La Federación Rusa, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte son los únicos países poseedores de ojivas nucleares. Rusia ostenta el mayor arsenal del mundo con 5.800 y EEUU con 5.225 ojivas nucleares. Se calcula que existen más de 12.500 cabezas nucleares en manos de estos nueve países, muchas de estas permanecen desplegadas, apuntando hacia diferentes partes del mundo, con la salvedad que solo un país, EEUU, ha utilizado este tipo de artilugio de la muerte (1945, durante la Segunda Guerra Mundial). Este mortal artefacto fue destinado contra dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagasaki, con el lúgubre resultado de más de 300 mil muertos, más los daños colaterales consecuencia de la radiactividad. Es bueno aclarar que alrededor de 150 bombas nucleares tácticas propiedad de USA se encuentran almacenadas en países europeos, cuatro de estos son miembros de la Unión Europea (UE). Esta expansión se realiza bajo el marco del acuerdo de intercambio nuclear de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que permite a los países europeos no nucleares albergar y desplegar este tipo de armamento como parte de la estrategia de expansión de la alianza.
Los anteriores nueve países constituyen una especie de club, que actualmente actúan como vigilantes, pretendiendo impedir que otros países desarrollen tecnología nuclear con fines bélicos. Esto es explicable, los miembros de este círculo pueden amenazar a los otros países sin sentirse ellos constreñidos. Esta es la nueva diplomacia, la que está practicando EEUU contra Irán, chantajea al gobierno persa con una invasión armada para que concluya el desarrollo de agua pesada, un componente clave en ciertos tipos de reactores nucleares especialmente en los reactores de agua pesada a presión (PHWR) y los reactores CANDU. Su función es actuar como moderador de neutrones, desacelerando los neutrones rápidos liberados durante la fisión nuclear para aumentar la portabilidad de causar nuevas fisiones, manteniendo una reacción en cadena controlada. Masoud Pezeshkian, presidente de Irán, apela al derecho de su país de desarrollar y perfeccionar cualquier tecnología que contribuya, tanto al desarrollo como a la defensa de su territorio.
Evidentemente la nueva diplomacia es la de la fuerza, la del poder la de las armas, la diplomacia nuclear, la cual la evidencia tanto EEUU como Israel, además los países que conforman la OTAN. Son notorias las incursiones armadas de EEUU contra Irak, Libia, Siria, Afganistán, Yemen, Nigeria, Somalia, Venezuela, Palestina sin importarle al gobierno el costo humano de tales operaciones militares ni la violación de las leyes internacionales. Algo en común tienen estas incursiones, muchos de estos países agredidos poseen grandes reservas de crudo, pero ninguno posee armas nucleares.
El 3 de enero de 2026 varias poblaciones de Venezuela, entre estas Caracas, fueron víctimas de una incursión armada del ejército de EEUU, el cual bajo un vil acto terrorista despertó a una población civil mediante bombardeos a la 1:50 a.m. hora local. Las explosiones y sobrevuelos de aeronaves se prolongaron hasta aproximadamente las 3:00 a.m., operación criminal e ilegal que culminó a las 3:29 a.m. hora local con el vil secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa. Tal hecho constituye una flagrante violación de tratados internacionales, dado que cualquier sea la circunstancia ningún país tiene derecho de invadir y apresar al Jefe de Estado de otra nación. El resultado de esta barbarie fue el asesinato de 120 inocentes; hogares, escuelas, hospitales, centro de investigaciones científicas destruidos y un estado de terror e indignación que sufrieron miles de familias venezolanos que se despertaron al descubrir que fuerzas extranjeras estaban violando el sagrado territorio patrio. Con la certeza que el vil culpable de este infame acto de intromisión, el rubicundo Donald, no pagará por el crimen cometido. Aberraciones de la política.
La diplomacia nuclear se convirtió en una realidad basada en una falaz premisa concebida por el gordinflón Donald Trump y su equipo de la CIA, como fue la dirección que ejercía el presidente Maduro sobre los Carteles de Soles y el Tren de Aragua. Inexistentes bandas delictivas, que supuestamente actuaban como organizaciones terroristas extranjeras según el Departamento de Estado de USA. Tales pandillas, irreales, que según operan bajo el supuesto control de Nicolás, responsable de homicidios masivos, narcotráfico, trata de personas y actos de violencia y terror en EEUU y en el hemisferio occidental, según escribió el pederasta Trump en su red Truth Social. Evidentemente, ninguna de estas malignas acusaciones estaba sustentadas con evidencias de ningún tipo y para el colmo, las mismas agencias de inteligencia de EEUU comprobaron que el Cartel de los Soles no existe. Así opera la diplomacia nuclear, una narrativa basada en amenazas, mentiras y calumnias con el único objetivo de desprestigiar al enemigo político y para así justificar una acción bélica. Es parte de la guerra cognitiva que desde hace dos décadas viene operando contra la población venezolana y que penosamente se hizo realidad.
