En el actual escenario de 2026, la geopolítica global ha dejado de ser un conjunto de conflictos aislados para convertirse en un sistema de vasos comunicantes.
Desde el Instituto Euroasiático de Latinoamérica y el Caribe (EurasiaLAC), observamos cómo el tablero internacional se reconfigura en torno a nodos estratégicos que desafían las hegemonías centenarias.
El Ocaso de Monroe La histórica Doctrina Monroe, que por más de dos siglos pretendió mantener a las potencias extrarregionales fuera de las Américas, se encuentra hoy en un estado de "caída libre". La consolidación de un eje de cooperación entre Rusia, China y el triángulo caribeño conformado por Venezuela, Cuba y Nicaragua, ha establecido una plataforma de largo aliento que permite a las potencias euroasiáticas proyectar influencia en el corazón de la zona de seguridad estadounidense.
Sinergia de Poderes Esta presencia no es fruto del azar. Responde a una división del trabajo estratégico: Rusia aporta la disuasión militar y tecnológica, garantizando que estos Estados soberanos puedan resistir presiones externas. Por su parte, China aporta el anclaje financiero e infraestructural a través de la Nueva Ruta de la Seda, creando una red de puertos y conectividad que hace que la presencia euroasiática sea orgánica y permanente.
El Espejo Ártico Mientras el Caribe se abre a la multipolaridad, observamos una reacción en el flanco norte. El creciente interés de Washington por Groenlandia —el "Gibraltar del Ártico"— no responde meramente a la riqueza de sus tierras raras. Es una contramedida desesperada para posicionarse en el "patio trasero" de Rusia y controlar la Ruta del Mar del Norte, en un intento de compensar la pérdida de control que sufre en el Hemisferio Sur.
Hacia un Sistema Global Como investigadores, debemos entender que la seguridad del Mar Meridional de China, el control del Ártico y la autonomía del Caribe son hoy un mismo tema.
La fragmentación de la autoridad de los EE. UU. permite la emergencia de un mundo policéntrico donde Venezuela se posiciona como el puente natural entre la Gran Eurasia y el Caribe, marcando el inicio de una era donde la soberanía ya no es una concesión, sino un ejercicio de alianzas estratégicas globales.
Investigador del Instituto Euroasiático de Latinoamérica
y el Caribe (EurasiaLAC)