimen de "apartheid" legal, que impuso la segregación racial, a través del fallo de la Corte Suprema en Plessy v. Ferguson en 1896, que dio soporte legal, bajo la doctrina de "separados pero iguales"; y los Códigos Negros de 1865-1866, que fueron legislaciones aprobadas en el sur de Estados Unidos, tras la abolición, para restringir la libertad de los afroamericanos y obligarlos a trabajar para los antiguos dueños. 

Estas leyes, junto con prácticas de terrorismo racial como los linchamientos y asesinatos perpetrados por los cuerpos represivos, aseguraron que la población negra permaneciera en una posición de subordinación económica y política, durante casi un siglo. Incluso el sistema electoral fue diseñado con raíces racistas, implementando pruebas de alfabetización e impuestos al sufragio, para excluir sistemáticamente a los votantes negros. Estas leyes crearon una "esclavitud con otro nombre", perpetuando la violencia y la desigualdad racial profunda, cuyo legado aún se siente hoy en día.

Una campaña de terrorismo racial, ampliamente apoyada para imponer la subordinación étnica y la segregación, fue el linchamiento de afroamericanos, Los linchamientos en Estados Unidos fueron una forma de violencia extrajudicial y racializada, que alcanzó su desarrollo entre las décadas de 1890 y 1920, para imponer la supremacía blanca, después de la Guerra Civil, estos asesinatos solían ser espectáculos públicos. Miles de personas fueron asesinadas, y más de 3500 afroamericanos, fueron linchados entre 1882 y 1968, según algunas fuentes.

A pesar de los avances legislativos del siglo XX, el racismo se ha transformado en formas más sutiles, pero igualmente devastadoras, dentro de las instituciones modernas. El análisis actual demuestra que el racismo opera a nivel estructural en áreas críticas, como el Sistema Judicial y Policial estadounidense; el racismo sistémico, impregna la policía y la judicatura, manifestándose en el encarcelamiento masivo y la perfilación racial. Casos de brutalidad policial, como el de George Floyd, (por mencionar uno), entre otros que también estaremos revisando en posteriores entregas, son consecuencias directas de un sistema que criminaliza desproporcionadamente a los afroamericanos, dentro del territorio estadounidense, en áreas populares. Hoy, esto se traduce en un acceso desigual referente a la seguridad social.  Existen disparidades críticas en la calidad de la atención médica y en la financiación de las escuelas públicas, que dependen de los impuestos locales a la propiedad, perpetuando ciclos de pobreza en comunidades históricamente marginadas.

El impacto del racismo sistémico trasciende la seguridad social y se manifiesta sobre todo en la salud mental y la identidad de la población negra. El concepto de trauma racial o estrés traumático, estrés crónico y emocional derivado de la discriminación, abusos racistas, agresiones o violencia sistémica, que provoca hipervigilancia, ansiedad, depresión y síntomas físicos, derivados tanto de experiencias directas como de presenciar racismo o por transmisión intergeneracional, que  describe las lesiones emocionales causadas por la discriminación constante y los crímenes de odio. Este trauma ha afectado la forma en que las familias, enrumban la sociedad y construyen su identidad.

Culturalmente, el racismo en Estados Unidos, ha influido en la representación mediática, reforzando estereotipos negativos o in-visibilizando las contribuciones de la comunidad afroamericana en el aporte de su fuerza de trabajo productiva, afectando la economía estadounidense, perjudicando la prosperidad de toda la nación, no solo de las víctimas directas.

La respuesta al racismo sistémico ha sido una historia de resiliencia política, desde las primeras revueltas de esclavos, hasta el Movimiento por los Derechos Civiles de los años 50 y 60, liderado por figuras como Martin Luther King Jr. y continuado por activistas como el reverendo Jesse Jackson, la lucha ha buscado la igualdad ante la ley. Este movimiento logró puntos de partida importantes, como la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derecho al Voto de 1965.

En la era contemporánea, el movimiento Black Lives Matter (BLM), surgido en 2013, tras la muerte de Trayvon Martin, ha revitalizado la protesta global contra la brutalidad policial y la injusticia sistémica. BLM ha utilizado estrategias digitales y movilizaciones masivas, para exigir reformas profundas, como la reducción de la financiación policial y la inversión en servicios sociales. Asimismo, el afrofeminismo ha jugado un papel crucial al denunciar la doble discriminación (raza y género), que enfrentan las mujeres negras, enriqueciendo la lucha con una perspectiva interseccional, que visibiliza las diversas formas de desigualdad social.

El racismo sistémico sigue influyendo en la política actual, de Estados Unidos, a través de tácticas de supresión manipulada del voto. Leyes recientes de identificación de votantes y la redistribución y manipulación de distritos electorales, han sido señaladas por discriminar a las minorías con precisión de capacidad de ejecutar intervenciones manipuladas, para privar del voto a la población de color. La Corte Suprema de Estados Unidos, ha sido escenario de debates críticos, sobre la Sección 2 de la Ley de Derecho al Voto, cuya posible restricción, amenaza décadas de avances de las luchas por la emancipación y la libertad de la población afroamericana. Pero a pesar de los obstáculos, existen esfuerzos legislativos para promover la equidad, aunque la implementación de medidas de discriminación, siguen siendo un tema altamente polémico y bloqueado, por sectores que buscan preservar el orden social establecido. 

El racismo sistémico en Estados Unidos, se ha constituido en una estructura perdurable de opresión. Su naturaleza institucional es el significado histórico de las desigualdades arraigadas en las estructuras sociales, económicas y políticas, derivadas de la herencia colonial. Se manifiesta en la exclusión constante de los pueblos aborígenes y afrodescendientes como sujetos racializados, generando brechas de pobreza, acceso limitado a la educación, la salud y la justicia, y una mengua social generalizada.

 El camino hacia una sociedad equitativa exige enfrentar la verdad histórica, reparar los daños sistémicos y transformar las instituciones, para que la justicia y la inclusión sean una realidad tangible para toda la población negra en Estados Unidos. Esta reflexión nos debe servir a los pueblos latinos para entender el gravísimo peligro, que se corre cuando en los actuales momentos el gobierno de Estados Unidos, que encabeza Donald Trump, pretende revivir la Doctrina Monroe,  para expandirse por los países de América Latina, para implementar el saqueo y la dominación sin escrúpulos como lo ha hecho con la intervención militar, para bombardear Caracas el 3 de enero, secuestrar al Presidente Maduro y su esposa, causando alrededor de un centenar de personas asesinadas, como  amedrentamiento hacia el seno de las masas populares, por eso se hace necesario revisar la historia de cómo se ha desarrollado la política de Estado, de los Estados Unidos de Norteamérica, en base a la violencia, el expansionismo y el saqueo de las riqueza en los países intervenidos, el repudio y marginalidad a los estratos populares, aplicando el racismo sistémico, desde sus propias entrañas históricas y expandirlo a sus anchas a nivel global.  ¡LA GARRA IMPERIAL NOS ASECHA! Solo el pueblo salva al pueblo… UNIDAD, UNIDAD, UNIDAD, DEDE SER NUESTRA DIVISA. 

Nota leída aproximadamente 196 veces.

Las noticias más leídas: