La llamada de Trump a Enrique Márquez, no es una casualidad. No parece la llamada de un hombre soberbiamente insoportable como Trump. Pero quienes conocemos a Márquez, sí nos sorprendió. Por qué. Porque el maracucho, ingeniero, Enrique Octavio Márquez Pérez, viejo militante de Copei, siempre fue un cero a la izquierda. Desde que yo cubría el viejo congreso de la Cuarta. De hecho, los diputados de copei conocidos como “vacas sagradas”, me confesaban que era un bueno para nada. Haydee Castillo de López lo odiaba, y siempre le daban carguitos, como secretario de alguna comisión, o analista de algo.
Pero de dónde sale ese deseo de Trump para llamarlo por teléfono. Simplemente porque está desesperado. No solo necesita controlar el petróleo, sino que necesita controlar de manera total y absoluta el país. En primer lugar, porque sus expertos le dijeron que quedan menos de cinco de petróleo, pero el gigantesco contingente militar que están moviendo hacia el Medio Oriente, les está costando 500 millones de verdes todos los días. Eso sin contar que a China se le ocurra vender los bonos que tiene del Big Brother, porque sería el colapso.
Pero tener el control total de Venezuela, pasa por controlar a las fuerzas armadas, por controlar al Psuv y por controlar a la base chavista. Ellos saben que es un problema complejo. Y que, además, no pueden venir a la imposición per se de las cosas. Es la razón por la que están viendo que necesitan tener un “líder” en la oposición, que no sea un tirapiedra como La Interfecta y su pandilla, sino que se preste a la ecuanimidad, de tal manera que lo imponga como candidato presidencial. Esa llamada tiene un mensaje tácito. Si logra que Márquez se convierta en esa referencia, entonces forzará las elecciones presidenciales para ya, y obtener una victoria, aunque sea pírrica. Pero una vez convertido en presidente de la república, será la oportunidad para entregar de manera “legal” el país a los Estados Unidos, y que ellos decidan lo que se va a hacer. Es una jugada terriblemente maquiavélica, que nadie debe pasar por alto. Porque después viene el desmantelamiento del poder popular, la compra del partido para que implosione, y la desmembración de las fuerzas armadas.
Todo será legal y rápido. Antes de que entendamos qué pasó. Será avalado por el nuevo presidente de la república. Y se habrá perdido la Quinta República.
Pero todavía esperamos a Cilia y a Nicolás.