La derecha fascista venezolana estuvo durante años abonando el terreno para la invasión qué hoy ocurrió.
Acusaron al gobierno de dictadura, de violación de DDHH, de narcotráfico, de manejar el tren de Aragua, de alianzas con grupos terroristas y más.
Cada narrativa le iba brindando al gobierno de EEUU nuevos argumentos para utilizarlos como excusas a la hora de justificar lo que hoy hicieron.
Los "dirigentes" de ese sector extremista de la derecha venezolana, poco a poco fueron perdiendo conexión con su militancia, como consecuencia de su torpeza y engaños, por lo que se abrazaron a la idea, como lo dijo una y mil veces la sayona, de que la salida tenía que ser mediante una intervención militar.
A la par de ese ruego porque el país fuera atacado y el gobierno derrocado, comenzaron a ofrecer a los gringos la entrega del petróleo, del hierro, del coltan, del oro y de todas las riquezas que posee el país. Venezuela será un festín para las empresas norteamericanas, llegó a decir la loca María.
Con eso aspiraban, a que una vez derrocado el gobierno, ellos serían juramentados como nuevas autoridades, pero en su torpeza y antipatriotismo no se les ocurrió pensar que los gringos nunca son leales y no tienen amigos, sólo negocios.
No bien habían secuestrado al presidente Maduro, cuando el pedófilo Trump descartó a la sayona y su monigote argumentando que no tienen respaldo ni respeto en el país...como la guayabera, pues.
Y es que era de esperar. Si los gringos iban a poner los aviones, los barcos, las bombas, el dinero y la gente por qué iban a compartir con esa banda el botin.
El resto de los venezolanos, los que amamos la patria, nos mantenemos activos en defensa de la revolución, del gobierno y del presidente Maduro y su esposa.
Serán tiempos duros, pero lo que no podemos hacer es rendirnos.
Ellos, los que promovieron esto, suman a su currículo un nuevo fracaso y pasarán al basural de la historia como unos políticos que promovieron, por ambición, una invasión a su propio país, para hacer el papel del Cachicamo, ante la lapa