Hay algo muy cierto, si Venezuela estuviera en el club de los poseedores de armas nucleares de seguro no hubiera sido atacada de aquella manera tan vil. La incursión militar del anaranjado Trump contra Venezuela es una declaración de guerra y si Maduro hubiese poseído un misil con cabeza nuclear y lo hubiera dirigido hacia New York o Miami estaba justificado, amparado Venezuela en el derecho a la defensa. Tal aberración fue posible porque Venezuela no está prevenida para dar respuesta a este tipo de violencia terrorífica.
En mi época de escolar cuando un grandote amenazaba o golpeaba a un compañero de menor complexión física los condiscípulos le exigían al guapetón que se buscara un contrincante del mismo tamaño que él. Esto debería ocurrir en la política internacional, los miembros del club no amenazan ni invaden a los países con bombas nucleares porque saben cuál será la respuesta. El barrigón Trump tiene para elegir sus posibles víctimas: podría escoger al presidente de China, en este caso pretendería secuestrar a Xi Jinping por propagar la doctrina comunista por el mundo occidental o bajo el falso argumento de intentar apropiarse de Taiwán, que es de los hijos de Confucio. También ambicionaría aprehender y llevarse a Putin para Alemania acusándolo arteramente de invadir a Ucrania, algo que es una falacia. O bien, secuestrar al presidente de Irán, bajo la imaginaria imputación de estar construyendo bombas nucleares, a pesar del derecho a la defensa de Irán, debido a los constantes chantajes de Washington y del gobierno sionista y genocida de Israel gobernado por el prófugo de la justicia, el criminal Netanyahu. Pero seguramente tales acciones nunca se llevarán a cabo. Tanto China como la Federación Rusia pertenecen al club y la diplomacia nuclear impide tal tipo de acciones, estos viles procedimientos se reservan para los países que no poseen ni ojivas con cabeza nuclear, ni tampoco submarinos nucleares. El gordinflón naranja Donald no es tan orate como lo pintan, sabe escoger a sus víctimas como Venezuela, Cuba, México, Nigeria, Yemen, Canadá, Nicaragua, Colombia y Groenlandia y ninguno de estos asisten a las fiestas del club.
Es triste el espectáculo que se observa en todo el planeta, son evidentes las acciones violatorias del derecho internacional, el silencio de los organismos internacionales ante los desmanes y crímenes que cometen gobiernos como los de EEUU e Israel. Un pederasta genocida como Donald y un criminal prófugo de la justicia internacional como Netanyahu cometen asesinatos tanto en el ámbito nacional (en EEUU) como en internacional (Palestina, Líbano, Nigeria, Venezuela, Somalia, Jordania…) y pareciera que no está pasando nada. Es la diplomacia de la fuerza, el poder de las armas, la ley de la selva y la diplomacia nuclear es la que domina los espacios de nuestro errabundo y hermoso planeta azul. Ya nadie puede dormir en paz, la amenaza de una guerra está presente en la mente de millones de personas que piensan en el futuro del planeta y en el de su familia. No se necesitan 15 mil ojivas nucleares para acabar con todo los que camine, vuele y nade en nuestro cosmos, con solo la explosión de dos o tres ojivas podemos olvidarnos de nuestra existencia y quienes queden vivos envidiarán a los difuntos. No esperemos que exista un mañana en el que nunca despertaremos.
Los seres humanos no han cambiado mucho, siempre aparecerán seres como Hitler, Donald Trump y Netanyahu que los votantes llevaron al poder por vía electoral para después no tener tiempo de arrepentimientos. Razón Tuvo Albert Einstein cuando sentenció en 1945: "La liberación de la energía atómica lo ha cambiado todo, excepto nuestra forma de pensar…la solución de este problema está en el corazón de la humanidad. Si lo hubiera sabido me habría hecho relojero". Lee que algo queda.