El movimiento Black Lives Matter (BLM) (“Las Vidas Negras Importan”, en español), representa uno de los fenómenos sociales y políticos más significativos del siglo XXI. Surgido en un contexto de profunda frustración ante la impunidad en casos de violencia racista, contra la comunidad afroamericana. Este movimiento en defensa de la población de color en Estados Unidos, ha evolucionado de ser una etiqueta (hashtag), en las redes sociales, a convertirse en una red global, que desafía las estructuras del racismo sistémico. Veamos la trayectoria del movimiento, desde sus raíces históricas y principios fundamentales hasta su compleja interacción con las esferas políticas y sociales, evaluando cómo ha transformado el discurso, sobre la justicia racial en el mundo contemporáneo, que se refleja en el país que falsamente se vanagloria, de ser paladín de la democracia cuando aún practica la segregación racial.
El nacimiento del movimiento Black Lives Matter, se remonta a julio de 2013, tras la absolución de George Zimmerman, el hombre que mató a Trayvon Martin, un joven afroamericano de 17 años, en Sanford, Florida, el 26 de febrero de 2012. Siendo liberado este criminal, el 13 de julio de 2013. La indignación generada por este veredicto llevó a tres activistas: Alicia Garza, Patrisse Cullors y Opal Tometi, a crear el hashtag #BlackLivesMatter, una afirmación de la humanidad negra, frente a un sistema de justicia percibido como indiferente.
Sin embargo, el movimiento no surgió en el vacío; es el heredero directo de siglos de resistencia, desde las rebeliones contra la esclavitud, hasta el Movimiento por los Derechos Civiles de los años 50 y 60, liderado por figuras como Martin Luther King Jr. y Rosa Parks y aún desde las primeras masacres históricas, protagonizadas por los conquistadores, peregrinos colonizadores y fundadores padres de la Republica de Estados Unidos, no solo en contra de la población de color, sino también, de los verdaderos dueños de esa tierra, como fueron los aborígenes masacrados hasta su extinción .
La consolidación definitiva de “BLM” como una fuerza de protesta masiva ocurrió en 2014. Las muertes de Michael Brown en Ferguson, Misuri, y de Eric Garner en Nueva York, ambas a manos de oficiales de policía, desencadenaron oleadas de manifestaciones, que pusieron la brutalidad policial en el centro del debate nacional. A diferencia de movimientos anteriores, “BLM” aprovechó la inmediatez de la era digital, para documentar y difundir los incidentes de violencia racial, conectando experiencias locales, con una problemática estructural, que afecta a toda la nación estadounidense.
La filosofía del movimiento Black Lives Matter, trasciende la simple denuncia de la violencia física; se fundamenta en una crítica profunda, al racismo sistémico y a la supremacía blanca. El movimiento sostiene que el racismo, no es solo una serie de prejuicios individuales, sino un sistema de poder incrustado en las esferas instituciones legales, económicas y educativas, que desfavorece históricamente a las personas de piel oscura. Un aspecto distintivo de la visión de “BLM” es su enfoque interseccional, como la perspectiva analítica y estratégica que debe visibilizar, cómo diversas formas de desigualdad, como género, raza, clase social, edad, capacidad y orientación sexual, no actúen de manera aislada, sino que interactúan simultáneamente, a diferencia de algunos movimientos históricos, que priorizaban el liderazgo masculino, “BLM” fue fundado por mujeres y pone un énfasis explícito, en la inclusión de las personas negras de sectores marginales, incluyendo a la comunidad LGBTQ+, mujeres, personas con discapacidad y aquellos en situación de pobreza. Su visión de una sociedad justa, implica no solo el fin de la brutalidad policial en Estados Unidos, sino una reestructuración completa, que garantice la equidad en el acceso a la salud, la vivienda y el empleo, promoviendo una justicia racial integral, que no excluya a nadie.
El movimiento Black Lives Matter, se caracteriza por una estructura organizativa descentralizada y horizontal. En lugar de tener una única sede central, o un líder carismático indiscutible, el movimiento opera a través de una red de capítulos locales autónomos. Esta estructura permite que cada comunidad adapte sus demandas a las necesidades específicas de su entorno, manteniendo al mismo tiempo una identidad visual y discursiva común.
En próximas entregas estaré haciendo referencia a diversos crímenes que han cometido los cuerpos represivos estadounidenses, en contra de la población afroamericana, en el país que pretende dar cátedra de democracia, a los demás países de América Latina y el mundo.